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«¡Buenos Días, Serbia Fascista!»

Jasmina Tesanovic*

Sección:Observatorio de conflictos
Miércoles 14 de febrero de 2007 0 comentario(s) 1755 visita(s)

Nota de insumissia: Para quienes el recuerdo de lo ocurrido en las recientes guerras en los Balcanes se empieza a desdibujar recomendamos la lectura de La vía abandonada: deserción en la guerra de Bosnia. Lo que no se hizo entonces (y lo que se hizo, emplear más guerra, en vez de desactivar la que existía) pasa ahora implacablemente la factura que describe Jasmina en este artículo.

«¡Buenos Días, Serbia Fascista!»

Estas elecciones, las más importantes desde la caída de Milosevic hace siete años, han demostrado que el tiempo puede inmovilizarse. Un tercio de la población sigue votando al fascista Partido Radical, cuyo líder Seselj está encarcelado en La Haya. Entre dramáticas huelgas de hambre, Seselj fulmina políticamente las grandes conspiraciones de «Occidente.» Conozco a un interprete que fue forzado a traducir estos discursos suyos; abandonó ese trabajo que le volvía loco.

Aquí en Belgrado, media hora después de la confirmación de los resultados oficiales, mi amigo gay y una activista de Mujeres de Negro fueron atacados y golpeados en las calles por cabezas rapadas exultantes.

Ayer, jóvenes votantes veinteañeros estaban llorando frente al colegio donde se supone que tenían que votar. Les entrevisté. Me dijeron que estaban desesperados porque no podían votar por lo que deseaban para su vida sino sólo contra aquello que temían. Sus aspiraciones juveniles son aplastadas por los fascistas, los radicales, las guerras, el aislamiento global... Están hartos de vivir diariamente esta experiencia. Osada, les dije «No toméis nunca decisiones bajo la presión del miedo». Me pregunto cómo han votado. El partido de los gitanos estaba por primera vez en la historia en la lista electoral. Pero las amenazas de muerte y los graffiti “Volveos a la India" se hicieron visibles inmediatamente en sus vecindarios.

Un nuevo partido (LDP), pequeño y prometedor, pasó el umbral electoral para entrar en el Parlamento. El líder de este partido, un joven que detuvo personalmente a Milosevic hace siete años, tuvo una campaña electoral áspera. El último día antes de la votación, alguien puso un mecanismo bajo su automóvil, aparentemente una bomba. La policía bloqueó las calles durante varias horas de pánico, después negó que hubiera ocurrido nada. Yo misma estaba a dos manzanas, vi como ocurrió el incidente pero la negación es todo un arte en Serbia. ¿A quién vais a creer? ¿A la versión oficial o a vuestros ojos mentirosos?

Un puñado de nosotros, perdedores electorales, pasó la tarde esperando el nacimiento de una nueva Serbia. En el blog B92, chateamos con nuestros amigos virtuales de todo el mundo, muchos de los cuales abandonaron Serbia con el fin de sobrevivir. A medida que alumbraba el nuevo día, nuestras esperanzas se iban apagando. Los que dejaron Serbia no tienen motivo para volver. Si nosotros mismos nos vamos, entonces perdemos el país en beneficio de la minoría ruidosa y violenta que recogió más votos pero no puede tomar el poder. Quieren que nos vayamos. Luego harían la vida imposible aquí incluso para ellos mismos.

Me pregunto: si los últimos serbios dejasen Serbia por ser un desastre sin esperanza ni funcionalidad, ¿seguiría existiendo «Serbia»? ¿Apagarían las luces los últimos serbios en salir? Quizá la última pareja que quedase se volvería caníbal, poniendo en práctica nuestra solución política fundamental: matar y comer.

Jasmina Tesanovic 22 de enero de 2007

http://blog.b92.net/blog/22

Traducción del inglés: Yolanda Rouiller, Mujeres de Negro

*Jasmina Tesanovic, escritora y periodista, es autora de «Diario de Jasmina» y «Diez años después de Srebenica». Durante años ha colaborado activamente con el grupo pacifista de género Mujeres de Negro de Belgrado.

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