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Chiapas: la palabra ya se comió a la bala (Óscar Llago)

Reflexiones sobre la noviolencia y la lucha armada en el conflicto chiapaneco

Sección:Observatorio de conflictos
Miércoles 4 de enero de 2006 0 comentario(s) 1712 visita(s)

En las luchas sociales uno se plantea cuál deben ser los mejores medios para llegar a hacer palpable el objetivo de vivir con libertad y dignidad.

Encuentro que hoy como siempre, debemos abundar en manejarnos con la coherencia entre los medios y los fines.

Así pues, desde mi óptica sindicalista, me propongo reflexionar para dilucidar en qué puntos podemos confluir el zapatismo y el anarcosindicalismo. Es por esto que no podía faltar tratar el tema de la violencia ejercida por l@s humildes, en éste caso, en el conflicto chiapaneco.

Sin lugar a dudas a tantos de nosotr@s nos rechina oír hablar de defender las ideas con fuego... Es por este motivo que he querido reflexionar abiertamente con la perspectiva que nos permite el paso del tiempo.

Consciente de emprender un articulo sobre un tema espinoso y que levanta alguna que otra ampolla, me animo a entrarle y os invito a l@s lectores a embarcarnos en un breve repaso y serena reflexión de cuál ha sido la evolución al respecto de las comunidades indígenas rebeldes junto con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Sin lugar a dudas el movimiento zapatista mantiene la capacidad que ha tenido todos estos años de elevarse entre la mediocridad convirtiéndose en referente mundial en lo que a la más alta expresión en valores humanos podemos alcanzar: el derecho, y la necesidad imperiosa, de vivir, y no sobrevivir, de vivir la paz, pero no una paz cualquiera sino una paz digna y rebelde. Valores claves de ayer, hoy y por siempre para el ser humano como son el apego y entusiasmo por la vida, la libertad, la justicia, y la solidaridad (no confundir ésta con caridad ni asistencialismo).

Lo sustancial

Si vamos al meollo de la cuestión, debemos preguntarnos por el tipo de psicología que guía la acción de est@s insurgentes.

Mucho ha llovido desde la 1ª Declaración de la Selva Lacandona (DSL), en 1994, hasta la reciente 6ª DSL, emitida en junio/julio del corriente año 2005. Digo que mucho ha llovido pues va un trecho de aquella consigna militar(ista) con la que remataban la 1ª DSL (“intégrate a las fuerzas insurgentes del EZLN”) a la declaración de principios de la 6ª Declaración (“...Y aquí el problema es que la parte política-militar del EZ no es democrática, porque es ejército, y vimos que no está bien eso de que está arriba lo militar y abajo lo democrático, porque no debe ser que lo que es democrático se decida militarmente, sino que debe ser al revés: o sea que arriba lo político democrático mandando y abajo lo militar obedeciendo. O tal vez es mejor que nada abajo sino que puro planito todo, sin militar, y por eso los zapatistas son soldados, para que no hayan soldados... ”). ¡Magnífico uso el que hacen de la paradoja!

Llegar a este grado ético de razonamiento no les ha costado tanto, veamos.

Situándonos en el contexto

Desde hace unos pocos centenares de años, pongamos 500 por ejemplo, l@s indígenas han sido despreciados hasta el exterminio casi absoluto, expoliados hasta la saciedad y despojados de sus certezas, en definitiva, ninguneados y humillados pero además con saña y alevosía.

Tras múltiples y variados intentos pacíficos de defenderse ante las agresiones recibidas por quien siempre les ha considerado sobrantes, excepto como mano de obra esclava, decidieron que ahora sí, serían escuchados, ahora iban a llamar la atención, iban a hacer ruido estridente: empuñaban las armas “por la liberación nacional”. Estamos en noviembre de 1983. En la profundidad de la Selva se funda un grupo político-militar de vanguardia revolucionaria que a partir de entonces se llamaría EZLN.

Su estrategia, formarse en los siguientes años en el “arte” de la guerra para, cuando estuviesen preparad@s, aparecer públicamente, declarar formalmente la guerra al ejército federal y avanzar posiciones para tomar las riendas del país. En definitiva, se basaban en la guerra de guerrillas de las luchas de Latino América. Concretamente el modelo que conformó el Ché.

