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Guerra Eterna

Historias de francotiradores

Historias de francotiradores

Guerra Eterna

Entre los soldados y oficiales que participan en una guerra,
los francotiradores ocupan una posición especial. Su destreza en el
manejo del fusil —el mejor amigo de un soldado— y el miedo que
inspiran en el enemigo justifican su celebridad. Precisamente por la
devoción que inspiran en los combatientes, sus historias cuentan con un
atractivo muy especial para la propaganda. Si funcionan entre los
soldados, tienen también que ser efectivas entre la población.

En el excelente libro "Un escritor en guerra",
Antony Beevor y Luba Vinogradova recuperan los cuadernos inéditos del
periodista Vasili Grossman. El corresponsal de guerra del periódico
Estrella Roja acompañó al Ejército soviético en algunos de los grandes
escenarios de la Segunda Guerra Mundial: el sitio de Stalingrado, la
batalla de Kursk y el avance ruso por Alemania hasta Berlín, incluido
el doloroso descubrimiento que supuso para Grossman comprobar por sí
mismo la existencia de los campos de exterminio.

Grossman conoció a dos de los más famosos francotiradores rusos,
Anatoli Chejov y Vasili Zaitsev, cuyas hazañas en Stalingrado fueron la
base de grandes leyendas. Si bien eran auténticos combatientes, es
obvio que sus logros fueron exagerados por la propaganda soviética.
Moscú necesitaba buenas historias que levantaran el ánimo de la
población y le hiciera creer que la victoria contra el gigante alemán
no sólo era posible, sino inevitable.

El gran reportero ruso acompañó a Chejov en una de sus misiones, lo
que fue la base de un largo artículo. A Grossman le interesaba mucho
indagar en la capacidad inventiva del soldado ruso para crear formas de
hacer la guerra que pudieran compensar la superioridad alemana. Los
francotiradores —una mezcla sugerente de habilidad innata y técnica
depurada— eran un buen tema para sus crónicas.

En "Un escritor en guerra", Beevor describe el valor propagandístico
de los francotiradores y se refiere a un célebre enfrentamiento entre
Zaitsev y un oficial alemán que recordarán aquellos que vieron la
película "Enemigo a las puertas".

Éste es un extracto del libro. Los párrafos destacados proceden de los cuadernos de Grossman:

Se hablaba de las hazañas de los francotiradores y se comentaban
casi como las de los jugadores de fútbol. Cada división estaba
orgullosa de su estrella y los siberianos de la 284 División de
Fusileros estaban convencidos de que tenían a la mayor estrella en la
persona de Vasili Zaitsev. Pero la exageración de la propaganda hacía
sospechosos los resultados alcanzados por esos estajanovistas de la
guerra urbana.

"Zaitsev es un hombre reservado, del que los soldados de la división dicen: ’Nuestro Zaitsev es instruido y modesto. Ya ha matado a 225 alemanes’. Sus otros francotiradores son conocidos como ’lebratos’. Batiuk dice: ’Le obedecen como ratoncillos’. Pregunta: ’¿Estoy diciendo la verdad, camaradas?’, y todos responden: ’Sí, Vasili Ivanovich’".

En el cuaderno de notas de Grossman hay una anotación llamativa, difícil de verificar:

"Murashev y el enfermero Zaitsev habían sido condenados a muerte, el primero por dispararse en una mano, y el segundo porque había matado a un famoso piloto que caía en paracaídas desde un avión derribado. A ambos se les conmutó la pena de muerte, y ahora ambos son los mejores francotiradores en Stalingrado (Murashev tiene diecinueve años)".

Zaitsev era el único francotirador conocido con ese nombre en
Stalingrado, y no hay ninguna otra noticia de que fuera enfermero o que
hubiera matado a un "famoso piloto" que caía en paracaídas. Quizá
Grossman fue la única persona que registró esa historia antes de que la
máquina de propaganda soviética reescribiera su vida convirtiéndola en
una leyenda.

Como los demás francotiradores, Zaitsev parecía enorgullecerse de
disparar sobre cualquier mujer rusa que fuera vista con los alemanes.

"Zaitsev ha matado a una mujer y a un oficial alemán: "Cayeron uno junto al otro".

Varios de los principales francotiradores en Stalingrado, incluidos
Chejov y Zaitsev, informaron sobre duelos con francotiradores alemanes.
Esto no es muy sorprendente, ya que las acciones contra los
francotiradores eran consideradas de la mayor prioridad.

