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Las corporaciones ocultas del Pentágono

La vida diaria militarizada, la economía civil ‘pentagonizada’, y el Pentágono privatizado

Sección:Informativa
Martes 1ro de julio de 2008 0 comentario(s) 3846 visita(s)

Nick Turse
Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Introducción del editor de Tom Dispatch

34 mil millones de dólares es mucho dinero. Después de todo es la dotación de Harvard; es el monto del daño que los triples huracanes - Charley, Ivan, y Jeanne – infligieron en 2004; es lo que significan cada año “los gastos médicos, trabajo perdido, daños a la propiedad, pérdida en la calidad de vida y otros costes relacionados” causados por accidentes de coches conducidos por adolescentes entre 15 y 27 años; son los préstamos que el mayor prestamista hipotecario estropeado de EE.UU., Countrywide Financial, mantiene para líneas de crédito sobre el patrimonio inmobiliario y obligaciones secundarias; es la reciente deuda incobrable del Citigroup, sobre todo para riesgos de créditos subprime; es lo que vale la industria del turismo de Nueva Jersey – y, según el Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias, la cifra mínima del “presupuesto negro” del Pentágono para el año fiscal 2009 – dinero para, entre otras cosas, “compras y desarrollo confidenciales de armas,” para el que el Pentágono seguirá sin tener que rendir cuentas porque casi ningún estadounidense tendrá modo de saber para qué se gasta.

Ahora, imaginad que, debido a un poco más de brujería del gobierno Pentágono/Bush, incluso este presupuesto negro sea indudablemente una cifra que tira a lo bajo. Una razón es suficientemente simple: El presupuesto de 541.000 millones de dólares propuesto para el Pentágono en el año 2009 ni siquiera incluye dinero para las guerras actuales. Las guerras de George W. Bush son todas pagadas por leyes “suplementarias” como los 162.000 millones de dólares que serán aprobados próximamente por el Congreso – así como el presupuesto oculto de 34.000 millones de dólares del Departamento de Defensa pasa por alto los “fondos relacionados con la guerra.” Esto significa que incluso la cifra general para ese presupuesto sigue siendo más oculta que lo que podemos imaginar (como en un “agujero negro”). El Pentágono no sólo produce aviones furtivos [stealth, en inglés], es, en términos presupuestarios, una operación furtiva. Si fuera contabilizado honestamente, el verdadero presupuesto anual del Pentágono, incluyendo todos los fondos “relacionados con las fuerzas armadas” guardaditos en otros sitios, es probablemente ahora más de 1 billón por año. [1.000.000.000.000 de dólares]

Existe, sin embargo, otro lado furtivo del Pentágono – el lado corporativo en el que una serie de compañías gigantes de las que jamás se oye, se tragan los dólares del contribuyente en cantidades fenomenales. Nick Turse, autor del mejor informe de todos sobre como nuestras vidas son militarizadas, nuestra economía civil pentagonizada, y el Pentágono privatizado – estoy hablando de “The Complex: How the Military Invades Our Everyday Lives” [El Complejo: Como los militares invaden nuestras vidas de todos los días] – ahora se vuelve hacia el lado corporativo oculto del Pentágono para darnos una idea del inmenso agujero negro por el que se van nuestros dólares. Tom Las corporaciones ocultas del Pentágono

Cinco contratistas furtivos ganan miles de millones de dólares

Nick Turse

Los máximos contratistas del Pentágono, tal como la muerte y los impuestos, nunca cambian. En 2002, los masivos traficantes de armas: Lockheed Martin, Boeing, y Northrop Grumman se clasificaron primero, segundo y tercero entre los contratistas del Departamento de Defensa, al absorber 17.000 millones de dólares, 16.600 millones, y 8.700 millones respectivamente. Lockheed, Boeing, y Northrop Grumman volvieron a hacerlo en 2003: (21.900, 17.300, y 11.100 millones de dólares); en 2004: (20.700, 17.100, y 11.900 millones de dólares); en 2005: (19.400, 18.300, y 13.500 millones); en 2006: (26.600, 20.300, y 16.600 millones de dólares); y, sin que sorprenda, también en 2007: (27.800, 22.500 y 14.600 millones de dólares). Otros clientes habituales que reciben mega-pagos financiados con impuestos con la regularidad de un reloj incluyen a los gigantes de la defensa General Dynamics, Raytheon, el fabricante británico de armas BAE Systems, y la ex subsidiaria de Halliburton, KBR, así como BP, Shell, y otros peces gordos del complejo militar-petrolero.

