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Evo Morales y la descolonización fálica del Estado boliviano

Un análisis feminista sobre el proceso a la Asamblea Constituyente en Bolivia. María Galindo.. Mujeres Creando

Sección:Mujeres y antimilitarismo
Sábado 10 de junio de 2006 0 comentario(s) 2252 visita(s)

La Ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente: No era un cambio de gobierno lo que la sociedad se había planteado.

En Bolivia hay cientos de miles de Evos, en cada escuela secundaria pública, en cada equipo barrial de fútbol, en cada sindicato pequeño desde los taxistas hasta los heladeros. Hay Evos intuitivos, hermosamente morenos, despreocupados y poco ortodoxos en lo de las identidades culturales. Son Evos tan modernos como autóctonos pero sobretodo audaces en el uso de la palabra y despreocupados y machistas en el sexo y el amor. Ellos usan poncho, traje o chamarra y escogen su ropa con la libertad que las sociedades patriarcales prohiben a las mujeres y sobretodo a aquellas que son nombradas como «indígenas» y que por eso tienen que cargar con la identidad cultural en las caderas y las espaldas, desdibujando sus curvas al uso de los mandatos masculinos.

Ese Evo cuyo rostro es un espejo social mágico e inmediato no recibió tan sólo un mandato presidencial en las elecciones pasadas, recibió un mandato histórico que consistía además de la nacionalización de los hidrocarburos y el juicio contra Sánchez de Lozada en la convocatoria a una asamblea constituyente que permitiese replantear el sistema político boliviano. Una asamblea que fue parte de una agenda instalada por los movimientos sociales y no por lo partidos políticos, una asamblea que marcaba la necesidad de que no era un cambio de gobierno lo que la sociedad boliviana necesitaba, sino una cita histórica consigo misma para replantear las bases que habían hecho crisis junto al modelo neoliberal.

Por esa responsabilidad tan nítida y por su condición de «indígena» es que se esparaba que Evo convocara a una asamblea abierta a todas las formas de participación posible.

Sin embargo, a través de la ley de convocatoria el gobierno de Evo Morales y con la responsabilidad directa de Alvaro García Linera promulga una ley que:

- Restituye la legitimidad a los partidos políticos derrotados con la revuelta de octubre del 2003, inclusive aquellos que cometieron genocidio contra el pueblo alteño.

- Cierra toda posibilidad de representación directa de los movimientos sociales, lo cual ha obligado a muchisimos movimientos a buscar alianzas con el MAS para poder postular candidaturas u optar por quedar fuera de la asamblea y por ende de la discusión socio-política que ésta ha desatado en la sociedad boliviana.

- Ratifica el criterio neoliberal tecnocrático de representación de las mujeres como cuota biológica dentro de los partidos, con el aditamento de la alteridad lo cual inhibe toda forma de alianza entre mujeres debiendo alternarse cada mujer con un hombre.

- Deja fuera a la importante cantidad de «exiliadas y exiliados del neoliberalismo» que son la población migrante a países como Argentina, Brasil, EEUU y España. Población que ha crecido vertiginosamente en estos últimos años y que constituye actualmente el cuarto sostén económico de nuestra sociedad.

- Cierra las atribuciones de la asamblea constituyente a sesionar durante un año en el marco del respeto de los poderes ya constituidos con lo cual la asamblea se convierte en una mera reforma constitucional.

Con esta exclusión y debilitamiento de los movimientos Evo Morales y su gobierno izquierdo-indigenista tiene la seguridad de obtener una mayoría absoluta dentro de la asamblea lo cual le permita cooptar a los sectores sociales como clientes del partido, realizar un plebiscito en lugar de unas elecciones asambleístas y reescribir el texto de la constitución desde el poder ejecutivo. El proyecto es entonces aniquilar los espacios de disidencia y de autonomía política respecto del partido de gobierno.

Asistimos pues con la asamblea al enmudecimiento de los movimientos sociales en nuestra sociedad. Asistimos también a un reacomodo de los movimientos sociales que de ser las fuerzas del veto y la movilización social boliviana, de ser los clientes baratos de un estado liberal, pasan a ser el ratón atontado por el poder estatal. No es un enmudecimiento a bala, no es un enmudecimiento por la vía de la censura, sino de la exclusión cínica. Un enmudecimiento como sólo podía venir de uno de «los nuestros» (eso entre comillas): un ex preso por alzamiento armado como es Alvaro García Linera y un sindicalista indígena como es Evo.

