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José Antonio Alonso, ministro de Defensa español: «Las asociaciones reivindicativas en el Ejército, ni están permitidas ni lo estarán»

¿Y en la publicidad de las FFAA no dicen que el ejército es el «cambio que tú quieres»? pues vaya

Sección:Instituciones militares
Martes 6 de febrero de 2007 0 comentario(s) 1621 visita(s)


¿El ejército español en crisis?

La Razón

«Los mandos de las Fuerzas Armadas no van a tolerar actos de indisciplina»

«La estructura de la Guardia Civil está garantizada por su naturaleza militar»

«En la OTAN defenderemos que España no sufra un recorte superior al de otros países»

Madrid-La protesta de la Guardia Civil puede ser un peligroso precedente. ¿Teme que tenga un efecto dominó hacia las Fuerzas Armadas?
- Esa manifestación, que no puede hacerse porque es ilegal, ha sido respondida a través de la Dirección de la Guardia Civil. Creo que hay una situación delicada, pero peligro de contagio no hay ninguno.

- El arresto del presidente de la AUME en un momento como éste parece un puñetazo encima de la mesa para advertir a los militares. ¿No se podía haber hecho antes? En el Ministerio ya sabían el carácter de esa asociación y el perfil de su presidente...
- Ese expediente tiene su origen en marzo de 2006, se ha tramitado con todas las garantías de la ley, y ha acabado con una sanción correcta. No vamos a condicionar nuestra actividad a que las cosas coincidan en el tiempo. No están permitidas, ni van a estarlo, las asociaciones militares reivindicativas. Lo que no se va a tolerar son actos de indisciplina. La estructura de mando en las Fuerzas Armadas tiene el apoyo del ministro y así se lo he hecho saber, para que no consientan actitudes ilegales.

- ¿Ha dado alguna instrucción a los jefes de Estado Mayor de cara a un mayor control?
- Sólo he tenido que recordarles que tienen mi apoyo para garantizar la disciplina.

- ¿Se le puede abrir otro expediente al presidente de la AUME por su participación en la manifestación?
- El Estado Mayor del Ejército está investigando este punto y las eventuales consecuencias disciplinarias. Se va a hacer con toda normalidad y tranquilidad, pero se está investigando.

- Caldera, en una reunión con la AUGC, les prometió la desmilitarización. ¿Se va a cumplir esa promesa, o cómo va a quedar la Guardia Civil al final de esta legislatura?
- En el contrato político que se hizo con los ciudadanos en el programa electoral, el PSOE no dijo que se desmilitarizaba la Guardia Civil. Lo que dijo es que se iba a ir a una reforma del régimen disciplinario y a una reforma legal de derechos y obligaciones de los miembros de la Guardia Civil. La idea es que cuando actúan como policía se vaya a un régimen disciplinario parecido al de los policías. Pero también, en tanto que actúen como militares les será de aplicación toda la normativa militar.

- Si no ejercen funciones militares, no están sujetos a la disciplina militar. ¿No es más posible que la cadena de mando pierda peso?
- No. La morfología de la Guardia Civil, su estructura, está garantizada por su naturaleza militar, una jerarquía y unos valores precisos.

- ¿La potenciación de la Policía Militar podría suponer que la Guardia Civil vaya desapareciendo de esas misiones militares?
- No, al ser un instituto de naturaleza militar adiestrado en funciones policiales, en las misiones militares en el exterior es especialmente versátil para hacer todo aquello que los militares no puedan hacer. Especialmente para situaciones en las que no existe un conflicto militar en sentido estricto, pero tampoco existe una situación civil normalizada. En ese tránsito, pueden incorporar los criterios y el orden militares pero pueden hacer funciones que son interesantes para que esa sociedad pueda acomodar sus instituciones. Recuerdo, además, que la función de PM es desarrollada a menudo por la Guardia Civil como función militar de ésta.

- Acaba de volver de Afganistán. Los informes de inteligencia advierten de que la primavera y el verano pueden ser violentos. ¿Qué actuaciones se van a llevar de cara a afrontar con seguridad esa situación?
- Esa misión la hacemos con arreglo al estándar de cumplimiento que nos fija la ISAF. La seguridad la aportan los militares haciendo un trabajo sacrificado, sufrido y de riesgo. Para crear esa seguridad hay que estar contra el terrorismo, el narcotráfico y los señores de la guerra. El aumento de la inseguridad no es que se vaya a producir ahora, es que ya se ha producido, sobre todo con la expansión de ISAF al sur el verano pasado.

- ¿Son suficientes los medios que hay allí vista la situación?
- Estamos allí para garantizar la seguridad de nuestra gente y la de otros equipos de reconstrucción provincial en el oeste del país. Para hacer eso, sí, es suficiente.