Ahora, cuando el presupuesto básico del Pentágono pasa tarjeta a aproximadamente 541.000 millones de dólares por año – antes de tener en cuenta el financiamiento “suplementario” para las guerras en Iraq, Afganistán, y la Guerra Global contra el Terror del presidente, así como los gastos de seguridad nacional de otras agencias – hasta la considerable parte de 28.000 millones de dólares de Lockheed es un pequeño porcentaje del impresionante total. Obviamente, sumas importantes de dinero son dirigidas a otras compañías. Sin embargo, la mayoría de ellas, incluyendo a algunas de las mayores, son todas casi desconocidas incluso por observadores del Pentágono y por críticos opuestos a la guerra con una buena comprensión del complejo militar-industrial.

El año pasado, en un artículo intitulado «Washington’s $8 Billion Shadow» [La sombra de 8.000 millones de dólares de Washington], Vanity Fair reveló un escándalo de uno de los más conocidos contratistas furtivos: SAIC (Science Applications International Corporation). SAIC, sin embargo, es sólo uno de decenas de miles de contratistas del Pentágono. Muchas de esas firmas reciben sólo decenas o cientos de miles de dólares del Pentágono cada año. Algunos se llevan millones, decenas de millones, o cientos de millones. Luego existe un selecto grupo que son amos del universo en el complejo militar-corporativo en permanente expansión, que consigue regularmente más de mil millones de dólares de dinero público al año del Departamento de Defensa. A diferencia de Lockheed, Boeing, y Northrop Grumman, sin embargo, la mayoría de estos “billion-dollar babies” logran volar por debajo de la pantalla de radar de la atención mediática (ni hablar de la pública). Cuando aparecen de alguna manera, generalmente lo hacen inofensivamente en las páginas de negocios de los periódicos. Cuando tiene que ver con su apoyo para las guerras y ocupaciones del Pentágono en Afganistán e Iraq, han desaparecido en combate, en términos mediáticos.

Así que, ¿quiénes son algunos de los misteriosos contratistas de la defensa de los que probablemente jamás habéis oído hablar? A continuación siguen algunas instantáneas de cinco de los “billion-dollar babies” secretos del Pentágono, entresacadas en gran parte de sus propios documentos corporativos:

1. MacAndrews & Forbes Holdings Inc.

Total en dólares del Departamento de Defensa en 2007: $3.360.739.032 Se trata de la masiva sociedad de participación financiera del multimillonario inversionista Ronald Perelman. Tiene “intereses en una cartera diversificada de compañías públicas y privadas” que incluye al fabricante de cosméticos Revlon y a Panavision (los que hacen las cámaras que presentan programas como 24 y CSI en la televisión). MacAndrews & Forbes podría parecer, a primera vista, un contratista improbable de la defensa, pero una de las compañías privadas que controla es AM General – los que hacen el Humvee militar. Actualmente, dice la compañía, casi 200.000 Humvees han sido “construidos y entregados a las Fuerzas Armadas de EE.UU. y a más de 50 naciones amigas en el extranjero.” Los Humvees constituyen, sin embargo, sólo una parte de la historia.

AM General también ayudó a investigadores de la Universidad Carnegie Mellon a desarrollar robots para la empresa fantástica del Pentágono, el “Grand Challlenge” [Gran Desafío] de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de la Defensa (DARPA), una competencia de vehículos robot autónomos. El año pasado, AM General y General Dynamics Land Systems, subsidiaria del mega-fabricantes de armas General Dynamics, formaron una sociedad conjunta “para competir por el programa Conjunto de Vehículo Táctico Ligero (JLTV) del Ejército y del Cuerpo de Marines de EE.UU.” AM General incluso ha ido a la guerra – despachando a “sus representantes de servicio en el terreno” y “representantes técnicos de mantenimiento” a Iraq, donde fueron empotrados con las tropas de EE.UU.