La asamblea se convierte así en el escenario para sustituir la democracia liberal representativa que derrotamos en las calles cientos de miles sin caudillos ni partidos en movilizaciones inéditas, sustituir eso por la democracia monopartidaria que nos ofrece el MAS como alternativa sin alternativa. El Evo mágico, el Evo que despierta identidades puede convertirse así en el antídoto identitario que inaugure un régimen cerrado en torno de sus cúpulas. «No quiero candidatear, quiero vomitar»: la campaña electoral

No es casual entonces que los sectores más conservadores hayan tomado con entusiasmo la campaña electoral para hacer reapariciones ridículas que les permitan prolongar su agónica mediocridad exponiendo gigantografías de sus retratos que invitan sin duda ninguna al vómito.

Otros sectores que aprovechan la ocasión son la gran proliferación de Iglesias y sectas Evangélicas. Ellos han presentado candidaturas propias gracias a cientos de miles de firmas de sus fieles para defender en la constituyente intereses y como toda iglesia, para irse comiendo pedazos de la vida social. Los militares que hoy gozan de importantes atribuciones en la actual constitución y que no están dispuestos a perder ni siquiera el servicio militar obligatorio con el cual instalan su modelo de virilidad chauvinista en los jóvenes, han postulado también candidaturas propias, prestadas y alquiladas en todas sus variantes. Las hay desde pro-gubernamentales hasta de extrema derecha, todas en la coincidencia de la defensa de sus intereses corporativos. Hasta la Iglesia Católica en uso de su instinto de poder ha sufrido un repentino enamoramiento del MAS para frenar el proceso hacia un Estado Laico. La campaña se caracteriza por postergar, frenar y confundir los procesos de recreación política que una sociedad tan dinámica como la boliviana se había propuesto.

Nosotras, las Mujeres Creando, agitadoras callejeras, autónomas, autoconvocadas de toda la vida. Mujeres que hemos cuestionado la democracia representativa y la visión de igualdad postulada por la tecnocracia de género hemos postulado una candidatura, entrando así con nuestra locura a un terreno que es el de la farsa de la representación. Es una candidatura casi diminuta que ha entrado por una rajadura de la ley, de la institución y del sistema, como el agua de la lluvia que se filtra buscando y creando al mismo tiempo goteras. Rajadura en el techo de las casas, del Palacio y de las instituciones desde donde dejamos gotear nuestra disidencia.

Para decir que las mujeres somos un sujeto político al cual por siglos se nos niega el derecho a hablar, al cual se nos vacía de contenidos propios sea con argumentos de complementariedad, de sometimiento, de exclusión o de inclusión. Todas equivalen al final al mismo resultado, las mujeres son ahistóricas, apolíticas e invisibles. Y todo pacto social es un pacto entre categorías de hombres sea cual fuere la cultura a la que pertenecen, el color de piel que tengan, la clase social a la que pertenezcan o la ideología a la cual se adscriban; pacto social quiere decir pacto de convivencia a medida de los intereses de categorías de hombres en torno de proyectos hegemónicos de unos sobre otros.

Hoy en Bolivia tanto el indigenismo como el izquierdismo se repiten y se encuentran con el neoliberalismo en la misma postura fálica y patriarcal, postura que ratifica la confusión entre proyecto social y proyecto de «poder», el control de la sociedad, el sometimiento del «otro» y de la «otra», como el único interés en torno del cual debe girar la historia y la política.

«No soy originaria, soy original»: El carácter colonial versus el carácter patriarcal del Estado boliviano

Como feministas no queremos estar ni debajo, ni encima de nadie, por eso no hallamos un lugar propio en este proceso. Inquilinas cuasi indeseables de la candidatura que postulamos usamos ese espacio para afirmar que no es posible la descolonización del Estado sin su despatriarcalización.

Afirmamos que el «pacto social» descansa sobre un contrato sexual que nos ha expropiado a las mujeres la soberanía sobre nuestros cuerpos. Y que ese es un fenómeno de todos los sistemas políticos, de todas las ideologías y de todas las culturas. La renovación de ese pacto social que no ponga en cuestión el contrato sexual que lo sostiene reitera formas de sometimiento colonial y patriarcal al mismo tiempo. Y no es la mirada sobre culturas «supuestamente» originarias el mecanismo que nos permita descolonizar nuestra sociedad ni hacerla más plena, más vivible y más libre.

La reivindicación de «lo originario» como lo puro, como la cultura que construye nación, proyecto de poder y luego nacionalismo nos conduce a la renovación patriarcal y colonial del poder. Donde el poder ejerce simplemente poder con un mero cambio de actores.

