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Apología de los cobardes

Luis Muiño*

Sección:Varios
Lunes 15 de agosto de 2005 0 comentario(s) 2784 visita(s)

“Los hombres sabios huyen de toda lucha”- Máxima de los filósofos presocráticos.

Acabo de volver a ver “Ciudad de Dios”, la película de Fernando Meirelles. Y he vuelto a sentirme identificado con la historia de Buscapé, este niño “cobarde” que consigue la felicidad en medio de un mundo de “valientes” que eligen la violencia y la búsqueda de poder como forma de vida. He conocido a muchos chavales como Buscapé. Y yo he sido, también, Buscapé...

Nuestro protagonista pasa su infancia en el Cidade de Deus, una de las barriadas de favelas más peligrosas de Brasil. Le rodea la muerte, la violencia y las drogas que convierten a los jóvenes en salvajes. Los amigos del protagonista intenta entrar en ese mundo: todos pretenden llegar a ser jefes de bandas, todos quieren jugar al juego del poder. Buscapé, sin embargo, se escapa de la dinámica de la violencia a través de una extraña afición: la fotografía. Él se dedica a hacer fotos a sus antiguos compañeros de juego, todos ellos convertidos en criminales.

Lo que más impresiona en “Ciudad de Dios” es la forma certera en que retrata los mecanismos que perpetúan la violencia. Vemos como decenas de niños van entrando en ese torbellino que todo lo arrastra. Y tenemos la sensación de que pocos de ellos han deseado, en un principio, verse envueltos en una situación tan brutal.

La razón de casi todos estos muchachos es la misma. Ellos entran en la cadena de la violencia por culpa de lo que podríamos llamar el argumento necrológico. Como alguien ha matado a algún miembro de su familia (padre, hermanos, hijos...) ellos se sienten obligados, a su vez, a matar.

El argumento necrológico, que es el que suelen utilizar como última razón los combatientes en cualquier guerra, es un mecanismo siniestro, porque perpetúa la violencia hasta el infinito. Se supone que alguien está vengando la muerte de un familiar. Por eso, mata a alguien. Pero ese alguien tendrá también familiares que se sientan, a su vez, obligados a vengarse. Si nadie rompe esta cadena, la violencia no se detiene nunca.

Buscapé, el niño protagonista, consigue escapar de esa cadena porque consigue no caer en la trampa del argumento necrológico. Su hermano es asesinado, al principio de la película, por Dadinho. Pero Buscapé no intentará vengarse. Él sabe que su camino es otro: no quiere ser un eslabón más en la cadena que perpetué la violencia.

Como cualquier persona que se sale de los esquemas de comportamiento violentos pero vive en un ambiente que fomenta esa dinámica, Buscapé se convierte en un paria. Todos los que le rodean consideran que su camino vital, en el que no caben la violencia ni la venganza, es la senda de los débiles. Las barricadas sólo tienen dos lados y todos aquellos que viven en la psicología de la violencia lo saben: no admiten que nadie se sienta fuera de los dos bandos.

Hace falta mucha independencia de criterio para que un adolescente consiga salirse de la narrativa de la violencia, porque para eso tiene que ser tachado de cobarde por los amigos, por la familia e, incluso, por los ligues. La virginidad que Buscapé intenta perder a lo largo de toda la película es todo un símbolo de la poca popularidad que tiene entre las chicas de determinados ambientes un muchacho que renuncia a las armas.

Aquellos que caen en el argumento necrológico y deciden vengar a sus muertos añadiendo más violencia a la violencia, parecen, al principio, ser los que dominan el mundo. Los juegos de poder parecen muy divertidos cuando somos jóvenes. Pero, como muchas personas sabemos, la renuncia a la violencia también da, al final, sus frutos. El argumento de “Ciudad de Dios” es un hermoso ejemplo de ello.

*Luis Muiño es psicoterapeuta desde 1989, desarrollando su labor en Córdoba y en Madrid. Fué insumiso y ha asistido a víctimas de conflictos bélicos en Kósovo y víctimas de catástrofes naturales en El Salvador. Realiza una colaboracion periódica (“El Hábitat del Unicornio”) en RNE - Radio5.

Este artículo ha sido extraido de su blog

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