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La «iglesia roja» de Entrevías decide resistir frente al Arzobispado

Informativos Tele5

Sección:Informativa
Lunes 2 de abril de 2007 4 comentario(s) 2807 visita(s)


Web de la Parroquia de San Carlos Borromeo

La parroquia de San Carlos Borromeo, situada en el barrio de entrevías, se conoce desde hace 27 años como la parroquia de los marginados.

En torno a ella nos hemos ido encontrando personas de muy distinta clase y condición: chavales de la calle, empresarios, madres, políticos, insumisos, jueces, inmigrantes, colectivos sociales y de iglesia, agnósticos y ateos y creyentes de distinta confesión. En ella han nacido grupos como el de las Madres, Traperos de Emaus, Coordinadora de Barrios, Escuela sobre Marginación, Fundación Raices...

El anterior Arzobispo de Madrid Cardenal Suquia confirmó la trayectoria de la parroquia decidiendo que ésta se dedicara al mundo de los excluidos.

Ante la actual decisión de cerrar la parroquia interpelamos a la Iglesia: ¿por qué el Obispo no cree en nuestra fe?

Evangelio literalmente significa “buena noticia” y eso hemos ido experimentando. Por eso el lema de la parroquia es el texto del evangelista Lucas en el que Jesús proclama:

El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos y la Amnistia de parte de Dios.

Lo que Jesús proclama en este texto es la fe que hemos descubierto y la que queremos seguir viviendo. La asamblea ha decidido seguir adelante.


Informativos Tele5

La parroquia de San Carlos Borromeo, conocida como la de «los excluidos», abierta hace 26 años en el barrio madrileño de Entrevías, ha decidido «resistir» frente a la decisión del Arzobispado de convertirla en un centro dedicado a la acción social de la iglesia, lo que ellos consideran «cerrarla y cedérsela a Cáritas».

Veintidós años después de que el Arzobispado de Madrid, a cuyo frente estaba entonces Ángel Suquía, «eximiese» a esta parroquia de las responsabilidades pastorales, los actuales responsables de la iglesia madrileña, con Antonio María Rouco Varela a la cabeza, han acometido una «organización pastoral» que «da forma jurídica» a lo establecido en 1985.

«Con el parecer favorable unánime del Consejo Presbiteral y buscando siempre el mejor servicio social que desde esa parroquia se venía prestando», indicó el Arzobispado en un comunicado, se ha acordado «destinar las instalaciones de dicha Parroquia para un Centro dirigido por Cáritas Madrid, con el fin de mantener y potenciar del modo debido el servicio a los pobres».

En San Carlos Borromeo se trabaja desde hace casi tres décadas en «la atención y el servicio en el ámbito de la marginación social, especialmente de adolescentes, jóvenes e inmigrantes», añade la nota, y esa acción «no sólo no se ve afectada lo más mínimo, sino que queda reforzada con el apoyo y la ayuda que recibirá de Cáritas Diocesana de Madrid».

Rosquillas en lugar de hostias

Los curas de esta parroquia -a los que se ha pedido «que continúen asumiendo las tareas de acogida, educación y atención social»- celebran misa en ropa de calle y dan a comulgar rosquillas en vez de hostias, y eso no es una eucaristía de acuerdo a los cánones de la iglesia católica.

Hace años que la iglesia madrileña presta su acción litúrgica y sacramental -misas, bautizos o comuniones- en Entrevías en dos parroquias limítrofes que sí se atienen al derecho canónico, las de San Francisco de Paula y Santa Eulalia de Mérida.

Resistencia de los curas

Los curas de San Carlos Borromeo, que han convocado para mañana una rueda de prensa para explicar los motivos de su decisión de permanecer donde están, se preguntan por qué el obispo no cree en su fe cuando Evangelio literalmente significa ’buena noticia’ y eso hemos ido experimentando.

Desde su convicción justifican su forma de liturgia en la necesidad de ser cercanos a sus feligreses y destacan que allí «han nacido grupos como el de las Madres, Traperos de Emaús, Coordinadora de Barrios, Escuela sobre Marginación, Fundación Raíces...»

