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Entrevista a Ana Milena González, de la Ruta Pacífica de las Mujeres

“Las mujeres no parimos hijos para la guerra”

“Las mujeres no parimos hijos para la guerra”

Artículo original

ANA MILENA GONZÁLEZ, INTEGRANTE DE LA RUTA PACÍFICA REGIONAL BOGOTÁ

Karla Velasco Vallejo / Bogotá

La Ruta Pacífica de las mujeres es una de las tantas iniciativas de la sociedad civil contra la violencia en el conflicto. Cuando se cumplen diez años de este movimiento, DIAGONAL entrevista a una de sus miembros.

DIAGONAL: ¿Qué es la Ruta Pacífica?

ANA MILENA GONZÁLEZ: La Ruta Pacífica es una iniciativa que se plantea como movimiento social feminista, pacifista y antimilitarista en continua construcción. Surgió como interrogante de algunas organizaciones de mujeres que se planteaban qué hacer frente al conflicto armado y la situación de las mujeres víctimas del mismo. Este año se cumplió el décimo aniversario conmemorado con un encuentro a nivel nacional en Santa Fe de Bogotá los días 23 y 24 de noviembre, en el que se habló de verdad, justicia y reparación.


D.: ¿Qué pretende la Ruta?

A.M.G.: La Ruta pretende en su lucha visibilizar las consecuencias del conflicto en la vida de las mujeres, una salida negociada al conflicto armado, la desmilitarización de la vida civil, y desde su apuesta feminista denuncia la guerra como práctica patriarcal.

D.: ¿Qué hace la Ruta?

A.M.G.: Como su nombre indica, estas mujeres han decidido movilizarse a lugares de Colombia donde el conflicto ha atropellado a la población civil y el Estado colombiano ha respondido a esa situación abandonando a las víctimas al olvido y dejando a los victimarios en una situación de impunidad.

Sus movilizaciones son llamadas “plantones”, donde se toma el espacio público denunciando y visibilizando la violación de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario, por medio de una simbología que han ido construyendo a lo largo de su trayectoria como colores con significados, velas, flores, representaciones teatrales, interpretaciones musicales y algunos lemas como los siguientes: “Las mujeres no parimos hijos para la guerra”, “El cuerpo de las mujeres no es botín de guerra”, “Por la desmilitarización de la vida civil”, “No queremos una guerra que nos destruya ni una paz que nos oprima”, “Es mejor ser con miedo que dejar de ser por miedo”, “Con silencio no hay justicia ni paz”.


D.: ¿Han tenido algún tipo de dificultades?

A.M.G.: Sí, algunas mujeres participantes del movimiento han sido amenazadas, concretamente una mujer que vivía en la Comuna 13 de Medellín fue violentada físicamente por paramilitares, quienes tatuaron en su cuerpo AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). También en 2004 una comisión que se dirigía al Chocó fue parada por un dispositivo de explosivos en el camino, no hubo heridas pero la movilización se paralizó.

D.: ¿Cómo ve la Ruta el proceso de desmovilización y la Ley de Verdad, Justicia y Reparación?

A.M.G.: Ellas piensan que la desmovilización no es real, es una transformación y legalización del paramilitarismo; en cuanto a la ley, está pensada para reparar los victimarios, no repara las víctimas, es una ley que favorece mucho a los actores armados olvidando a la población civil. La Ruta no reconoce la Comisión de Reparación y Reconciliación Nacional, porque es una comisión gubernamental y ésta no tiene alcances judiciales. Su procedimiento pone a las víctimas en situación de mayor vulnerabilidad al pedirles que cuenten sus casos y aporten las pruebas.

La mayor riqueza de la Ruta Pacífica son los lazos de afectividad tan fuertes que se construyen entre ellas, y la posibilidad de, en medio del horror, luchar y soñar por una Colombia en paz.

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