En un océano de manipulación navegantes antimilitaristas se encuentran en una isla virtual de desobediencia, noviolencia y construcción de la Paz
Secciones
> Campañas
  Objeción Fiscal al Gasto Militar
  Desobedece a las guerras
  Contra la I+D Militar
  Comercio y producción de armas
  Juguete bélico
  Feminismo y antimilitarismo
  Locales
  Varios
  Banca
  Educación para la paz
  La guerra empieza aquí. Parémosla desde aquí
  Recortar lo militar
  Contrarreclutamiento
> Informativa
  Movimiento 15M
> Observatorio de conflictos
  Iraq
  Palestina
  Colombia
  EEUU
  Guerra y mujeres
  Infancia y guerra
  Varios
  Afganistán
  Libia
  Costa de Marfil
  Siria
  Mali
  Sáhara Occidental
  Ucrania
  Turquía
> Documental
  Talleres
  Historia del antimilitarismo
  Noviolencia
  Objeción de conciencia
  Recursos gráficos
  Recursos multimedia
  Teoría política
  Represión
  Medio Ambiente
  Mujeres y antimilitarismo
  Anticapitalismo
  Instituciones militares
  Varios
  Intervencionismo humanitario y misiones de paz
> Cajón de sastre
  Humor
  Creación
  Comentarios gráficos
  Contactos
  Varios
> Solidaridad entre los pueblos

El miedo es la gran herramienta para dominar a otras personas

José Antonio Marina

Sección:Informativa
Viernes 1ro de diciembre de 2006 0 comentario(s) 13142 visita(s)

Reseña completa en El Cultural

La brujería, el demonio, la tortura e incluso la guerra se han convertido en miedos pretéritos. Con el advenimiento del siglo XXI, el terror tiene forma de avión, de mochila.... y a veces hasta tiene espinillas. El miedo siempre ha sido la sombra del hombre en su devenir histórico. De todo ello El Cultural habla con el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, que disecciona todas las capas de esa emoción atávica en su último libro, Anatomía del miedo (Anagrama). Junto a él, Ramiro Pinilla, Albert Boadella, Fernando Aramburu, Jorge M. Reverte, Enrique Moradiellos, Fernando Marías y Víctor Gómez Pin reflexionan sobre miedos propios y ajenos.

Sherlock Holmes contaba con
la ayuda de su querido Watson y la presión de Scotland Yard para
investigar las muchas consecuencias del comportamiento humano
componiendo un rompecabezas de pruebas, intuiciones y deducciones.
Digamos que José Antonio Marina no tiene ni a Watson ni a Scotland
Yard. Pero sí el resto: el espíritu investigador, la formación
humanista, el instinto cazador, la urgencia por poner su vocación
científica al servicio de la sociedad y hasta una irrefrenable
adicción... a la botánica. En más de veinte ensayos, entre los que se
encuentran Elogio y refutación del ingenio, La inteligencia fracasada y Por qué soy cristiano,
José Antonio Marina ha recorrido el laberinto sentimental humano,
investigando la inteligencia creadora -su gran fascinación-. Ahora
publica un nuevo ensayo, Anatomía del miedo (Anagrama) un
“Tratado sobre la valentía” en el que explora nuestros terrores
sociales e individuales y que coincide en las librerías con La revolución de las mujeres: crónica gráfica de una evolución silenciosa (J de J).

-De las emociones que aparecían en su Diccionario de los sentimientos ¿era la anatomía del miedo la que más necesitaba ser diseccionada?
-El Diccionario... y El laberinto emocional

trazaban un mapa general del mundo de los sentimientos, pero dentro de
aquéllos había algunos muy importantes que me interesaba analizar mejor
y que están relacionados con ese proyecto mío de crear una teoría de la
inteligencia que empiece en la neurología y termine en la ética; mis
obras no son sino capítulos de ese único libro. El miedo es el mejor
ejemplo de este tipo de estudios, ya que se ha tratado mucho por la
neurología, y su antídoto, la valentía, es lo que conduce a la ética.

-¿A qué temores se ha enfrentado a la hora de elaborar este libro?
-Mi
mayor miedo era dejar algún aspecto sin tratar debido a la complejidad
del asunto. Por eso manejo una bibliografía muy amplia. El tema de la
valentía está poco estudiado,y una de las cosas de las que me he dado
cuenta durante la elaboración de este libro es que la valentía es el
origen de la vida ética. La inteligencia se despliega cuando se
enfrenta al miedo y no se deja dominar.

