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El Ejército crece con incentivos económicos y rebajas intelectuales

Setmanari La Directa

Sección:Instituciones militares
Martes 8 de mayo de 2007 0 comentario(s) 2719 visita(s)

El incremento de los sueldos, la reducción de los requisitos mentales y la limpieza de la imagen de las fuerzas armadas, claves para explicar el aumento de soldados del 10% en tres años

Mariona Ortiz / Roger Pala
redaccio (arroba) setmanaridirecta (punto) info/

El ministro español de Defensa, José Antonio Alonso, se felicitaba el jueves 28 de febrero que el ejército español ha aumentado un 10% el número de soldados desde el 2004, como resultado de una serie de medidas urgentes aplicadas por el gobierno del PSOE para paliar el desinterés que el ejército profesional ha generado hasta la fecha de hoy entre los ciudadanos. El ministro citó la nueva ley española de "Tropa y Marinería” como ejemplo de estas medidas para cambiar la tendencia de reclutamiento y explicar que hoy haya 78.058 soldados en nómina del ejército profesional.

Pero las medidas a las cuales se refería el ministro van mucho más allá y ya comenzaron con el último gobierno del PP, cuando la abolición del servicio militar obligatorio generó una crisis para cubrir las plazas vacantes de soldados profesionales. Por esto, ya el gobierno encabezado por José María Aznar rebajó el coeficiente intelectual de los aspirantes a soldados de un 90 a un 70, umbral que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se asocia a una deficiencia mental ligera y perturbaciones afectivas frecuentes (la normalidad se considera entre el 90 y el 100).

Por otro lado, la política de incrementos salariales de los miembros de las fuerzas armadas ya empezó durante la misma legislatura y se acentuó con la llegada del PSOE al gobierno. El 2005, el ex ministro de Defensa José Bono anunció un aumento de los sueldos del 25% a todo el personal militar, una cifra que se ha visto complementada con los beneficios incluidos en la ley de Tropa y Marinería, aprobada el diciembre pasado. Esta ley prevé, además de más incrementos salariales, una paga mensual a partir de los 45 años compatible con otras percepciones excepto el subsidio de paro, y también facilidades para acceder a los cuerpos policiales (Guardia Civil, policía española o policía local) a partir de los cinco años de servicio y sin pasar las oposiciones habituales.

Reclutamiento de inmigrados
Con la profesionalización del ejército en 2001 y los problemas de reclutamiento, el gobierno abrió las puertas a los extranjeros. Al principio sólo podían ser el 2% del total de tropas y quedaban limitados a las unidades más duras, como la Legión, la Brigada Paracaidista, el Tercio de la Armada y el Escuadrón de Zapadores del ejército del Aire. Pero viendo que esto tampoco solucionaba la carencia de soldados, el Ministerio de Defensa español decidió ampliar hasta el 7% el porcentaje de extranjeros y ampliar el abanico de unidades a las cuales podían acceder. El beneficio para los inmigrados es evidente: entrar al ejército no sólo supone estabilidad económica, sino facilidades para reagrupar la familia y para conseguir la nacionalidad española. Esto hace que actualmente los soldados inmigrados ya sean un 4,6% del total de las tropas, principalmente, ecuatorianos y colombianos. El 37% de los reclutamientos de 2006 son inmigrados.

Maquillaje humanitario
Desde el Centro Josep Maria Delàs de Estudios por la Paz, vinculado a la entidad Justícia i Pau, se denuncia la inversión que ha hecho Defensa para maquillar la imagen del ejército, de forma que se presente el soldado profesional como un héroe que va a hacer misiones humanitarias y merece el reconocimiento social. El coste publicitario engrosa los 49,25 millones de euros diarios que se gastará el Estado español en concepto de gasto militar durante el 2007. La campaña “Por una acción humanitaria no militar”, impulsada por Justícia i Pau, pretende denunciar la actuación del ejército en el exterior que disfraza como humanitarios intereses que no lo son. Igualmente, el Centro Delàs denuncia que el gobierno pretende equiparar los estudios militares a estudios universitarios con la nueva ley de la Carrera Militar, que prevé una Universidad de la Defensa con sede en Toledo y que supondría la entrada de los militares al mundo académico universitario.