Advierten de que seguirán «adelante» y dejan claro que «los movimientos sociales que se han reunido en la parroquia, los parroquianos, las personas de otros cultos, las que no se definen en torno a ninguno, y todas aquellas personas que durante años han hecho uso de la hospitalidad de los curas de Entrevías apoyarán esta decisión de resistencia».

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Comentarios


  • La «iglesia roja» de Entrevías decide resistir frente al Arzobispado

    5 de abril de 2007, por Miguel de Parla

    Yo era pequeño y me costaba creer en aquello que no veía, por eso le pregunte a un cura rojo de mi barrio en Parla, que como podía ver a Dios, él me contestó, que a Dios, se le veía en las personas. Tuve que llegar a mi adolescencia para ver a Dios por primera vez, y fue en otro cura rojo en el que lo vi, en mi admirado y querido Enrique de Castro y así en cada una de las personas que fui conociendo, de las que me fui nutriendo, entre las que fui creciendo. La incombustible Sara Nieto, todas las madres, de las que forme parte por algún tiempo. La gente que ayudo a dar forma a la persona que soy hoy.

    La iglesia a lo largo de los años mermo toda mi fe, hasta convertirme en el ateo que soy hoy. Pero puedo decir que mientras fui católico, escuche misa en muchas iglesias, pero solo viví, sintiéndome protagonista, el evangelio en una, en San Carlos Borromeo de Entrevias. Es la única iglesia, por la que aun siento respeto, la única que yo conozco en que la fe no son palabras sino hechos. En ella todos somos iguales, se difuminan las clases sociales y culturales. La palabra solidaridad toma todo su sentido en San Carlos Borromeo.

    Por la labor social que he realizado, son muchas las ocasiones en las que he tenido que recurrir a Caritas para pedir ayuda, ni una sola vez obtuve nada de ellos, demasiados requisito, demasiados compromisos exigíos, para quien no tiene nada. Eso no ocurre ni ocurrirá en las distintas labores sociales que se realizan en San Carlos Borromeo. Caritas diocesana es una institución más. En ningún caso pueden sustituir, la por otra parte insustituible labor de San Carlos Borromeo. Con el dolor y las lagrimas que me produce esta nefasta noticia os expreso mi mas sincero apoyo y mas asqueada repulsa ante la pamplinera decisión del obispado.

    Salud y acierto compañeros.

    Miguel Ángel Cuerva Alcántara



    • La «iglesia roja» de Entrevías decide resistir frente al Arzobispado

      24 de abril de 2007, por  mi.madritel.es">Miguel de Parla

      Monseñor Antonio Mª Rouco Varela.

      Arzobispado de Madrid.

      monsherraez planalfa.es

      Madrid, a 24 de mayo de 2007

      Mi nombre es Miguel Ángel Cuerva Alcántara, pertenezco desde 1.989 a la Comunidad San Carlos Borromeo, del barrio de entrevías en Madrid.

      Por esa fecha ya estaba descreído de la institución eclesiástica, mi propia experiencia en otros comunidades católicas y las continuadas incongruencias entre los evangelios y lo que públicamente dicen y hacen los máximos representantes de este organismo, hicieron que me fuera de la Iglesia para poder seguir viviendo mi fe con coherencia. Fue entonces cuando conocí la comunidad de San Carlos Borromeo, cuya labor, sencillez, humildad, ejemplo, acogida e igualdad, me hizo volver al seno de la Iglesia.

      De la persona que hoy soy, le debo mucho a esta comunidad, no sé si pretendían enseñarme algo, pues nadie me dio lecciones explicitas, pero sus vidas eran enseñanzas constantes.

      Así pues, Monseñor, una vez más, las altas jerarquías eclesiásticas, de la que es usted uno de los representantes, en su línea vuelven a dar un varapalo, que solo ustedes desde sus cómodos y ostentosos lugares de trabajo, absolutamente alejados del pueblo, de las personas, deben comprender; pero desde luego ello no responde en absoluto al bien de los católicos, ni de las comunidades, cuanto menos de los evangelios.