El peligro de la imaginación
-¿Cómo se elabora un sistema filosófico a partir de una realidad científica como es el miedo?
-Mi
idea de la filosofía es muy particular. Para mí la filosofía es un
servicio público y eso significa que quienes nos dedicamos a la
investigación tenemos que salir a la calle y preguntar a la gente qué
es lo que les inquieta, investigarlo y luego explicarlo. Hay filósofos
que se dirigen a un público muy concreto. En mi caso, la ventaja de
dirigirme a un público muy amplio es que ellos no dan nada por sabido y
eso permite aclarar ideas, explicarlas desde el principio. En el caso
del miedo, éste es una emoción presente en todas las especies animales;
la diferencia es que mientras que en los animales el miedo es un
peligro presente, en el hombre puede ser un peligro inventado. Es
decir, su capacidad de imaginar amplía también sus miedos. Eso le
convierte en la especie más miedosa.

-Algunos filósofos como
Descartes o Spinoza han considerado el miedo como una pasión vil e
inútil. ¿Confundían el miedo y la cobardía?
- Es una confusión muy
común. Una cosa es la capacidad de sentir miedo, y eso no lo podemos
dominar, y otra es actuar con cobardía, y eso sí entra bajo el dominio
de la conducta, de aquello que podemos controlar. Cuando se interpone
la voluntad el hombre está dando un salto cualitativo respecto a otras
especies.

-¿La valentía es fruto de la voluntad?
-Es el fruto
de la libertad. Hay que diferenciar entre lo que llamamos valentía
- pero que en realidad es bravura porque es acometida a ciegas y con
apasionamiento- y la verdadera valentía, que es algo fruto de la
conciencia y la determinación. El valiente es el que, conociendo el
miedo y a pesar de él, actúa.

-¿Y por qué de todas las emociones el miedo es la que aparece con más fuerza en la historia?
-Porque
es el mayor movilizador de conductas que existe: es fácil de provocar,
fácil de conseguir y muy duradero. Todas las personas que han querido
dirigir al ser humano han utilizado el miedo. Y de eso se ha servido
buena parte de la política (Maquiavelo decía que es más deseable para
un gobernante ser temido que ser amado) y de la religión.

-Después del 11-S ¿ha cambiado lo que nos provoca miedo?
-Por supuesto, pero más en unas sociedades que en otras. En la norteamericana ha cambiado mucho.

-¿Y en la española, a consecuencia del 11-M?
-Ha
sido distinto, porque la sociedad española ya convivía con el
terrorismo, en este caso con el de Eta. Y una de las consecuencias de
convivir con el miedo es que éste pierde su poder. Por eso nuestra
respuesta al 11-M ha sido muy distinta a la norteamericana ante el
11-S. A nosotros nos sorprendió pero no aumentó el sentimiento de miedo
al terrorismo.

-¿Y hacia otras cosas?
-Sí, ahora tenemos
otros miedos más cotidianos: a la violencia callejera, a la
proliferación de la violencia en los centros de educación... Y eso ha
hecho aumentar la seguridad privada (alarmas, vigilancia, etc). Antes
la seguridad de los ciudadanos era responsabilidad del Estado. Ahora
nos sentimos amenazados, pero es una amenaza difusa. Nos sentimos
vulnerables.

-¿Por qué amenaza difusa?
-Porque cada uno sitúa
el peligro según su experiencia personal y donde sus prejuicios le
lleven. En el campo del miedo tenemos que distinguir entre la aparición
del peligro y el sentimiento de vulnerabilidad. Después del 11-S
apareció el peligro del terrorismo, pero ahora convivimos con el miedo
a la vulnerabilidad. La sociedad que antes se sentía segura se ha dado
cuenta de que no lo es tanto.

-¿Y cómo se puede combatir eso?
-Cuando
en los años 50 los rusos lanzaron el primer satélite espacial, el
Sputnik, en los Estados Unidos se produjo un sentimiento de
vulnerabilidad al ver que habían sido adelantados tecnológicamente.
Pero los norteamericanos, que son muy pragmáticos, decidieron combatir
ese miedo superando la causa del mismo, y poco después lanzaron su
propio satélite. La mejor forma de luchar contra un miedo es actuar
sobre él.

-¿ Cómo y a qué precio?
-Siempre ha habido formas
buenas y formas malas de combatir el miedo. Con algunos de ellos, como
los patológicos, las terapias psicoanalíticas no han tenido éxito, sólo
las terapias de conducta. Por eso, una de las mejores soluciones es la
compañía, ya que precisamente la táctica del miedo es la de aislar a la
persona. En los casos de violencia doméstica, el agresor rompe la
comunicación del sujeto para ponerle así a merced del terror. La
soledad es el recurso del que quiere meter miedo.