Así pues, no puede sorprender que, antes en este año, la compañía haya recibido uno de los Premios por Extraordinaria Preparación para el Apoyo de la Agencia de Logística de la Defensa. Tampoco debiera sorprender a nadie descubrir que un alto mandamás corporativo de MacAndrews & Forbes, el vicepresidente ejecutivo y director administrativo, Barry F. Schwartz, haya contribuido por lo menos 10.000 dólares a Straight Talk America, el comité de acción política del candidato presidencial John McCain, quien dijo genialmente que le parecía “muy bien” si las tropas de EE.UU. ocupan Iraq durante “tal vez cien años” (si no “mil” o “un millón”).

Tal vez para distribuir un poco el riesgo, MacAndrews & Forbes está diversificando en un emergente complejo dentro del Complejo: seguridad interior. Recientemente, AM General vendió a la Patrulla de Fronteras del Departamento de Seguridad Interior “más de 100 camiones de la serie HUMMER 100, para uso en operaciones de seguridad fronteriza.”

2. DRS Technologies, Inc.

Total en dólares del Departamento de Defensa en 2007: $1.791.321.140 Sociedad constituida durante la Guerra de Vietnam, DRS Technologies ha sido desde hace tiempo “un destacado proveedor de productos integrados, servicios y apoyo a las fuerzas militares, agencias de inteligencia y contratistas de primera en todo el mundo”; es decir han estado en el negocio de presentar productos que realzan algunas de las armas más letales del Departamento de Defensa, incluyendo «destructores DDG-51 Aegis, Tanques de batalla principal M1A2 Abrams, Vehículos de combate M2A3 Bradley, Helicópteros OH-58D Kiowa Warrior, Helicópteros AH-64 Apache, cazas jet F/A-18E/F Super Hornet y F-16 Fighting Falcon, cazas tácticos F-15 Eagle … [y] submarinos de las clases Ohio, Los Angeles y Virginia.» Incluso tienen “contratos que apoyan futuras plataformas militares, como ser el destructor DDG-1000, portaaviones CVN-78 de la próxima generación, Barcos de Combate Litoral y Sistemas de Combate Futuro.”

Aparte de la pesca de dólares del Pentágono en 2007, DRS Technologies ha seguido arrasando en 2008 en una serie de proyectos, incluyendo: un contrato por 16,2 millones de dólares del Ejército para unidades de refrigeración; 51 millones en nuevos pedidos del Ejército para miras térmicas de armas (parte de un acuerdo quinquenal, por 2.300 millones de dólares rubricado en 2007); un contrato por 10,1 millones de dólares para construir más de 140 Remolques Pesados de Movilidad Expandida para Munición M989A1 (a fin de transportar “numerosos conjuntos extremadamente pesados de Sistemas de Múltiple Lanzamiento de Cohetes, munición paletizada o no-paletizada y contenedores flexibles de combustible”); y un acuerdo por 23 millones de dólares “para proveer apoyo de ingeniería, apoyo de servicio en el terreno y reparaciones generales de depósito para las Miras Montadas en el Mástil (MMS) sobre helicópteros de ataque OH-58 Kiowa Warrior," entre numerosos otros contratos.

Fitch Ratings, una agencia internacional de nivel de solvencia, hizo recientemente una aclaración de inteligencia, aunque tal vez subestimada – que realmente se ajusta a todos estos “billion-dollar babies”. DRS, escribió, “se ha beneficiado de los conflictos en Iraq y Afganistán...”

3. Harris Corporation

Total en dólares del Departamento de Defensa en 2007: $1.501.163.834 Harris es “una compañía internacional de comunicaciones y tecnología de la información que sirve los mercados gubernamentales, de defensa y comerciales en más de 150 países.” Tiene un ingreso anual de más de 4.000 millones de dólares y una lista impresionante en su nómina de antiguo personal militar y otros conocedores del complejo militar-corporativo. Harris no sólo ayuda a, y hace negocios con, una serie de los mayores contratistas del Pentágono (como Lockheed Martin y BAE Systems), es también un participante activo en las ocupaciones en el extranjero. En su sitio en la Red, la compañía alardea de que “tecnología de Harris ha sido utilizada para una variedad de aplicaciones comerciales y de defensa, incluyendo la Guerra en Iraq, donde el sistema [de software de Harris] suministró representaciones detalladas, tridimensionales de Bagdad y de otros cruciales ciudades iraquíes.”