El gobierno indulta ocho “desertores”

Ser soldado del ejército español no es un trabajo cualquiera. No porque requiera una especial entrega y dedicación a la patria, sino por las peculiares características del contrato laboral que vincula el militar profesional con las fuerzas armadas, que no puede romperse así como así. De hecho, un soldado profesional que quiera dejar el ejército antes de cumplir la totalidad de su contrato no sólo se expone en no percibir el paro, sino a un proceso penal por un delito tipificado en el código penal militar como “abandono de destino”, que vendría a ser el mismo que la deserción pero en tiempo de paz. El abandono de destino se produce cuando un militar se ausenta de su puesto de trabajo sin justificación durante tres o más días. La justicia penal militar prevé penas de prisión para estos casos, que suponen el 70% del total de la criminalidad en el ámbito castrense, según los datos de la fiscalía española. Una cifra que crece año tras año de manera significativa, pese a que el ejército es profesional y se supone que, teóricamente, todo el mundo va porque quiere.

El gobierno del PSOE ha optado por la vía del indulto. El BOE del 28 de septiembre pasado publicaba las amnistías a varios soldados rasos condenados por esta causa a tres meses y un día de prisión militar. Se trata de Francisco Rojas Sánchez, Luis Alberto Mejuto Viñas y Mohamed Abdel Lah Habib, condenados por el Tribunal Militar de Sevilla, Nuria Navarro Hernández, condenada por el Tribunal Militar de Madrid, los soldados Vicente Hernández Hernández y Ayoze Domingo Travieso y la soldado Pino Dheiva Falcón Torres, condenados por el Tribunal Militar de Tenerife, y Manuel Aniorte Morán, condenado en Barcelona.


ESTAT ESPANYOL // EL PSOE PREPARA UNA LLEI PER EQUIPARAR ESTUDIS MILITARS ALS UNIVERSITARIS

L’exèrcit creix amb incentius econòmics i rebaixes intel·lectuals

L’increment dels sous, la reducció dels requisits mentals i la neteja de la imatge de les forces armades, claus per explicar l’augment de soldats del 10% en tres anys

Mariona Ortiz / Roger Pala
redaccio (arroba) setmanaridirecta (punto) info/

El ministre espanyol de Defensa, José Antonio Alonso, es felicitava el dijous 28 de febrer que l’exèrcit espanyol ha augmentat un 10% el nombre de soldats des del 2004, com a resultat d’un seguit de mesures urgents aplicades pel govern del PSOE per pal-liar el desinterés que l’exèrcit professional ha generat fins a data d’avui entre els ciutadans. El ministre va citar la nova llei espanyola de “Tropa y Marinería” com a exemple d’aquestes mesures per canviar la tendència de reclutament i explicar que avui hi hagi 78.058 soldats en nómina de l’exèrcit professional.

Però les mesures a les quals es referia el ministre van molt més enllà i ja van comentar amb el darrer govern del PP, quan l’abolició del servei militar obligatori va generar una crisi per cobrir les places vacants de soldats professionals. Per això, ja el govern encapçalat per José María Aznar va rebaixar el coeficient intel·lectual dels aspirants a soldats d’un 90 a un 70, llindar que segons l’Organització Mundial de la Salut (OMS) s’associa a una deficiència mental lleugera i pertorbacions afectives freqüents (la normalitat es considera entre el 90 i el 100).

D’altra banda, la política d’increments salarials dels membres de les forces armades ja va començar durant la mateixa legislatura i es va accentuar amb l’arribada del PSOE al govern. El 2005, l’exministre de Defensa José Bono va anunciar un augment dels sous del 25% a tot el personal militar, una xifra que s’ha vist complementada amb els beneficis inclosos en la llei de Tropa y Marinería, aprovada el desembre passat. Aquesta llei preveu, a banda de més increments salaríais, una paga mensual a partir deis 45 anys compatible amb altres percepcions excepte el subsidi d’atur, i també facilitats per accedir als cossos policials (Guardia Civil, policia espanyola o policia local) a partir dels cinc anys de servei i sense passar les oposicions habituals.

