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Dos horas con beduinas del Neguev. El robo de una tierra milenaria

Conferencia de Mujeres de Negro (Jerusalén 2005). Por COA.MOC

Sección:Talleres
Lunes 7 de noviembre de 2005 0 comentario(s) 3586 visita(s)

Uno de los talleres que se realizaron en la Conferencia Internacional de Mujeres de Negro, que tuvo lugar en Jerusalén el pasado verano, estuvo protagonizado por dos mujeres (beduinas) que viven en el desierto del Neguev. La experiencia de vivir en territorio «israelí» siendo árabes y con carnet de identidad «israelí».

La población beduina fue de costumbres nómadas. Se movía con su ganado por el desierto en función de la estación del año, y siempre volvían a un mismo lugar al que consideraban suyo.

El gobierno israelí ha impedido esta opción de vida confinándolas en núcleos urbanos, con el único fin de robarles su tierra milenaria. Israel provee de las necesidades más básicas como luz, agua, atención médica básica a los llamados asentamientos “reconocidos”. Es decir los ubicados en un lugar que no interfiere con los objetivos de su gobierno. Sin embargo, aquellos a los que regresaba la población beduina tras su período de trashumancia, son considerados “No reconocidos”. Por supuesto el gobierno de Sharon no les ofrece servicio básico alguno; por el contrario, destruye casas, cosechas e incluso clínicas construidas con ayuda internacional. Ésta es la táctica del ejército israelí para hacer que la población se concentre en los pueblos “reconocidos” o “reservas”. En los ultimos años se han utilizado aviones para rociar con herbicidas las cosechas provocando, al mismo tiempo, la muerte de miles de cabezas de ganado.

El desierto del Neguev supone el 60% del territorio de lo que llaman Israel. La concentración, de la población beduina, en 7 reservas supone el robo del 58% de sus tierras; y por supuesto de los recursos naturales (cobre, petróleo y agua) que existen en ella. Y ocurre que esta tierra no aparece señalada en los mapas de Israel. Cosa que puede sorprender a primera vista pero que se comprende, perfectamente, cuando se observa la ecuación definida por constantes como militarismo, ocupación, recursos naturales y prepotencia imperialista. Para conseguir atar las figuras de la ecuación, las moderadoras nos invitan a transformarnos en fichas del juego de la OCUPACIÓN.

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Beduinas

Con un simple pedazo de lana se dibuja la forma de un triángulo invertido. El vértice meridional situado en Eilat, sobre la costa del Mar Rojo; al oeste el segundo que limita con la península del Sinai (Egipto); y el tercero al E con la zona meridional de Jordania. Tres de las presentes ocupan los vértices y se convierten por un segundo en nucleares. El resto vamos entrando en el triángulo mudando nuestra piel, por punzas hirientes de bases militares (con sus correspondientes laboratotios que juegan a la muerte), de fábricas, eléctricas, petroleras, asentamientos de judíos y un gran aeropuesrto militar. Conteniendo la respiración nos descubrimos sin espacio entre una y otras. ¡Es lógico! las beduinas no caben. Abriéndose paso, con gran energía, una de ellas consigue entrar y reclama su espacio; la otra opta por la discreción y se adhiere a la lomera de una las fábricas donde, sin duda, aprenderá a dejar de respirar. Un desierto, donde el pueblo beduino convivía en armonía con el entorno natural; de impresionante geología y extraordinarios vestigios; convertido en un vertedero de fauces hediondas amigo del cáncer y enemigo de la cordura. Hemos comprendido que el objetivo de Sharon es concentrar a la población beduina donde nada pueden extraer, y ocuparles la tierra para exprimirla con la excusa de la esperanza de David: “Conseguir dominar las tierras baldías del Neguev”.

Las dos beduinas, nos explican, que pertenecen a la llamada “Asociación para mejorar de la situación de la mujer”. El objetivo de ésta es dar una alternativa a mujeres que han sido obligadas a dejar su vida nómada, y necesitan seguir ganándose la vida. Su línea de trabajo está orientada en cuatro proyectos:

- Desert Embroidery: cooperativa dedicada a la artesanía del bordado. Trabajan 160 mujeres de Lakin y de los pueblos del entorno. Su artesanía nos la ofrecen en forma de bolsos, vestidos, tapetes y cojines.
- Educación para adultos que intenta mejorar el nivel cultural de la población.
- Guarderías : para que las mujeres puedan seguir trabajando.
- Biblioteca móvil: consigue llevar los libros a cualquier punto del desierto, ya sea reconocido o no.

La organización también recauda dinero para ayudar a familias que no pueden pagar la educación de sus hijas. Su lucha es diaria para conseguir los mismos derechos que los judíos. Hay una gran diferencia económica entre la población beduina y la judía; esta última vive en casas estupendas y con piscina. Los unos son Israelíes de primera categoría y las otras de segunda. A lo que hay que sumar que son discriminadas por árabes como ellas, los palestinos, porque las consideran israelíes. Con lo cual, no reciben nada del gobierno israelí y tampoco de las Ayudas europeas que llegan a Palestina. “Antes de la Intifada el pueblo palestino y el beduino vivían en cooncordia y sin problemas. Después comenzaron la quema de las mezquitas” nos recuerdan.

La aportación de las dos mujeres a la organización, es diferente. Una trabaja en el proyecto “Desert Embroidery”; la otra colabora en el proyecto educativo compaginándolo con su trabajo de enfermera (trabajo definido por ella como “de hombres”), sus cinco hijos y un marido operado de transpante de hígado.

Conclusiones y final del taller

- Nos invitan, a las internacionales, a visitar su tierra para visibilizar al mundo su situación. Se ofrecen a alojar, con gran ilusión, en sus propias casas.

- Necesitan apoyo económico parta construir un hospital en los territorios no reconocidos. El que se construyó con ayuda internacional fue destruido por el ejército.

- Necesitan ampliar su mercado de productos al internacional ya que no pueden competir con los israelíes.

- Quieren construir un museo que recuerde su historia con un doble objetivo: difundir la cultura y recibir ingresos.

- Continuarán con proyectos de restitución de cultivos y reconstrucción de casas.

Para finalizar el taller interviene una mujer Croata, casada con un palestino, residente en Bethlehem y que trabaja con la población beduina palestina. Habla con ellas en árabe y pretende abrir vías de colaboración entre ambos pueblos. Esta última insertación nos hace caer en la cuenta, de que habíamos olvidado a otro pueblo beduino; el palestino.

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