El año pasado, Harris firmó numerosos acuerdos con los militares, incluyendo contratos para crear un enlace de datos digitales de alta velocidad que transmite datos tácticos de vídeo, radar, acústicos y otros de sensores de los helicópteros MH-60R de la Armada a sus barcos anfitriones. También provee a la Armada computadoras avanzadas que suministran los “mapas altamente sofisticados e información crítica de misiones a través de visualizaciones en pantalla en la cabina del piloto” utilizadas por las tripulaciones en vuelo.

En los primeros seis meses de este año, Harris ha continuado su duro trabajo para el Complejo. En enero, la compañía fue “seleccionada por la Fuerza Aérea de EE.UU. para el programa de Operaciones de Red y Espacio y Mantenimiento (NSOM)” con “un contrato base y seis opciones que llevan el valor general potencial a 410 millones de dólares durante seis años y medio.” para suministrar “apoyo de operaciones y mantenimiento para la Red de Control Satelital de la 50 Ala Espacial de la Fuerza Aérea en sitios en todo el mundo.”

En mayo, la compañía “recibió un contrato de tres años, por 20 millones de dólares de L3 Communications [uno de los 10 máximos contratistas del Pentágono] a fin de suministrar productos y servicios para la próxima generación del Sistema de Captura de Ficheros Tácticos de Vídeo (TVCS)” – un sistema que integra la técnica de vídeo simultáneo en tiempo real para realzar los ejercicios de entrenamiento táctico – “que apoyará el entrenamiento en varios emplazamientos del Cuerpo de Marines de EE.UU. en todo EE.UU. y el mundo.” Ese mismo mes, Harris también “recibió un contrato potencial por cinco años y 85 millones de dólares de Entrega Indefinida/Cantidad Indefinida (IDIQ) de la Amada de EE.UU. para terminales satelitales multibanda de comunicación que proveerán comunicaciones avanzadas para portaaviones y otros barcos de cubiertas amplias.”

Además, Harris trabaja duro para el Interior. No sólo recibió la compañía el año pasado más de 3 millones de dólares del Departamento de Seguridad Interior, sino el experto en seguridad nacional, Tim Shorrock, señaló en su artículo “Domestic Spying, Inc.” de 2007 en CorpWatch que se señala específicamente que Harris y otros contratistas de la industria de la inteligencia “podrán beneficiarse de la expansión sin precedentes del sistema interior de inteligencia de EE.UU.”

4. Navistar Defense

Total en dólares del Departamento de Defensa en 2007: $1.166.805.361 Registrada todavía en documentos del Pentágono bajo su antiguo nombre: International Military and Government, LLC, Navistar es la subsidiaria militar de Navistar International Corporation – “una compañía de participación financiera cuyas unidades individuales suministran soluciones de transporte integradas y mejores en su clase.” Aunque la compañía ha servido a los militares de EE.UU. desde la Primera Guerra Mundial, es conocida, cuando lo es, por el público, por hacer algunos de los vehículos Resistentes a Minas Protegidos contra Emboscadas (MRAP) diseñados para frustrar las bombas iraquíes al borde de la ruta. Hasta abril de 2008, los militares de EE.UU. habían “pedido 5.214 vehículos de producción total MaxxPro MRAP” de Navistar y, el mismo mes, la compañía recibió “un contrato evaluado en más de 261 millones de dólares... para diseñar actualizaciones del blindaje utilizado en vehículos International MaxxPro MRAP.”

Pero Navistar hace más que MRAPs. Sólo el mes pasado, la compañía firmó un “contrato plurianual evaluado en cerca de 1.300 millones de dólares” con el Ejército de EE.UU. “para suministrar Vehículos Tácticos Medianos y repuestos a la Policía Nacional de Afganistán, al Ejército Nacional Afgano, y al Ministerio de Defensa iraquí.” Esto vino después de un contrato plurianual de 2005 del Ejército, por 430 millones de dólares, “por más de 2.900 vehículos y repuestos.”

Es bastante obvio que esta compañía está involucrada significativa, lucrativa, y orgullosamente en las ocupaciones de Iraq y Afganistán. Como lo describió a fines del año pasado Tom Feifar, gerente general de Partes Navistar para Global Defense and Export: “Es un honor formar parte del esfuerzo por apoyar a nuestros soldados.”

