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Los testigos molestos acaban en prisión

Guerra Eterna

Sección:Iraq
Martes 19 de septiembre de 2006 1 comentario(s) 1872 visita(s)

Guerra Eterna

Durante cinco meses, el Ejército norteamericano ha mantenido preso a un fotógrafo iraquí de AP llamado Bilal Hussein. A lo largo de ese tiempo, la agencia ha intentado saber de forma discreta de qué se acusa a Hussein y cuáles son las pruebas. Su paciencia se ha acabado. AP denuncia públicamente su situación y acusa a los militares de su propio país de violar la legislación internacional:

“Bilal Hussein has been held in violation of Iraqi law and in disregard to the Geneva Conventions. He must be charged under the Iraqi system or released immediately.”

Los militares afirman que Hussein está relacionado con la insurgencia y que, gracias a ello, obtuvo el acceso necesario para obtener muchas de sus fotografías. Es la versión que aparece en un email enviado a AP. Ningún tribunal ha podido examinar las supuestas pruebas de las que se habla en ese mensaje. Y hay precedentes de estos abusos.

Lo que hace el Ejército con esta versión es sencillamente corroborar las denuncias que muchos bloggers ultras de EEUU hicieron contra Hussein. ¿Qué saben esos bloggers que desconoce AP? Nada. Sólo han examinado las fotos a su manera y han llegado a la conclusión de que sólo un colaborador de la insurgencia podría haberlas hecho. Comentario de texto, en versión fotografía. Con eso es suficiente para mandar a alguien a prisión.

AP ha revisado las 420 fotografías enviadas por Hussein desde que comenzó a colaborar con la agencia en septiembre del 2004, según el director de fotografía de AP, Santiago Lyon. No ha visto nada que les haga sospechar:

Out of Hussein’s body of work, only 37 photos show insurgents or people who could be insurgents, Lyon said. "The vast majority of the 420 images show the aftermath or the results of the conflict - blown up houses, wounded people, dead people, street scenes," he said. Only four photos show the wreckage of still-burning U.S. military vehicles.

Los ’fiscales’ no necesitan más. Para algunos, estas fotos son suficientes para meter a alguien en la cárcel sin aparente derecho a juicio. Haber nacido en Faluya, como es el caso de Hussein, debe de considerarse un agravante. Otros no han tenido problemas en adjudicarle fotografías que no ha hecho.

Hussein recibió el año pasado, junto a otros 10 reporteros gráficos de AP el Premio Pulitzer por su cobertura de la guerra de Irak.

En realidad, militares y bloggers han utilizado a Bilal Hussein como símbolo de algo que les pone muy nerviosos: la capacidad de los medios de comunicación de demostrar con pruebas el desastre de Irak. Eso no hubiera sido posible sin la colaboración de los periodistas iraquíes. Como acaba de reconocer Dexter Filkins, del NYT, uno de los reporteros norteamericanos que más tiempo ha pasado en Irak, el 98% del país, lo que incluye la mayor parte de Bagdad, está fuera del alcance de los periodistas occidentales.

Encerrados en su residencia, los reporteros del NYT sólo pueden hacer su trabajo gracias a los 70 iraquíes que tienen contratados. Casi todos arriesgan su vida por estar a sueldo de un medio occidental. Muchos ni siquiera confiesan a sus familias quién les paga ese sueldo.

Gracias a Bilal Hussein y a otros como él, supimos lo que ocurrió en Faluya. Por eso, está ahora en la cárcel.

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Comentarios


  • Los testigos molestos acaban en prisión

    20 de septiembre de 2006, por avisado

    Efectivamente, no quieren testigos de aquel desastre. Están recibiendo lo suyo y no desean que el mundo lo sepa. Exactamente igual que ha ocurrido en Líbano: el ejército hebreo ha recibido un duro castigo, pero aquí, en nuestros países, amigos de los sionistas, no debemos enterarnos de nada. Si no fuera por internet y especialmente a nodo50 (mi prensa informativa diaria)...


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