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Denuncias sin fronteras: las ONGD españolas y sus trapos sucios

La andadura de la cooperación al desarrollo

Sección:Documental
Sábado 7 de abril de 2007 0 comentario(s) 1957 visita(s)

Extraído de La andadura de la cooperación al desarrollo: un blog que se ocupa «de los entramados, mitos y verdades que mueven la cooperación española y sus actores interesados», y publica y comenta «noticias y rumores razonables sobre este sector singular que cuenta con tanto adelanto de confianza.».


Denuncias sin fronteras: las ONGD españolas y sus trapos sucios (entrevista con Olga de canalsolidario.org)

Olga Berrios de canalsolidario.org nos ha hecho unas preguntas sobre el actual movimiento de fichas con respecto a las «ovejas negras» entre las ONGD españolas. Como lectura básica, recomendamos dos post de este blog sobre el expediente Humanismo y Democracia, el artículo de Época sobre las supuestas irregularidades de MPDL en Marruecos, la denuncia de El País y la SER sobre la concesión de subvenciones de la Comunidad de Madrid a ONGD cercanas al PP, entre ellas CIPIE, una ONGD investigada por la Comisión Europea, y el anuncio de la Comunidad de Madrid de investigar a MPDL. Todo ello tiene un trasfondo aún más jugoso: los asuntos turbios de ANESVAD cuyo presidente ha pasado a disposición judicial por supuesta malversación de fondos.

Agradecemos a Olga su interés y recomendamos el artículo publicado sobre la «guerra de las denuncias». En La andadura de la cooperación al desarrollo nos parece un tema algo cansino, ya que la indignación se mueve en un círculo bastante cerrado sin que haya cambios reales. Resulta agobiante y surrealista que las personas que manejan la información importante (técnicos, contables, auditores etc.) no tengan ningún canal viable dentro del sector para comunicar lo que ya sabemos casi todos: La solidaridad es, al menos en parte, un negocio con beneficios políticos y económicos extraordinarios y sin riesgos importantes.

Aquí va nuestra breve entrevista con Olga:

Pregunta: ¿Son denuncias partidistas?
Respuesta: Desde nuestro punto de vista, sólo parcialmente. En la realidad del sector, parece que existen situaciones muy graves, incluso desde el punto de vista penal, que no se están destapando ni analizando de forma adecuada. Todos los que trabajamos en la cooperación, sabemos más o menos claramente quienes son las ovejas negras y por qué razones se protegen. Por otra parte, sí existe partidismo, pero en el sentido poco favorable: Si el PSOE denuncia el caso de CIPIE, el PP responde con acusaciones contra MPDL. Izquierda Unida tiene un problema añadido, ya que la solidaridad es uno de sus temas preferidos para movilizar a su electorado y no saben muy bien cómo enfocar esta problemática estructural, a pesar de que sin duda tienen mucha más información de la que difunden al respecto.
No resulta difícil adivinar el resultado. A nadie le interesa sacar todos estos trapos sucios y mostrarle a la opinión pública, tan favorable a la solidaridad y la cooperación, los aspectos menos agradables de un sector tan viciado como la cooperación al desarrollo. Desde luego, menos aún en el caso de la cooperación descentralizada a la que iluminan muy escasos focos independientes de atención y análisis.

P: ¿Qué está ocurriendo? ¿Cómo puede afectar al sector esta repentina atención hacia él?
R: Pues creemos que es una atención tanto repentina como pasajera, y las ONGD son conscientes de su posición privilegiada: Trabajan en la solidaridad y la cooperación, temas que son pesos políticos y no se cuestionan desde la opinión pública. Que además aportan beneficios rápidos y constantes a los Gobiernos frente a esta misma opinión pública y que mueven mucho dinero sin pedir resultados claros. También este episodio pasará, sin duda alguna. En cierta manera, la capacidad de aprendizaje de las ONGD se concentra en sobrevivir a la sombra del gran árbol mejormundista, al que nadie pide explicaciones. Si realmente se quisiera cambiar algo, habría que tirar abajo todo el chiringuito de financiación de ONGD y, desde la Ley de Subvenciones, reconstruir de forma centralizada las reglas e instituciones sobre una base transparente, meritocrática y competitiva. Lógicamente, en el sector es prácticamente imposible encontrar aliados para esta tarea.