En el año 1992, para terminar de “aguar la fiesta” (conmemoración del V centenario del “descubrimiento” de América), se reforma el artículo 27 de la Constitución por el cual se termina legalmente con el reparto agrario. Ante tal contexto, se da un cambio importante para la evolución del ejército rebelde, de lo militar a lo político y es que se decide cambiar la dirección del EZ para que ésta sea ocupada por los representantes de las comunidades indígenas. Serán l@s comandantes, nueva dirección comunitaria suprema. Así lo militar, empieza, a ponerse a las órdenes de lo civil, de ahí aquello del “sub”- comandante.

De ejército de vanguardia revolucionaria a ejercito de las comunidades. Y vamos evolucionando...... La preparación duró diez años. Llega el 1 de enero de 1994 y surgen a la escena pública. Se alzaban, ¿definitivamente? contra el olvido. La respuesta del gobierno federal no tardó en llegar. La basta respuesta supuso una represión militar tan bárbara como rabiosa. Como contrapunto, la cobertura mediática fue clave en esta ocasión. Mostró a México y al mundo que un nuevo foco de violencia a “la clásica” surgía, con sus dos ejércitos encarandose, pero también dejó entrever que habían pistas para entender que l@s guerriller@s populares podían dar la nota, podían suponer un punto de inflexión en esa forma clásica de conflicto...... Todo era expectación y voluntad de ser partícipes de aquel “curioso” fenómeno.

La estelar aparición de la sociedad civil

A los pocos días de ese mes de enero, se declara el cese el fuego directamente por la presión de la sociedad civil mexicana y la comunidad internacional.

Las reacciones de las partes beligerantes fueron bien distintas. A pesar de la tregua, el ejecutivo y el ejercito federal prosiguieron su sucia guerra. Por su parte, el EZ aprovecha para analizar la situación sin dejar de hablarle mediante comunicados a la sociedad civil nacional e internacional, forjando con dicha comunicación permanente , lo que ha sido su arma más contundente.

L@s insurgentes se revisan a sí mism@s y replantean su estrategia. Su voluntad inicial de recorrer el país se ve imposibilitado por la evidente asimetría de potencial bélico, por tanto no queda otra que mantener en la medida de lo posible las posiciones tomadas. Ahora bien, la siguiente reflexión se convertirá en la llave del futuro. En ese mismo momento se dan cuenta, las armas ya habían cumplido su cometido. Un nuevo escenario les pertenecía si sabían esperar. De eso, saben mucho.

Hay que reconocerles el mérito de no ceder a las provocaciones de horror y muerte a las que fueron abocados. Después de diez años preparándose para la guerra, no tuvieron sed de sangre sino de vida. De lucha armada se fueron convirtiendo por mandato de las comunidades en movimiento ético y cultural. Un ejercito que ha transformado la ideología, en sentido común, sin dejar al menos hasta hoy en día, de ejercer su particular ejercicio de cuidar a las comunidades y de reservarse la opción de proteger defensivamente lo que han logrado, ante ataques puntuales.

Con la 6ª Declaración de la Selva Lacandona, hecha pública en junio de éste mismo año, siguen culminando su proceso. En enero próximo (2006) saldrá por el país el delegado “0” del EZ, a dialogar con aquellas organizaciones y personas que están abajo a la izquierda. Éste representante irá sin más armas que su palabra libre.

En excepcionales ocasiones en la Historia podemos contemplar que un movimiento que ha utilizado las armas, haya contribuido desde sus entrañas - y por convicción propia - a organizar y potenciar las redes de desobediencia y resistencia civil colectiva, pública, y noviolenta. Ésta es una de esas ocasiones. De las más bellas.

Resulta pues que la verdad y la dignidad no se encuentra entre las armas sino en las mentes, en los corazones y en las manos de l@s rebeldes, es decir, de las gentes sencillas, como tu y yo, como nosotr@s. Para emprender tal marcha se requiere de una firmeza y una organización que nada tienen que ver con la disciplina castrense.

Concluyendo

Por todo esto y más fue que la palabra ya se comió a la bala en México.

¿Y en el mundo?.

¿Y aquí?.

Todo esto que te he contado, proviene de los pueblos indígenas mexicanos, quienes representan al 10 % de la población del país, pero ahora sé que esto no es impedimento para construir poquito a poco y muchito a muchito, un aquí y ahora más habitable.

Bueno, pues que cada quien investigue y refrende o no para sí, esta pequeña verdad que acabo de contar, quedando al libre examen de cada cual su validez.

Òscar Llago i Giménez.
Miembro de la Comisión
de Solidaridad con
Chiapas de la CGT,

València, otoño de 2005

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