"Un combate singular entre Zaitsev y un francotirador alemán: ’Había matado a tres de nuestros hombres. Esperó quince minutos. Nuestra pequeña hondonada estaba vacía, y comenzó a alzarse. Vi que su fusil estaba en el suelo y me levanté. Me vio y comprendió que estaba perdido. Y disparé’".

Este breve encuentro mortal fue probablemente el que reprodujo más
tarde la propaganda soviética. Se hinchó hasta convertirse en la saga
épica de un prolongado duelo entre Zaitsev y el ilocalizable
"comandante Koenig", jefe de una igualmente ilocalizable "escuela de
francotiradores de Berlín" que pretendía hallar a Zaitsev y matarlo.
Sin embargo, no se menciona nada parecido en fuentes alemanas. La
afirmación de Zaitsev de que ambos se pusieron de pie es muy poco
convincente. Los francotiradores de ambos bandos solían trabajar en
pareja, y un francotirador victorioso que cayera en un gesto de
jactancia tan excesivo habría recibido un disparo inmediatamente.

A juzgar por la forma en que el general Chuikov contó esa historia
en sus memorias, puede muy bien que fuera él mismo quien tuvo la idea
de promover el mito, especialmente porque Zaitsev pertenecía a la
división de Batiuk y no a la de Rodimtsev. Es sorprendente que
Grossman, que reprodujo en "Vida y destino" sus notas de guerra sobre
el enfrentamiento entre los dos francotiradores casi como las había
escrito en su momento, hiciera un cambio. El duelo que Zaitsev había
descrito tan detalladamente en la conversación registrada en las notas
de Grossman dura "días" en la novela. Grossman, por una vez, parece
haber preferido la versión de la propaganda.

Las memorias de Zaitsev (escritas casi con seguridad con ayuda de
expertos de la propaganda soviética) cuentan la misma historia,
excitante pero poco convincente, de un duelo que duró varios días.
Hasta hoy día se muestra en el museo de las fuerzas armadas de Moscú
una mira telescópica alemana con una etiqueta que dice que había sido
recuperada del cadáver del comandante alemán, pero lo más significativo
es que no se mencione en absoluto ese famoso duelo en ninguno de los
informes que el departamento político del Frente de Stalingrado envió a
Moscú durante la batalla, aunque se informaba de cualquier detalle
sobre las actividades de los francotiradores que se pudiera utilizar
para la propaganda.

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Entrevista a Antony Beevor:

Todo su material de corresponsal estaba en sus cuadernos. Grossman como no podía publicar en su momento lo que estaba escribiendo porque era muy peligroso y podía ser acusado de traición, en muchas ocasiones se guardaba sus notas de lo que veía en el campo de batalla. Esto explica el poder de su honestidad al escribir sobre la guerra en el Frente Este y que sus notas estaban basadas en hechos reales. Grossman no era un periodista vendido. También él tuvo el reconocimiento de sus colegas e incluso de su editor Ostenberg, que señalaba que su forma de escribir era despiadada, “la despiadada verdad de la guerra”. Él era una voz única. Por otro lado, para este trabajo de investigación fuimos al original y no a lo que publicaban los periódicos de la época, especialmente porque sus artículos eran censurados.

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Algunas historias sobre francotiradores en la guerra de Irak:

Juba, ¿un francotirador iraquí o un fantasma de la propaganda? Informativos Telecinco.

— Francotiradores. Guerra Eterna.

— Perfect Killing Method, but Clear Targets Are Few for Marines in Iraq. NYT.

— Snipers stalk Marine supply route in western Iraq. LAT.

  • 19 de junio de 2009 22:13, por Arturito

    Enemy at Gates es una fábula.
    el mejor francotirador del mundo fué el finés Simo Hayha y los rusos lo saben.
    lo único bueno del film es la militaria, que reproduce casi fielmente los elementos utilizados por ambos bandos.
    En la Batalla del Marne, cuatro grupo de ametralladoristas alemanes acabaron con 60 mil ingleses - hagan cuentas y saquen conclusiones.

    • 12 de agosto de 2009 21:32, por xavier

      Arturito:
      Ser el que mas enemigos eliminó no significa ser el mejor francotirador.

      Las condiciones de batalla en la guerra sovietico-finesa y las de Stalingrado no tienen comparación.

      Ademas,Tsaisev murio viejo, lleno de honores y, a diferencia del finlandés, fisicamente intacto.

      Por ultimo, si mal no recuerdo, en el libro de Harrison Salisbury, el duelo de Tsaisev con el aleman ocupas unas cuantas lineas y es un elemento periferico en el relato de la batalla por la ciudad.

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