Reclutament d’immigrats
Amb la professionalització de I’exèrcit el 2001 i els problemes de reclutament, el govern va obrir les portes als estrangers. Al principi només podien ser el 2% del total de tropes i quedaven limitats a les unitats més dures, com la Legión, la Brigada Paracaigudista, el Terç de l’Armada i l’Esquadró de Sapadors de l’exèrcit de l’Aire. Però veient que això tampoc solucionava la manca de soldats, el Ministeri de Defensa espanyol va decidir ampliar fins al 7% el percentatge d’estrangers i ampliar el ventall d’unitats a les quals podien accedir.

El benefici per als immigrats és clar: entrar a l’exèrcit no només suposa estabilitat económica, sinó facilitats per reagrupar la família i per aconseguir la nacionalitat espanyola. Això fa que actualment els soldats immigrats ja siguin un 4,6% del total de les tropes, principalment, equatorians i colombians. El 37% dels reclutaments de 2006 són immigrats.

Maquillatge humanitari
Des del Centre Josep Maria Delàs d’Estudis per la Pau, vinculat a l’entitat Justícia i Pau, es denuncia la inversió que ha fet Defensa a maquillar la imatge de l’exèrcit, de manera que es presenti el soldat professional com un heroi que va a fer missions humanitàries i mereix el reconeixement social. El cost publicitari engrosseix els 49,25 milions d’euros diaris que es gastarà l’Estat espanyol en concepte de despesa militar durant el 2007. La campanya “Per una acció humanitària no militar”, impulsada per Justicia i Pau, pretén denunciar l’actuació de l’exèrcit a l’exterior que disfressa com a humanitaris interessos que no ho són. Igualment, el Centre Delàs denuncia que el govern pretén equiparar els estudis militars a estudis universitaris amb la nova llei de la Carrera Militar, que preveu una Universitat de la Defensa amb seu a Toledo i que suposaria l’entrada dels militars al món acadèmic universitari.

El govern indulta vuit “desertors”

Ser soldat de l’exèrcit espanyol no és una feina qualsevol. No perquè requereixi una especial entrega i dedicació a la patria, sinó per les peculiars característiques del contracte laboral que vincula el militar professional amb les forces armades, que no pot trencar-se així com així. De fet, un soldat professional que vulgui deixar l’exèrcit abans de complir la totalitat del seu contracte no només s’exposa a no percebre l’atur, sinó a un procés penal per un delicte tipificat al codi penal militar com “abandonament de destí”, que vindria a ser el mateix que la deserció però en temps de pau. L’abandonament de destí es produeix quan un militar s’absenta del seu lloc de treball sense justificació durant tres o més dies. La justicia penal militar preveu penes de presó per a aquests casos, que suposen el 70% del total de la criminalitat en l’ámbit castrense, segons les dades de la fiscalia espanyola. Una xifra que creix any rere any de manera significativa, malgrat que l’exèrcit és professional i se suposa que, teòricament, tothom hi va perquè vol.

El govern del PSOE ha optat per la via de l’indult. El BOE del 28 de setembre passat publicava les amnisties a diversos soldats rasos condemnats per aquesta causa a tres mesos i un dia de presó militar. Es tracta de Francisco Rojas Sánchez, Luis Alberto Mejuto Viñas i Mohamed Abdel Lah Habib, condemnats pel Tribunal Militar de Sevilla, Nuria Navarro Hernández, condemnada pel Tribunal Militar de Madrid, els soldats Vicente Hernández Hernández i Ayoze Domingo Travieso i la soldat Pino Dheiva Falcón Torres, condemnats pel Tribunal Militar de Tenerife, i Manuel Aniorte Morán, condemnat a Barcelona.


Setmanari La Directa


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