Una de esas muestras es hoy el andinocentrismo con el que se pretende reinterpretar la sociedad boliviana. Nuestra sociedad no es una sociedad de indígenas originarios puros versus mestizos blancoides indeseables. Es harto más compleja que eso, es una sociedad donde como en todas las sociedades del mundo no hay culturas puras, ni estáticas, ni territoriales. Es una sociedad como todas las sociedades del mundo de mezclas y mestizajes muchos de ellos inclusive mestizajes forzosos. Es una sociedad de desobediencias y mutaciones culturales donde la revolución tecnológica es uno de los almíbares para todos los jóvenes y las jóvenes que gracias a la piratería la conquistan para su cotidiano chatear y navegar con el mundo. Es una sociedad como todas las sociedades del mundo donde también los y las actoras sociales construimos cultura y podemos hablar así de una cultura de jóvenes, de una cultura urbana, de una y otra y otra cultura, de una cultura de maricones y de una cultura de la calle y las ambulantes que transforman culturalmente el sentido de la calle y del espacio público por ejemplo.

No somos «originarias obedientes» y por eso y porque ponemos en cuestión los mandatos culturales empezando por la ropa y terminando en los placeres. Por eso y gracias a esa desobediencia que nos hace felices planteamos un proyecto societal descolonizador y despatriarcalizador que tiene como cuestionamiento principal el surgimiento de nacionalismos.

Quieren sustituir el proyecto de Estado Nación unitario por un proyecto de plurinacionalismos autónomos para abrir la pugna eterna por tierra, por recursos, por poder y por control. No queremos estar encima ni debajo y por eso impugnamos ese proyecto con nuestro cuerpo y nuestra piel sensible, sensual y abierta al pecado.

«la única lucha que se pierde es la que se abandona»: la estrategia de las propuestas concretas

Hemos desarrollado también un puñado de propuestas concretas que nacen desde nuestro cotidiano y por eso nos importan:

Padre Nuestro si estas en los cielos líbranos del poder de la Iglesia:

Actualmente el Estado boliviano tiene una religión oficial que es la Católica, se garantiza la libertad de culto pero no se garantiza el carácter laico de los asuntos sociales. Es así que la Iglesia ha confabulado con el Poder Estatal en todo. Tenemos una clase de religión en todas las escuelas públicas, la Iglesia ejerce un montonazo de actividades no eclesiásticas y lo más grave es que hemos heredado en nuestra constitución y en todo el ordenamiento jurídico el concepto judeocristiano de familia.

Por eso plantear el Estado laico es recuperar la hora de religión de los colegios y ponerla por ejemplo al servicio de una educación sexual laica y al derecho de conocer nuestros cuerpos desde el colegio y en el aula. Y más allá de eso es desvincular el concepto de familia de la visión judeocristiana patriarcal. Reconceptualizar la familia, honrando todas las complejas formas que ésta tiene en nuestra sociedad. Devolviéndole derechos a todas esas familias a las que supuestamente les falta «un padre» que las dignifique ante la ley y la sociedad. Es abrir las puertas al reconocimiento de todas las formas de «unión libre» que se dan más allá y más acá del Estado, esas formas bellas e insólitas que hacen posible la libertad en el amor y en la construcción de convivencia afectiva y solidaria. Esto por supuesto que incluye las parejas entre hombres y entre mujeres, las uniones comunitarias, las convivencias madre hijas, hijos, madre, abuela, tía, tío hasta donde la complejidad lo ensanche sin imposiciones, sin modelos y sobretodo sin imponer sufrimientos ni carencias, ni ausencias a quienes tienen derecho a crecer y vivir en afecto y libertad .

El Che y el Evo son lo mismo Padres Irresponsables:

La sociedad les ha expropiado a las mujeres su maternidad, se valora y protege la reproducción, al mismo tiempo que se impone la maternidad como sentido de vida a las mujeres. Sin embargo se subordina la maternidad a la existencia de un padre que le de legitimidad. Mientras las mujeres dan la vida, los padres tienen el poder de otorgar el lugar social convirtiendo así al hecho de dar la vida en un acto secundario. Allí es que surge el concepto de madre soltera al cual se le otorga una carga de condena en algunos casos, en otros una carga de una suerte de madre abandonada. La recuperación de las madres de su maternidad es un tema cultural, pero pasa también por el hecho jurídico del apellido paterno que en nuestra sociedad es el primero, es el que cuenta y es al mismo tiempo el mecanismo de reconocimiento o desconocimiento que tiene cada hombre respecto de los hijos y las hijas. Por ello proponemos la filiación materna, es decir que los niños y las niñas lleven por primero el apellido de sus madres. Esto recupera el lugar de las madres donde las mujeres pasamos de ser objetos de la reproducción a sujetos de la maternidad. Recupera también el lugar de las hijas en la familia, lugar que todas las cifras nos demuestran que es desvalorado respecto de sus hermanos varones.

