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Las enfermeras del Ché y el descanso del guerrero.

Insumissia iconoclasta

Sección:Mujeres y antimilitarismo
Miércoles 17 de agosto de 2005 1 comentario(s) 3943 visita(s)

«Por lo demás, (a las mujeres) hay que confiarles otras tareas como las de la cocinera, maestra y enfermera. Porque las mujeres logran aligerar la vida de completos colectivos de guerrilla mediante ciertas comodidades» (Guevara 1972 Tomo 1, 131 s.)

Lectura muy, muy recomendable, el libro: "Género, feminismo y masculinidad en América Latina«(vari@s autores/as). De momento en Insumissia sólo hemos podido leer un capítulo (dentro del apartado Construcción de masculinidades»La Tierra gira masculinamente, compañero. El ideal de masculinidad del guerrillero«, por Andreas Goosses) y no tiene desperdicio... un estudio que dá la razón al antimilitarismo, que tantas veces ha lanzado la voz de alarma sobre lo erróneo del concepto de necesidad de acciones»viriles«, que saca a la luz ciertos mensajes del discurso»guerrillista" no tan subliminales como pudiera parecer, y que seguro que puede ayudar al inevitable debate y a la necesaria autocrítica.

Que os guste, os dejamos con algunas frases entresacadas para abrir un poquito la boca y... las orejas, por supuesto, o mejor el corazón.

El libro se puede desccargar íntegro (es un pdf con 248 páginas que se puede consultar en línea) aquí

(...) ellas no ocupan en su relato ningún lugar, ni en la forma ni en el contenido. Las mujeres no juegan ningún papel importante, su descripción es parte del colorido local (Cf. Goosses 1998, 70 ss.). En todo caso al autor le sirven de objetos sexuales o de pantalla para la proyección de fantasías sexuales, como las prostitutas en León (Cf. Cabezas 1982, 22)7.

Cabezas sólo menciona en forma aislada a sus compañeras guerrilleras (Cf. ibíd., 118). Los papeles que se encuentran en el libro son: madre, mujer que atiende y cuida, buena revolucionaria y puta. Ninguna de ellas, incluso su compañera Claudia, significa en verdad algo para él.

(...) Ya el Che Guevara había indicado que el guerrillero ideal es masculino: las mujeres pueden luchar con las armas en la mano, pero solamente cuando esto sea absolutamente necesario. Por lo demás, hay que confiarles otras tareas como las de la cocinera, maestra y enfermera. Porque las mujeres logran aligerar la vida de completos colectivos de guerrilla mediante ciertas comodidades (Guevara 1972, Tomo 1, 131 s.).

“Nosotros en el fondo mirábamos que parecía un niño pero no decíamos nada para no parecer mujeres, que les da miedo o asco” (ibíd., 86). Quien no vence su miedo es un cobarde o es ‘como una mujer’. El guerrillero reprime el miedo a la muerte poniendo más a menudo su vida en juego: “Yo diría que entre menos jugás con la muerte más miedo le tenés y viceversa” (ibíd., 29). Cabezas no deja lugar al dudar que un guerrillero tiene que estar dispuesto a reprimir sus sentimientos.

Según Cabezas, el guerrillero es un soldado y merece el mayor reconocimiento cuando muere heroicamente en combate. Cabezas quiere equipararse a los mártires y se dedica a luchar, dispuesto a sacrificarse por la divisa "Patria libre o morir".

(Omar Cabezas Lacayo nacido en 1950 en León, Nicaragua participó en la revolución nicaragüense como comandante guerrillero. Después de la victoria del FSLN fue miembro,del Consejo de Estado, de la Asamblea Sandinista y fue Viceministro del Interior. Las referencias correspoden a su libro autobiográfico «La montaña es algo más que una inmensa estepa verde»).

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