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Médicos sin Fronteras frente a la falacia del binomio "presencia militar=ayuda humanitaria"

"Era un pacto con la sociedad somalí lo que nos protegía", ha dejado claro su presidenta tras el desenlace del secuestro en Bossaso

Sección:Intervencionismo humanitario y misiones de paz
Miércoles 9 de enero de 2008 0 comentario(s) 1540 visita(s)

Tras el feliz desenlace, el día 1 de enero de 2008, del secuestro de las dos cooperantes de Médicos sin Fronteras (MSF) en Bossaso, Somalia, creemos de interés volver de nuevo sobre las declaraciones de hace poco más de un año de su presidenta en España, Paula Farias, ya que están en clara conexión con el temple y la coherencia demostrados en los difíciles momentos vividos ahora por esa organización humanitaria estos días, durante los que rechazó en todo momento el uso de la fuerza para la resolución del conflicto provocado por acciones que "son inaceptables y ponen en peligro la asistencia humanitaria en las poblaciones más vulnerables, pues ésa es la razón por la que nuestras compañeras están trabajando en Somalia", como explicaba MSF un comunicado .

El comunicado detallaba que las dos mujeres secuestradas fueron atacadas de camino al centro de alimentación donde MSF asiste a 7.000 niños malnutridos menores de cinco años. ’La población civil paga el precio del conflicto actual en Somalia, y la supervivencia de la mayoría del pueblo somalí depende de la ayuda externa proporcionada por una pocas organizaciones humanitarias y agencias internacionales’, aseveró Farias. ’Somalia ha sido una crisis olvidada y estos incidentes sólo incrementan el sufrimiento de los somalíes’, agregó. La presidenta reflexionaba en declaraciones realizadas en rueda de prensa sobre la necesidad de reconsiderar los parámetros del proyecto en curso en Bosaso, pero recordando que no era otra cosa que "un pacto con la sociedad somalí lo que nos protegía". Además, la liberación se ha producido gracias a la "movilización" de la sociedad somalí. "Había un verdadero clamor popular" para que terminara su cautiverio, llegó a afirmar el propio ministro de asuntos exteriores español, Miguel Ángel Moratinos.

MSF ve maquiavélico mezclar lo militar y humanitario

Porque merece la pena recordar, que Paula Farias, presidenta de Médicos Sin Fronteras en España, denunciaba hace ahora poco más de un año la ’maquiavélica’ confusión que se produce entre las misiones militares y humanitarias, al convertirlas ’de pronto en un herramienta política o en una moneda de cambio’.

En una entrevista concedida entonces a EFE, calificaba de ’falacia’ la actitud de los gobiernos que utilizan a los ejércitos para supuestas tareas sociales en países en conflicto, ya que ’disfrazan lo político con fines altruistas’.

Esta situación, proseguía, genera problemas a los cooperantes de las organizaciones humanitarias, que a veces son atacados por provenir de un país con presencia militar en la zona o vinculado a occidente y al eje estadounidense. ’Son países que son invadidos y, de paso, se reparte chocolate’, ironizó.

Se refirió a un hecho ocurrido en la guerra de Afganistán, donde a la vez que comenzaron los bombardeos se lanzaron desde los aviones raciones de comida a la población. ’Las bombas racimo iban en paquetes del mismo color que las del alimento; debió ser obra de algún logista iluminado..’, enfatizó.

Recordó que en ese país fueron asesinados cinco compañeros de MSF, al vincular la ONG con intereses estadounidenses, cuando lleva ’años y años trabajando allí, dando muestras de su independencia’.

Farias censuró el intento de la ONU de integrar la acción humanitaria dentro de ’un único sistema liderado por ellos’, algo que, en su opinión, puede tener ’efectos perversos’.

’Nos estamos viendo inmersos, y no de forma casual sino perversa, en la denominada guerra contra el terror emprendida después del 11-S, en ese bien mundial que van buscando algunos y frente al que reclamamos nuestra independencia’, subrayó.

Farias ha asumido a sus 38 años el difícil reto de dejar la primera línea de los conflictos más graves del mundo para dirigir, desde la retaguardia, los destinos de esta organización humanitaria que en noviembre cumple su vigésimo aniversario.

’No hay nada como una buena razón para pelearse, para luchar; en el fondo creo que todos nos pasamos la vida buscando eso y yo lo he encontrado’, declaró la doctora madrileña a EFE.

Elegida en junio de 2006 por una amplia mayoría de los asociados, no presume de su ardua labor con niños desnutridos, con personas destrozadas por tragedias naturales, por la enfermedad o por la mano del hombre, así como de los riesgos que sufrió su integridad física entre guerras, hambre, miseria y destrucción.

Desde que concluyó la carrera de Medicina, se colgó la mochila para recorrer el globo en auxilio de los más desamparados, algo que considera ’un auténtico privilegio y no un sacrificio’, ya que, según dijo, lo suyo es ’vocacional’.

Tras intentar salvar el mundo ’por libre’ en compañía de unos colegas, se embarcó con Greenpeace en expediciones como el ’Asia Toxic Tour’ del Rainbow Warrior y, en 1999, realizó su primera misión con MSF, en Kosovo, a la que siguió una quincena de salidas con la unidad de emergencias, de la que fue nombrada coordinadora por su ojo clínico para diagnosticar rápidamente la situación.

Terremotos en India e Irán, inundaciones en Mozambique, conflictos en Afganistán, Iraq, Colombia y Palestina, crisis nutricionales en Angola, Kenia y República Democrática del Congo, fiebre amarilla en Venezuela o su última misión en Darfur son algunas de las escenas donde se ha dejado el pellejo.

Tal vez para sobrellevar ese dramático paisaje, Farias acompaña su tarea con la de contar cuentos, una afición heredada de su padre, y ha publicado un libro de relatos ’Déjate contar un cuento’ y la novela ’Dejarse llover’.

Confesó que le espantaría haber llevado una vida cotidiana ’aburrida’ aunque hace mucho tiempo que superó el ’cabreo existencial contra el consumismo’, típico de quien conoce de primera mano la miseria extrema.

’No creo que la gente sea más feliz en esta sociedad nuestra, allí te sientes parte de algo, la gente se ayuda, ríes y lloras de verdad, es energía en estado puro. En los países ricos la gente está muy sola, llena de carencias en medio de su abundancia’, explicó.

Ahora su vida ha dado un giro radical, a lo que se ha sumado la llegada del pequeño Mateo, hace año y medio, fruto de su relación con otro cooperante, ’alguien del gremio porque, si no, la vida sentimental no funciona’, bromeó.

La misión actual de Farias sigue siendo ambiciosa: preservar la independencia política y económica de MSF, y luchar por las denominadas ’crisis olvidadas’ que agrupan conflictos situados fuera de las agendas política y mediática así como enfermedades que no interesan a los gobiernos o a las compañías farmacéuticas.

Farias, que transmite un vigor impactante pese a su complexión pequeña y delgada, prometió defender sus objetivos con ’la pasión de siempre’ sin dejar de echar de menos sus ’manos manchadas de barro’.

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