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Perros de guerra, unidades de élite, y dilemas éticos post 11-S y 11-M

«La paz perpetua» lleva al teatro las «recientes» obsesiones de la lucha antiterrorista

Sección:Creación
Domingo 2 de noviembre de 2008 0 comentario(s) 1685 visita(s)

«La paz perpetua» lleva al teatro dilemas éticos de la lucha antiterrorista.

EFE

Madrid.- Tres perros que compiten en un lugar secreto por ingresar en una unidad de élite protagonizan «La paz perpetua», un texto de Juan Mayorga sobre los dilemas éticos de la lucha contra el terrorismo, que se ha encargado de desbrozar y subir a escena en el Teatro María Guerrero un «maestro», José Luis Gómez.

En abril se estrenó esta nueva producción del Centro Dramático Nacional -que dirige Gerardo Vera-, en colaboración con el Teatro de la Abadía -que pilota José Luis Gómez-, y permaneció en cartel hasta el 4 de junio con un elenco integrado por José Luis Alcobendas, Israel Elejalde, Susi Sánchez, Fernando Sansegundo y Julio Cortázar. Durante octubre y noviembre está de gira por el resto de la península, concluyendo su periplo en diciembre, ya en Cluj Napoca (Rumanía) en el Teatrul Maghiar de Stat Cluj.

Se trata de un texto que plantea preguntas activas y comprometedoras al espectador, al que, siguiendo el lema de Kant -de cuyo tratado filosófico sobre la cooperación pacífica entre los estados toma el nombre la obra-, invita a pensar sin delegar sobre asuntos de plena actualidad: ¿es lícito cualquier método para conseguir información de un sospechoso con el objeto de salvar vidas?; ¿hay guerras justas e injustas? o ¿cómo defender nuestros derechos sin destrozar los de los demás?

Así se ha puesto de manifiesto en la presentación del montaje, cuya semilla surgió de un encargo (con carta blanca) que Gerardo Vera hizo a Mayorga, y que éste tuvo la tentación de rechazar.

«Me resultaba incómodo escribir sobre terrorismo», ha confesado el Premio Nacional de Teatro y autor de exitosos textos como «Últimas palabras de Copito de Nieve» o «La tortuga de Darwing», quien no quiso incurrir en la suplantación del dolor de las víctimas, ni colocarse en el papel del terrorista ni tampoco crear un thriller desde el punto de vista policíaco.

Tras muchos meses, encontró la clave en esta metáfora: tres perros (un pastor alemán, un rottwailer y un perro de laboratorio, cruce de varias razas) compiten por conseguir el preciado collar blanco y con él la distinción de perro antiterrorista de élite, bajo la atenta supervisión de una humana y en un proceso de evaluación que realiza un veterano, un perro labrador.

«Es una obra sobre nuestro tiempo, o sobre lo que podría ser nuestro tiempo en el futuro, cuando se nos habla de cárceles secretas, de vuelos secretos... No hay justificación alguna para el terrorismo, pero creo que debo plantearme qué políticas antiterroristas puedo aceptar, porque si hacemos lo que el enemigo haría, sería una derrota a largo plazo», ha reconocido Mayorga.

«He tratado de hacer la obra lo más transparente posible», ha adelantado José Luis Gómez, quien ha sido calificado por el resto del equipo artístico del montaje como un «maestro», que les ha guiado por un trabajo duro.

Gómez ha llevado a Fernando Sansegundo por los vericuetos de un perro labrador víctima del terrorismo; a Julio Cortazar por la ingenuidad de un perro de laboratorio recién salido de la academia que se cree el mejor, violento y agresivo; a José Luis Alcobendas por un personaje astuto, hecho a sí mismo; y a Israel Elejalde por un perro filósofo (Enmanuel, que toma su nombre de Kant).

José Luis Gómez se decidió a dirigir en el Centro Dramático Nacional, tras muchos años de dedicación al Teatro de la Abadía, al encontrar una obra «luminosa», y por estar firmemente convencido de la necesidad de poner un debate sobre la mesa después de «una fecha en la Historia reciente de España» (en alusión al 11-M).

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