      Sabe Monseñor, a fuerza de buscar una explicación, creo que la he encontrado y es que nuestra comunidad, les pone en continua evidencia e igual que en la inquisición se le negaban los libros al pueblo, para que no tuvieran sabiduría y así, que este monopolio que ustedes manejan desde entonces, no se les fuera de las manos, cuando las gentes adquiriesen la cultura necesaria como para desenmascararles. Y claro, del mismo modo, ahora en la actualidad no pueden permitir que gentes insignificantes para ustedes puedan desde una humilde parroquia, seguir el ejemplo de Jesús y que con trabajo tan fiel al Evangelio y tan lejos de la Iglesia, de la Iglesia que ustedes construyen o destruyen, sea tan cuestionable todo lo que hacen, y más aún todo lo que no hacen.

      Usted apela al voto de obediencia de los tres sacerdotes, la comunidad apelamos a su conciencia, no a la actual con jerifalte de la Iglesia, sino a la que se le supone en algún momento, cuando sintió la llamada de Dios y que en nada se debe parecer a la de ahora.

      Monseñor, como el jefe de una gran empresa, usted ejecuta órdenes desde su despacho y espera sean cumplidas sin rechistar, de forma absolutamente dictatorial. No se digna en un acto de valentía a venir a dialogar con esta comunidad a consultar con nosotros, a tenernos en cuenta. Pero claro somos la parte más insignificante de su Iglesia, la más machacada, la no rentable, la que jamás podrá proporcionarle bienes materiales como esas otras por las que usted si de deja ver.

      No es nuestra liturgia lo que le molesta, es nuestra fe, nuestra manera de vivirla, porque somos lo que usted no es, porque hacemos lo que usted no hace. Se pone su disfraz de Obispo y se siente alguien, siente el poder y lo ejecuta. Nosotros vamos desnudos de mente y espíritu, lo que se ve es lo que hay, por eso no tenemos miedo, porque no tenemos de que escondernos.

      En nuestra comunidad hay quien creé en Dios, y los que ya solo creemos en las personas, unos y otros, unas y otras, a pesar de todo, le acogeríamos bien en nuestra casa de San Carlos Borromeo, esa que es tan humilde que quizá no esté a su altura, pero si a la altura de los evangelios. Esta casa es su casa y en ella le esperamos sin seguir su ejemplo, es decir, con respeto, con dialogo, con escucha, pero con opinión.

      Este es un escrito libre, del cual el firmante es el único responsable de su contenido, porque a pesar de que los sacerdotes de San Carlos Borromeo, nos están pidiendo, prudencia y calma, nosotros no tenemos voto de obediencia y tampoco hace falta pues ellos piden y no ordenan.

      Debería usted aceptar esta invitación y venir, tiene mucho que aprender de esta comunidad.

      Por último solo decirle, que no me crea tan ingenuo, que sé que esto para alguien como usted, es solo papel mojado, que a estas alturas no hay quien toque su conciencia y desde su estatus uno debe estar ya acostumbrado a estar por encima de todo y de todos y todas. Pero como la nobleza de la Iglesia solo acostumbran a rodearse de aduladores, al menos que de cuando en cuando le llegue una humilde pero sincera opinión. Y auque no le importe en absoluto, de que llegue a sus manos, ya me encargo yo.

      Por último solo decirle, que yo, no me voy ha olvidar de su nombre y que es posible que a usted comience a sonarle el mío.

      Miguel Ángel Cuerva Alcántara



  • La «iglesia roja» de Entrevías decide resistir frente al Arzobispado

    24 de abril de 2007, por Miguel de Parla

    Monseñor Antonio Mª Rouco Varela.

    Arzobispado de Madrid.

    monsherraez planalfa.es

    Madrid, a 24 de mayo de 2007

    Mi nombre es Miguel Ángel Cuerva Alcántara, pertenezco desde 1.989 a la Comunidad San Carlos Borromeo, del barrio de entrevías en Madrid.

    Por esa fecha ya estaba descreído de la institución eclesiástica, mi propia experiencia en otros comunidades católicas y las continuadas incongruencias entre los evangelios y lo que públicamente dicen y hacen los máximos representantes de este organismo, hicieron que me fuera de la Iglesia para poder seguir viviendo mi fe con coherencia. Fue entonces cuando conocí la comunidad de San Carlos Borromeo, cuya labor, sencillez, humildad, ejemplo, acogida e igualdad, me hizo volver al seno de la Iglesia.