- Desde la unión de ISAF y Libertad Duradera en una misma estructura de mando no podemos tener un mando más allá de la cooperación cívico- militar...
- La política exterior española tiene ese planteamiento. Estamos haciendo un trabajo duro, sufrido y con mucho coste. Somos el octavo contribuyente de 37 países allí, y tenemos tropas en Balcanes, en Líbano... nadie puede pedir razonablemente que España contribuya mucho más de lo que está haciendo....

- Precisamente porque somos el octavo contribuyente deberíamo tener más peso.
- Estamos bien puestos allí y tenemos el nivel de implicación que el Gobierno quiere tener y España se puede permitir.

- ¿Y eso lo entienden los aliados?
- Es a lo que nos comprometimos, lo que se nos ha pedido y el trabajo que está haciendo nuestra gente brillantemente. Otros países tienen que hacer el mismo nivel de esfuerzo. Le recuerdo las manifestaciones reiteradas de apoyo a España por parte del secretario general de la OTAN.

- En este tipo de misiones uno se mete pero no sabe nunca cuando sale...
- Todo este tipo de misiones se tienen que sujetar a dos condiciones: estar muy bien organizadas desde el punto de vista logístico y militar; y que haya un fuerte elemento de legitimación, que las ordene la ONU, que se ordenen con arreglo a un planteamiento político claro, porque no podemos estar 30 años en un sitio a ver qué pasa, sin arreglar nada políticamente.

- En su momento, el Estado Mayor y el Gobierno propusieron actuar contra las plantaciones de opio. ¿Se sigue con esa idea?
- Estamos allí para garantizar la seguridad de nuestra gente y la reconstrucción en el oeste. En la lucha contra el narcotráfico estamos ayudando, y debemos seguir ayudando a la Policía y al Ejército afgano para que se sigan haciendo con el control de su territorio. Les ayudamos, también en la lucha contra el narcotráfico.

- ¿Quizá también por eso el plan que va a llevar a la cumbre de la OTAN, de adiestrar y equipar a unidades del Ejército afgano?
- Sí, es esencial. Es una idea en la que yo creo que tienen que estar implicados todos los países presentes en Afganistán. Estamos para ayudar a que los afganos se hagan cargo de su futuro. ¿Qué hay más lógico que desarrollar el Ejército y la Policía afganos?

- Si los aliados no se unen a este plan, ¿España lo hará de todos modos?
Sí, pero creo que es una línea estratégica en la que van a estar de acuerdo todos los aliados. Mis colegas, fundamentalmente de la Unión Europea, comparten esta idea.

- ¿Qué más propuestas lleva a la reunión de la OTAN de esta semana en Sevilla?
- Se va hablar de dos cuestiones: operaciones, Kosovo y Afganistán, y el proceso de modernización de la OTAN. Nace en la lógica de la Guerra Fría, y esa lógica ya ha desaparecido. Es la organización político-militar más poderosa del mundo y tiene que contar con la ONU, con ese elemento de legitimación. Y creo que hay voluntad de abrir el espacio de toma de decisiones. Los países de la UE tenemos que tener más peso político en la OTAN. Por el fallo en la ratificación de la Constitución Europea, la Europa política ha entrado en una crisis que se traslada a los espacios de ejercicio de poder más sensibles, como la política exterior y de defensa. Si Europa quiere tener más peso en la Alianza tiene que dotarse de una identidad más precisa.

- ¿Podemos quedarnos sin Retamares?
- Hay que comprender que la OTAN está en ese proceso en el que los ajustes se van a dar en relación a todos los países. Por tanto, España tendrá el mismo nivel de reestructuración que Italia, Alemania, Inglaterra o Francia. En ese esfuerzo de modernización el punto central es la Fuerza de Respuesta de la Alianza, a la que hay que dotar de una dimensión operativa muy precisa, para que esté disponible cuando haya un mandato de la ONU. Y la morfología de la OTAN va a tener que girar en torno a esto. Vamos a defender que en cualquier ajuste, España no sufra ningún recorte superior al de otros países.

- En la Cumbre de Sevilla estará presente el primer miembro de la Administración Bush que pisa España desde hace tres años, el secretario de Defensa Gates. ¿Va a reunirse con él?
- Sí. Veré a Gates, al ministro ruso y al secretario general de la Alianza. Vamos a hablar de cómo ve él la evolución de la situación internacional, de qué criterios tiene. Estados Unidos es un país aliado y en la mayoría de las cosas estamos de acuerdo.

- ¿Damos mucho a Estados Unidos y recibimos muy poco?
- Con EE UU cumplimos los acuerdos que tenemos, pero es una relación que tiene que compensarse mucho más. Lo que sí puedo decir es que las inversiones de capital americano en España no dejan de aumentar. Eso significa que España es confiable.

- Si en Líbano se vuelve a producir un enfrentamiento. ¿Qué haremos?
- Lo mejor que podemos hacer es lo que estamos haciendo: que en la franja entre el río Litani y la «Blue Line» no haya personal armado y que esté pacífico. Lo único es que la política tiene que seguir trabajando, en la línea de hablar con sirios, iraníes, israelíes y libaneses, para arreglar la situación general.

