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Hartos de la guerra, algunos estadounidenses se niegan a pagar impuestos

La objeción al gasto militar salta a los medios en EEUU

Sección:Objeción Fiscal al Gasto Militar
Domingo 8 de julio de 2007 0 comentario(s) 2276 visita(s)

ABC NEWS, domingo, 08 de julio de 2007

JOHN CHRISTOFFERSEN, Associated Press Writer
NEW HAVEN, Conn. Jul 4, 2007 (AP)

Cuando los Estados Unidos invadieron Irak, hace ya más de cuatro años, el opositor a la guerra David Gross pidió de sus jefes una radical rebaja salarial, lo suficiente para no tener que pagar los impuestos con que se financia la guerra.

«Durante un duro período me miraba a mí mismo en el espejo», cuenta Gross. "Sabía que parte de las bombas que caían se pagaban con el dinero de mis impuestos. Tenía que hacer algo concreto para poner fin efectivamente a mi complicidad".

Este redactor de manuales (technical writer) ganaba unos 100.000 dólares al año. No sabía exactamente cuanto debía rebajarse su sueldo para estar por debajo del umbral en que es obligatorio contribuir a los impuestos federales. Más tarde calculó que debería haberse colocado por debajo del salario mínimo.

En cualquier caso, sus empleadores no aceptaron y él dimitió. Gross, de 38 años, trabaja ahora con una base imponible reducida y el último año rechazo pagar los impuestos que le corresponden como trabajador autónomo.

La objeción a los impuestos para la guerra, popularizada por Henry David Thoreau en el siglo XIX y durante la guerra del Vietnam por la cantante Joan Baez y otros, está despertando un interés renovado entre los activistas por la paz para desbaratar la guerra de Irak.

"Sin duda este año hemos tenido muchas más consultas y enviado muchos más mensajes a personas sobre cómo ellas pueden comenzar a resistir", declara Ruth Benn, responsable del comité de coordinación en Nueva York de la Campaña de Objeción contra los Impuestos para la Guerra.

Basándose en la propia lista de correos del comité y en informes de grupos que funcionan a lo largo de todo el país, Benn estima que entre 8.000 y 10.000 de los estadounidenses que rechazan pagar los impuestos federales lo hacen por estar en contra de la guerra. Los oficiales del Internal Revenue Service (Servicio de Recaudación Interna) dicen no contar con estadísticas para esta categoría, pero a principios de este año informaron de una tasa total de incumplimiento del 16,3% por ciento y estimaron que el total de lo no recaudado cada año asciende a 345.000 millones de dólares.

Según Benn, se está planteando una campaña masiva de objeción a los impuestos para el próximo abril, para así intensificar la presión por el fin de la guerra en Irak.

Muchos de los que protestan por los impuestos para la guerra reasignan a fines benéficos el dinero que retienen. Algunos, como Joanne Sheenan, de Norwich, mantienen sus ingresos por debajo del nivel imponible. "No veo el sentido de actuar por la paz y pagar para la guerra", dice Sheenan.

Gross cuenta que él se las arregla para vivir con 15.000 dólares anuales limitando cuidadosamente sus gastos. Reconoce que el movimiento de objeción a los impuestos de guerra es demasiado pequeño para poner fin a ésta.

"Pero pienso que lo que estamos haciendo es mostrar el camino a la gente del movimiento contra la guerra«, dice.»Ahora me miro al espejo y me digo que al menos no estoy apoyándola, que al menos no formo parte de la maquinaria".

El IRS declara que aunque los contribuyentes tienen derecho a expresar sus opiniones, también tienen el deber de pagar los impuestos. La objeción a los impuestos coloca una pesada carga sobre los que cumplen con su parte, según la portavoz Dianne Besunder.

Desde la asociación de apoyo al ejército y la guerra contra el terror «Levantando América», John Ubaldi afirma que el gobierno no podría funcionar si todo el que se opone a un programa deja de pagar impuestos. «Estaríamos mostrando a los terroristas una América pasota», dice Ubaldi.

El IRS considera que la argumentación de un contribuyente que se niega a pagar impuestos alegando desacuerdo con el gobierno es espuria.

Una nueva ley federal aumenta de 500 a 5.000 dólares la multa para las declaraciones de la renta espurias. La IRS afirma que investigara a los promotores de argumentaciones espurias y las remitirá al departamento de Justicia para que se les encause por lo criminal.

No estamos en los días en que Thoreau fue enviado a prisión por rechazar pagar la contribución a la guerra con México; quienes protestan frente a los impuestos contra la guerra rara vez van a prisión, según los mismos objetores. El IRS puede tomar su dinero de las nóminas y cuentas corrientes con recargos e intereses, después de varias notificaciones.

«Son tan educados que lo hacen todo un poco aburrido», afirma Rosa Packard, de Greenwich, una veterana en la objeción a los impuestos militares.

Pero Randy Kehler -que ha rechazado pagar impuestos federales desde 1976 en protesta por la política militar de los Estados Unidos-, sufrió en 1989 junto a su esposa el embargo de su casa en Colrain, Massachussets, por no haber pagado una suma de más de 45.000 dólares -entre impuestos, recargos e intereses-.

Su lucha fue el tema de un documental de 1997 titulado "Un acto de conciencia", con narración de Martin Sheen.

Contrarios a la guerra han presionado por una ley de Fondo de Impuestos por la Paz para la Libertad Religiosa, que serviría para que los impuestos sobre la renta y patrimonio de los objetores reconocidos no se utilizasen para fines militares. Tras años de esfuerzo, esperan para el próximo año una audiencia en el Congreso que tratará sobre la propuesta.

«La gente tiene más miedo de Hacienda que de Dios», dice Alan Gamble, director ejecutivo de la Campaña Nacional por un Fondo de Impuestos para la Paz. «Pagan, pero bajo una tremenda presión».


Traducido por INSUMISSIA

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