    De la persona que hoy soy, le debo mucho a esta comunidad, no sé si pretendían enseñarme algo, pues nadie me dio lecciones explicitas, pero sus vidas eran enseñanzas constantes.

    Así pues, Monseñor, una vez más, las altas jerarquías eclesiásticas, de la que es usted uno de los representantes, en su línea vuelven a dar un varapalo, que solo ustedes desde sus cómodos y ostentosos lugares de trabajo, absolutamente alejados del pueblo, de las personas, deben comprender; pero desde luego ello no responde en absoluto al bien de los católicos, ni de las comunidades, cuanto menos de los evangelios.

    Sabe Monseñor, a fuerza de buscar una explicación, creo que la he encontrado y es que nuestra comunidad, les pone en continua evidencia e igual que en la inquisición se le negaban los libros al pueblo, para que no tuvieran sabiduría y así, que este monopolio que ustedes manejan desde entonces, no se les fuera de las manos, cuando las gentes adquiriesen la cultura necesaria como para desenmascararles. Y claro, del mismo modo, ahora en la actualidad no pueden permitir que gentes insignificantes para ustedes puedan desde una humilde parroquia, seguir el ejemplo de Jesús y que con trabajo tan fiel al Evangelio y tan lejos de la Iglesia, de la Iglesia que ustedes construyen o destruyen, sea tan cuestionable todo lo que hacen, y más aún todo lo que no hacen.

    Usted apela al voto de obediencia de los tres sacerdotes, la comunidad apelamos a su conciencia, no a la actual con jerifalte de la Iglesia, sino a la que se le supone en algún momento, cuando sintió la llamada de Dios y que en nada se debe parecer a la de ahora.

    Monseñor, como el jefe de una gran empresa, usted ejecuta órdenes desde su despacho y espera sean cumplidas sin rechistar, de forma absolutamente dictatorial. No se digna en un acto de valentía a venir a dialogar con esta comunidad a consultar con nosotros, a tenernos en cuenta. Pero claro somos la parte más insignificante de su Iglesia, la más machacada, la no rentable, la que jamás podrá proporcionarle bienes materiales como esas otras por las que usted si de deja ver.

    No es nuestra liturgia lo que le molesta, es nuestra fe, nuestra manera de vivirla, porque somos lo que usted no es, porque hacemos lo que usted no hace. Se pone su disfraz de Obispo y se siente alguien, siente el poder y lo ejecuta. Nosotros vamos desnudos de mente y espíritu, lo que se ve es lo que hay, por eso no tenemos miedo, porque no tenemos de que escondernos.

    En nuestra comunidad hay quien creé en Dios, y los que ya solo creemos en las personas, unos y otros, unas y otras, a pesar de todo, le acogeríamos bien en nuestra casa de San Carlos Borromeo, esa que es tan humilde que quizá no esté a su altura, pero si a la altura de los evangelios. Esta casa es su casa y en ella le esperamos sin seguir su ejemplo, es decir, con respeto, con dialogo, con escucha, pero con opinión.

    Este es un escrito libre, del cual el firmante es el único responsable de su contenido, porque a pesar de que los sacerdotes de San Carlos Borromeo, nos están pidiendo, prudencia y calma, nosotros no tenemos voto de obediencia y tampoco hace falta pues ellos piden y no ordenan.

    Debería usted aceptar esta invitación y venir, tiene mucho que aprender de esta comunidad.

    Por último solo decirle, que no me crea tan ingenuo, que sé que esto para alguien como usted, es solo papel mojado, que a estas alturas no hay quien toque su conciencia y desde su estatus uno debe estar ya acostumbrado a estar por encima de todo y de todos y todas. Pero como la nobleza de la Iglesia solo acostumbran a rodearse de aduladores, al menos que de cuando en cuando le llegue una humilde pero sincera opinión. Y auque no le importe en absoluto, de que llegue a sus manos, ya me encargo yo.

    Por último solo decirle, que yo, no me voy ha olvidar de su nombre y que es posible que a usted comience a sonarle el mío.

    Miguel Ángel Cuerva Alcántara



    • La «iglesia roja» de Entrevías decide resistir frente al Arzobispado

      15 de mayo de 2007, por  mi.madritel.es">Miguel de Parla

      Monseñor Antonio Mª Rouco Varela.