- El Ejército, antes de la misión, fijaba como cifra óptima para Líbano los 1.400 efectivos. ¿Hay posibilidad de llegar a ese número?
- La misión la dimensionamos sobre dos criterios: una presencia suficiente, que la tenemos, y una presencia robusta en la estructura de mando. Por eso enviamos esa cifra.

- ¿Aumentará el límite máximo de efectivos en el extranjero?
No. Es un criterio razonado del Consejo de Ministros y no nos planteamos subir de ese tope de 3.000 efectivos.

- ¿Qué pasa en Ceuta y Melilla?
- Son dos ciudades autónomas de soberanía española y lo van a seguir siendo. ¿En qué debemos trabajar? En el control de posibles brotes de fundamentalismo, en las cuestiones de seguridad. Controlamos que todo lo que se hace ahí esté dentro de la Ley. Eso sí, no se discrimina en función de religión ni creencias.

- Se ha pensado en fomentar la movilidad entre la Península y las dos ciudades para que allí no se generen problemas. ¿Se plantean de verdad esa posibilidad?
- Sí, dentro de los márgenes que te permite el reclutamiento, la disponibilidad de los hombres, etc, etc. Interesa que Ceuta y Melilla estén estables. Por eso queremos que cualquier elemento fuera de la Ley brote y sea apartado inmediatamente.

- ¿Ha renunciado totalmente a sacar adelante la Ley de Derechos y Deberes?
- La legislatura tiene margen, pero hay que trabajar por partes. Ahora estamos en la Ley de la Carrera Militar, y cuando la saquemos adelante veremos.

- La reunificación de escalas en la Ley de Carrera Militar ha creado malestar...
- Hay que intentar compaginar los intereses de la oficialidad que pierde su escala con el interés supremo de las Fuerzas Armadas. Son procesos de transición que hay que encarar porque es lo mejor para todos. Se ha pedido la opinión de los propios profesionales, no es una opción política, es una opción organizativa.

- Ha hablado de poner en valor la carrera militar y creo que ahí entran en juego los sueldos. Aún están muy por debajo de las aspiraciones de los militares...
- Dos hechos objetivos en esta materia: uno, el Gobierno sube los sueldos a todos los militares e invierte 450 millones de euros en tres años; dos, que los sistemas de asignación de esas subidas salariales obedecen a un esquema muy simple, y es que tiene que ganar más dinero el que está en un puesto más sufrido que el que está en uno menos difícil. Algo tan histórico como una subida salarial sin precedentes a los militares es una buena noticia siempre.

- Ha sido ministro del Interior, lleva en el Gobierno desde el principio... Nos cuesta creer que nadie en el Ejecutivo viera venir algo como lo de la T-4.
- La democracia española lleva luchando contra el terrorismo durante más de treinta años y siempre hemos ido a mejor. Nosotros cada vez estamos más fuertes y ellos cada vez más débiles. En ese camino histórico, la democracia ha ido ganando y yo creo que sigue ganando. Yo deseo que ese camino se recorra entre todos los demócratas. ETA es una organización terrorista que lleva más de 30 años cometiendo atentados y eso lo sabe perfectamente el Gobierno. Y está haciendo lo que debe, desde la firmeza y la fortaleza de la democracia, desde las reglas del Estado de Derecho. Lamento que a veces se le haya hecho al Gobierno un juicio de intenciones, que si estamos entregando Navarra, o la autodeterminación... Creo que ha quedado claro que no.

Un juez «pata negra» entre militares
José Antonio Alonso llegó al Ministerio de Defensa con «cara» de ministro del Interior y las inercias propias de ese departamento. Ahora ha comenzado a apreciar que en su nuevo destino tiene «tiempo para una cosa muy importante para los políticos que es el análisis reflexivo de los acontecimientos». Eso le permite ver que «hay que extraer las políticas de Defensa de la pelea política» y que «aquí, el día a día es más tranquilo». Ha devuelto, según algunos, la normalidad al Ministerio tras el paso de dos «ministros estrella», y pese a todo, sigue sonando en ciertos corrillos como futuro titular de Justicia, como vicepresidente del Gobierno... Y no suena como fichaje estrella del Madrid porque está ya mayor para eso, que de joven no le hubiera importado. Pero se metió a juez «pata negra», de los que hacían oposición, y desde esa experiencia advierte a los que quieren politizar la Justicia que «los jueces actúan, y deben actuar con criterios estrictamente jurídicos» y aconseja «tener muy en cuenta que los jueces ni pueden ni deben actuar por otros criterios». En la mesa de su despacho, llena de papeles, se cruzan los planes para Afganistán, los problemas en Ceuta, la triste muerte de dos soldados en Navarra, los tricornios protestones y sus reflexiones sobre ETA. Eso sí, y lo dice no sin satisfacción acompañada de alabanzas a Rubalcaba, «yo ya no soy ministro del Interior, aunque todos me pregunten».

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