Este hecho también tendría consecuencias en toda la jurisprudencia de familia en cuanto a lo que se llama la patria-potestad que es un concepto de autoridad patriarcal sobre los hijos y las hijas. Soberanía en mi país y en mi cuerpo:

También a las mujeres se nos ha expropiado el derecho de decidir sobre nuestro cuerpo y esto se presenta en el ordenamiento jurídico en varios lugares, uno de ellos es la penalización del aborto. La recuperación de la soberanía del cuerpo de las mujeres es un concepto más amplio que la mera despenalización del aborto y por eso consideramos que es fundamental introducir dentro de los regímenes especiales, concretamente uno que lleve el título de régimen constitucional de las mujeres. Se trata de un capítulo que permitiría concentrar todos aquellos derechos fundamentales y como el principal de todos ellos el derecho de las mujeres de decidir sobre su cuerpo.

Todos los partidos son un arma cargada de sangre, machismo y corrupción

Romper con el monopolio que tienen los partidos respecto de la representación política a través de la apertura al ejercicio de representación directa de todas las formas de organización social que hay en la sociedad boliviana. Respecto de la representación de las mujeres es para nosotras fundamental impugnar las cuotas introducidas durante el período neoliberal y ratificadas por la izquierda-indigenista. Esta cuota convierte la representación política de las mujeres en una cuota biológica vacía de contenido, donde cualquier mujer desde su condición biológica de mujer representa a las mujeres en una suerte de representación no ideológica. Esta cuota ha sido además reforzada en su desideologización a partir del concepto de alteridad, alteridad que tiene como efecto la negación de la alianza política entre mujeres. Ambos son mecanismos que niegan la autonomía política de las mujeres, es decir el sentido de organizarse desde sí mismas por fuera de los partidos políticos y de las organizaciones mixtas.

Que vivan los desertores, los llamados cobardes y todos los jóvenes que objetan el uso de las armas

Actualmente el servicio militar es obligatorio para los varones y desde la tecnocracia de género se ha impulsado la creación del servicio militar voluntario para las mujeres potenciando uno de los núcleos más densos de la cultura patriarcal en nuestras sociedades. El servicio militar se ha constituido en Bolivia en la escuela de la virilidad machista y en el mecanismo de adquisición de hombría. Por eso en las comunidades los jóvenes que regresan del servicio militar adquieren autoridad y son festejados por ello.

La objeción de consciencia es la puerta que permite cuestionar el valor del uso de las armas y de la existencia misma de un ejército en una sociedad. Es un derecho fundamental para todos los jóvenes la objeción de ese sentido de virilidad y la posibilidad de sustitución de este servicio por un servicio social que nos permita replantear a los jóvenes el sentido del servicio a la sociedad y el lugar y sentido de la «masculinidad».

Devolverle a la sociedad la Asamblea Constituyente abriendo espacios deliberativos desde la propia Asamblea

La Asamblea está atravesada por una serie de temas ejes para la sociedad boliviana, es una irresponsabilidad histórica dejarla en manos de los partidos políticos que además han rellenado las listas en su mayoría con personajes que en muchos casos ni siquiera responden a sectores sociales. Hay de todo hasta cuotas maritales como la de la esposa del Alcalde de la ciudad de La Paz. En otros casos los candidatos y las candidatas hacen planteamientos que nada tienen que ver con el escenario constituyente porque si llegan a ser elegidos simplemente responderán a posturas que serán tranzadas en otros espacios.

Por otro lado la complejidad de los temas se convierte en una especie de mosaico imposible de armar desde una sola perspectiva. Por eso consideramos que el escenario de la asamblea plantea sobretodo un desafío metodológico que pueda recoger los saberes y visiones desde los y las actoras y protagonistas de cada uno de los temas. Por eso es urgente que una vez realizadas las elecciones se abran Asambleas pre-constituyentes regionales, departamentales, temáticas y por actores sociales. Nosotras nos hemos planteado el propósito de convocar a una pre-constituyente de mujeres bajo el concepto de las mujeres como sujeto político complejo.

PORQUE LAS MUJERES NO SOMOS CUOTA BIOLOGICA, NI COSTILLA DE ADAN, EVA A LA CONSTITUYENTE.

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