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V de Valium: cómo cae una máscara en tres viñetas (Miqui Otero)

El maravilloso mundo de la publicidad

Sección:Anticapitalismo
Lunes 23 de abril de 2007 0 comentario(s) 1982 visita(s)

Falta poco para que Karl Marx se calce unas Nike y corra entre cascotes somalís mientras suena Money, that’s what I want (de hecho, Adidas ya se anunció con un niño corriendo descalzo -tres rayas de pintura blanca en sus pies- entre favelas brasileñas). Por alguna razón, los publicistas le están hincando el diente -capitalizando- a los iconos contraculturales, ya sean canción, rostro o máscara -esto es, ideal-. Realmente pensaba que el uso de Ain’t got no money, una oda a los desfavorecidos en la voz de la reivindicativa Nina Simone, sería lo más descarado que verían mis ojos: versos como «no tengo casa, no tengo zapatos, no tengo dinero, no tengo ropa... pero tengo corazón» aplicados a un anuncio de coches de lujo marca BMW. Lo más. Sin embargo, la máscara de V de Vendetta, el ideal utópico y anarquista de la libertad mediante el caos, era un blanco fácil. ¿Por qué no aplicarlo para anunciar algo tan transparente como una tónica? Y lo han hecho. ¿Qué tiene de revolucionaria una tónica? ¿Hacer cócteles metafóricos? ¿Beberse 10 gin-tonics? ¿Las manis por el botellón?

1. Revolución con V. El cómic V de Vendetta, de Alan Moore, planteaba la figura ambigua de un agitador anarquista que volaba el Parlamento británico y arengaba al pueblo: «Mañana Downing Street será reducida a ruinas. Esta noche debéis elegir qué queréis, una vida propia o volver a las cadenas». ¿Pregunta con truco? A la siguiente viñeta, la gente -caras enfurecidas- arrasa las calles, en un final lírico y utópico. Perfecto para Hollywood.

2. V de villano. Moore rechazó aparecer en los créditos -esto es: convertirse en multimillonario- de la adaptación de los creadores de Matrix. Todo en el cine era más maniqueo y en cada secuencia había una pequeña traición. La historia se convirtió en best seller, pero ya no decía lo mismo. La escena final, en lugar de una rebelión, parecía una marcha del PP: todos tranquilos, todos con la misma máscara.

3. V de valium. Revolución alelada. En el anuncio de una tónica que podéis ver por la tele, el héroe anarquista ha mutado a señorito cubano pre-revolución y sirve gin-tonics. ¿Hasta dónde tragaremos?


Extraído de Diario ADN

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