      Cardenal - Arzobispo de Madrid.

      C/ San Justo nº 2 28071 de Madrid.

      Parla (Madrid), a 14 de mayo de 2007

      El pasado 24 de abril, le envié un correo electrónico a: monsherraez planalfa.es, así mismo le remití una carta de la que se acusó recibo el 4 de mayo de 2007 e igualmente en esta fecha el mismo escrito fue admitido por el registro de la Vicaría General, con número de entrada 345. Los tres con idéntico contenido y referidos al cierre de la Parroquia San Carlos Borromeo del madrileño barrio de Entrevías.

      Con motivo de alguno de estos tres comunicados o quizá por los tres, la semana pasada recibí correspondencia de su parte y como único contenido había un breve comunicado de presa, que se emitió desde la Oficina de Información del Arzobispado de Madrid con fecha 2 de abril de 2007 y publicado en Internet según consta (http://www.archimadrid.es/noticiasy...).

      Con franqueza le diré que quede sorprendido, pues no esperaba recibir ningún tipo de respuesta de su parte. Ahora bien, habría deseado que esa respuesta hubiese sido un poco más personal, en el sentido de contestar a todo el contenido de mi oficio, pues en comparación de cuanto le expreso en el mismo, su respuesta se me antoja bastante ramplona. Cabría esperar de alguien de su posición una defensa de sus acciones, así como de las acciones de la institución a la que representa.

      Aun así y sin desistir de que ello se produzca, me limitaré a comentarle mi opinión respecto del mencionado comunicado de prensa, no si antes poner en su conocimiento, que cuando escribí lo enviado, ya tenía noción del mismo:

      En primer lugar, desconozco el contenido del artículo que publicó el diario El Mundo, por lo que no puedo valorar su exactitud.

      En segundo lugar, respecto a la decisión tomada por el Arzobispado de Madrid en el año 1.985, con respecto a las labores de la Parroquia, que creo que efectivamente fue así, y en relación con la actual decisión, que según dicen se hace con el parecer del Consejo Presbiteral y con la presunción de que el cierre de la Parroquia y la cesión a Caritas será mejor servicio social, le cuestionaré lo siguiente:

       No sé que pegas puede ponerle usted al servicio que actualmente se esta prestando en San Carlos Borromeo.

       Ni porqué piensa que Caritas puede mejorarlo.  Tampoco entiendo que no se nos tenga en cuenta como comunidad. Y puesto que dice querer hacer lo mejor para la misma, por qué no le interesa que es lo que nosotros y nosotras queremos. Por qué no nos respeta, por qué somos invisibles para usted, por qué esa indiferencia para con nosotros y nosotras.  ¿Por qué ha de decidir por nosotros y nosotras donde queremos estar, donde queremos desarrollar nuestra labor social o donde queremos ser ayudados o donde queremos celebrar la eucaristía?.  ¿Bajo qué criterio se toma ese tipo de decisión?.  Desde que ha tomado la misma, ¿no tiene constancia sobrada de que no solo la gente que conformamos la comunidad, sino todas las personas, comunidades y grupos que la conocen y se solidarizan y que incluso transciende nuestras fronteras, quieren que San Carlos Borromeo permanezca tal cual?.  ¿Es que la Iglesia no está al servicio del pueblo?.  ¿Es que su puesto le da derecho a desoír todas las peticiones que por distintos medios y ámbitos, se le están haciendo en contra del cierre de San Carlos Borromeo?.

      La humildad y la rectificación, son valores cristianos. Monseñor, de ejemplo, reconozca humildemente su error y de marcha atrás en su equivocada decisión.

      Una vez más le solicito que venga a San Carlos Borromeo, a conocernos, a escucharnos, a mezclarse con nosotros y nosotras, a recibir información de primera mano. Concíliese con esta comunidad, donde hasta alguien como, usted que no muestra tenernos la más mínima consideración, será bien recibido.

      Ojala esta vez su respuesta sea la vuelta a la cordura y ceje en su empeño, o al menos se digne a visitarnos y por lo menos que esta vez se implique en sus respuestas contestando a mis cuestiones.

      Fdo.: Miguel Ángel Cuerva Alcántara



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