-Algunos
gobiernos están instrumentalizando el miedo, y una las primeras
consecuencias son los recortes de las libertades civiles. ¿Cómo se
puede luchar contra eso?
-El tema del poder me interesa muchísimo y
seguramente escriba un libro sobre ello junto con Nativel Preciado. El
poder es un fenómeno omnipresente, se da en todo tipo de situaciones y
maneja tres mecanismos: la capacidad de premiar, la de infligir
castigos y la de cambiar sentimientos y creencias. Estas dos últimas
tienen que ver con el miedo: si introduzco miedo la persona se vuelve
dócil, si le propino castigos cambia de conducta. Así que el miedo es
la gran herramienta para dominar a otras personas. Por eso, la acción
de los terroristas es tan eficaz. Y sólo la valentía puede poner dique
a eso.

-¿Y no puede ser igualmente peligrosa la actitud de
algunos políticos que seducen eliminado el miedo a través de una falsa
sensación de seguridad, ocultado el peligro?
-Sí, por supuesto.
Hay dos formas de aprovecharse del miedo: producirlo o presentándose
como el que lo va a solucionar. Muchas personas y sociedades quieren un
salvador que les saque de sus problemas, aunque para ello estén
dispuestos a darle todo tipo de poderes. La mujer de Roosevelt contaba
cómo durante un discurso presidencial de su marido, en un momento en el
que la sociedad norteamericana sufría la Depresión y vivía con miedo,
éste llegó a decir: “...Y si la situación empeora pediré a la nación
poderes extraordinarios”. El entusiasmo de la gente ante eso fue tal
que la propia Eleanor Roosevelt se asustó....

-¿Hasta qué punto el hombre está dispuesto a sacrificar su libertad por su seguridad?
-La
seguridad es la gran necesidad vital. Por eso es tan grave meter miedo,
porque nos vuelve esclavos. El miedo es la gran esclavitud. Es la
anticipación de un daño, y la anticipación de un daño desencadena
vulnerabilidad en las personas, y los fuerza a tomar decisiones que en
situaciones normales no tomarían. El hombre siempre ha estado dispuesto
a cambiar seguridad por libertad.

-¿Cuál es para usted la relación entre valentía y libertad?
-El
ejercicio de la libertad es la valentía. No se nace con la valentía
sino que se demuestra en la acción. No me gusta hablar de la libertad
como algo definitivo, más bien prefiero el término “liberación”: que es
la lucha por liberarnos de esas cosas con las que nacemos
(sentimientos, emociones).

-¿Cuál es la reacción al miedo más común?
-Existen
cuatro tipo de reacciones: la huida, el ataque, las conductas de
sumisión y la inmovilidad. Los seres humanos ponemos en marcha mucho la
sumisión, sobre todo en los miedos domésticos.

-¿Hay algo positivo en él?
-Sirve para huir del peligro. Para unir a los seres humanos.

-¿La información ayuda a superar los miedos?
-El conocimiento es una de las grandes fuentes de ayuda que tenemos, porque nos dice cómo funciona la realidad.

-A usted ¿qué tipo de miedos le interesan más?
-Los
miedos cotidianos: a decir que no, a pedir un aumento de sueldo, a no
estar a la altura de las circunstancias, a reclamar algo que es
tuyo.... son corrientes, pero a la gente le complican mucho la vida. Me
interesaba hacer un estudio de esos miedos que no aparecen en los
tratados de psiquiatría pero que afectan a nuestra vida cotidiana en
muchos niveles; entre padres e hijos, dentro de la pareja... a veces
son problemas relacionados con el lenguaje.

-El libro coincide en las librerías con La revolución de las mujeres, en el que realiza una historia política, sociológica y sentimental de las mujeres...
-La
revolución la han hecho las mujeres para liberarse, entre otras cosas,
de tanta discriminación. Ahora, teóricamente, lo han conseguido. Lo que
falta es más una liberación psicológica, porque aún tienen ese
sentimiento de que son las únicas cuidadoras de la estructura familiar.
Inventarse la forma de ser mujeres después de la caída del modelo
tradicional puede resulta duro. Para otras es más cómodo atenerse a
modelos establecidos, ya que ahora son muchísimas las decisiones que
tienen que tomar a causa de todos los roles que asumen. Al no haber una
forma estandar de ser mujer hay que estar inventando constantemente, y
esa sensación de precariedad puede desencadenar miedos. La mujer ha
sido víctima de buenas y malas intenciones, y lo peor es que ambas
establecían un sistema de tutelaje. Las cuotas prologan una situación
de victimismo en la mujer que no es beneficiosa. Yo no querría ser
operado por una mujer aceptada por un sistema de cuotas. Querría ser
operado por el mejor cirujano, fuese hombre o mujer y viniese de donde
viniese.

Itzíar
DE FRANCISCO

Comenta este artículo   Volver arriba

Nota: los comentarios ofensivos podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación

   
Volver a la página Principal
Ver comentarios
Spip Sitio desarrollado con SPIP v1.9.2 , un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Licencia de Creative Commons Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons, mientras no se indique otra cosa.