P: ¿Están reaccionando responsablemente la Coordinadoras de ONGD ante casos como estos?
R: Bueno, la CONGDE se suele lavar las manos, hablando de un margen de ovejas negras lamentable, pero en principio aceptable. En el caso de ANESVAD, la CONGDE al parecer ha coordinado su posicionamiento con la AECI, para evitar más sospechas. En los expedientes de CIPIE y MPDL, la CONGDE se encuentra en una posición muy compleja que no le permitirá formular ninguna estrategia coherente, ya que se ha constituido como una plataforma de ONGD tanto de izquierdas como de derechas, por lo que no se posicionará en el humo que se ha levantado en torno a la Comunidad de Madrid. Por otra parte, en la CONGDE están federadas tanto ONGD muy serias como ONGD menos responsables que, sin embargo, aparentemente cumplen con el Código de Conducta. En este sentido, la CONGDE cumple con su mandato, lo que no necesariamente ayuda a mejorar las cosas en el sector.
A nivel de las Coordinadoras autonómicas, existe una debilidad institucional crónica a la hora de responder a estos desafíos. Por la escasa disposición de las ONGD a invertir en el funcionamiento de sus redes, la independencia parece muy difícil de asegurar. Así, parte del presupuesto de la FONGDCAM se nutre de subvenciones de la Comunidad de Madrid. No es de esperar que muerda la mano que le da de comer.

P: ¿Qué papel tiene que tener la AECI en todo esto?
R: La AECI opta por ser la pastillita calmante, remitiendo al cumplimiento de los procedimientos administrativos y controles convencionales. No le interesa abrir este cajón, que, hay poca duda, debe de estar bastante lleno de situaciones parecidas. Ya que el trabajo con las ONGD es solamente una parte de la labor de la AECI, que ya está causando bastantes estorbos, no creemos que tengan voluntad en remover asuntos turbios. No hay que olvidar que la AECI se encuentra en un proceso de reforma, con muchas tensiones internas. Por otra parte, en términos generales, es la administración pública quien ha creado este monstruo de sistemas de financiación que caracteriza todo el sector de la cooperación. Sería su responsabilidad de reorientar este hijo suyo, pero ya es mayorcito y, como tal, reacio a cambios reales.

P: ¿Creéis que la utilización de las denuncias a prácticas presuntamente fraudulentas de ONG es una nueva tendencia política para ganar votos o no es nada nuevo?
R: No es una tendencia política, sino un uso partidista de una realidad del sector de la cooperación al desarrollo, lo que implica que solamente se denuncia, pero no se llega jamás al fondo de estas cuestiones. Las ONGD lo saben muy bien, ya que conocen los entramados de la financiación de sus actividades, el valor político que tiene la cooperación y la solidaridad, la importancia de la foto, etc. Esto explica el enorme silencio que reina en el sector, a pesar de que hay cientos de personas que saben perfectamente donde están las situaciones graves y a quién habría que dirigirse para denunciarlas (es decir, a la fiscalía).

P: ¿Recordáis casos anteriores similares?
R: Seguramente para escribir un libro negro de algunos capítulos largos y animados. Pero hasta que nadie se moje realmente y la gente que maneja la información (técnicos de proyectos, administradores, contables, etc.) no la canalice a los sitios necesarios, será difícil llevar a cabo la investigación ya que entras en cuestiones legales. Lógicamente, como en el caso de ANESVAD, esta debería ser una tarea de los auditores de los financiadores, de la policía y de los fiscales, no un «debate» en el sector.

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