5. Evergreen International Airlines

Total en dólares del Departamento de Defensa en 2007: $1.105.610.723 Compañía de servicios globales para la aviación en manos privadas, tiene subsidiarias en industrias relacionadas como ser la aviación en helicópteros (Evergreen Helicopters, Inc.), así como unos pocos esfuerzos no relacionados como ser producir “productos agrícolas, de viveros, y del vino” (Evergreen Agricultural Enterprises, Inc.). Evergreen ha estado en la nómina del Pentágono desde hace mucho tiempo. En 2004, Ed Connolly,

vicepresidente ejecutivo de Evergreen International Airlines, declaró: “Evergreen ha volado continuamente para el Comando de Movilidad Aérea [de la Fuerza Aérea de EE.UU.] desde 1975 y se enorgullece de continuar su antigua historia de apoyo las misiones globales de las Fuerzas Armadas de EE.UU. con calidad y servicios fiables.” No es sorprendente que Evergreen haya estado íntimamente involucrada en la ocupación de Iraq. De hecho, en 2004, la compañía recibió “aproximadamente 200 condecoraciones por su apoyo a servicios internacionales de aerotransporte durante la guerra de Iraq” del Comando de Movilidad Aérea de la Fuerza Aérea. Un general de la Fuerza Aérea incluso entregó esas medallas y certificados de rendimiento a empleados de Evergreen.

En el informe 2006 de Amnistía Internacional: “Bajo el radar: vuelos secretos a la Tortura y la ‘Desaparición,’” la organización de derechos humanos señaló que Evergreen fue una de sólo un puñado de compañías privadas con permisos válidos para aterrizar en bases militares de EE.UU. en todo el mundo. Ese mismo año, la compañía incluso transportó a la personalidad de FOX News, Bill O’Reilly, y a su show televisivo a Kuwait e Iraq para ver y saludar a los soldados, firmar libros y fotos, y distribuir baratijas. Y recién el año pasado la compañía formó parte de un consorcio, incluyendo a prominentes transportadores comerciales como American, Delta, y United Airlines, al que el Pentágono adjudicó un “contrato firme a precio fijo por 1.031.154.403 dólares para servicios de aerotransporte internacional... [que] se espera será completado en septiembre de 2008.”

Bajo el radar

A fin de cuentas, estas cinco corporaciones furtivas del complejo militar-corporativo recibieron más de 8.900 millones de dólares de dineros públicos en 2007. Para ponerlo en perspectiva, esa suma es casi 2.000 millones de dólares más que el presupuesto para 2009 propuesto por el gobierno de Bush para la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA). Dicho de otra manera, es como nueve veces lo que un sexto de la población del mundo gastó en alimentos el año pasado.

Decenas de miles de contratistas de la defensa – desde bien conocidas corporaciones “civiles” (como Coca-Cola, Kraft, y Dell) a pequeñísimas compañías – se han engordado con el Pentágono y sus guerras. Casi siempre, grandes y pequeñas, vuelan por debajo del radar y son pocas veces identificadas como contratistas de la defensa. Así que es difícilmente sorprendente que firmas como Harris y Evergreen, sin reconocimiento de nombre fuera de sus propios mundos, puedan recibir miles de millones de dólares en dineros públicos sin que sea notado o comentado en nuestra economía civil cada vez más militarizada. Cuando se termine por escribir la historia de la Guerra de Iraq, es muy probable que no sean mencionados estos cinco ‘billion-dollar babies’, ni la mayoría de los demás contratistas de la defensa involucrados en posibilitar la ocupación de EE.UU. Hasta que comencemos a asumir el papel de semejantes corporaciones en la creación de la base material para una política exterior imperial, no llegaremos a comprender totalmente cómo trabaja el Pentágono y por qué vamos tan regularmente a la guerra en países lejanos, y los ocupamos.


Nick Turse es editor asociado y director de investigación de Tomdispatch.com. Ha escrito para Los Angeles Times, San Francisco Chronicle, Adbusters, Nation, y regularmente para Tomdispatch.com. Su primer libro: “The Complex: How the Military Invades Our Everyday Lives,” una exploración del nuevo complejo militar-corporativo en EE.UU., fue recientemente publicado por Metropolitan Books. Su sitio en la red: Nick Turse.com ha sido recientemente remodelado y expandido.

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