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Insumisión. Una forma de vida: 4ª parte; "Pero no nos quedemos con los brazos cruzados"

La madre de un insumiso escribe la crónica de lo que fueron aquellos años

Sección:Campañas
Domingo 4 de enero de 2009 0 comentario(s) 2449 visita(s)

Publicamos en diez entregas esta crónica de la Insumisión en el estado español escrita desde la clave de Rosario Domínguez, la madre de un insumiso, a quien damos las gracias por poner por escrito sus vivencias y esta hermosa historia. Insumissia.

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5._ PERO NO NOS QUEREMOS QUEDAR CON LOS BRAZOS CRUZADOS

Nosotros los insumisos presos hemos descubierto que todo esto funciona a condición de aceptar sus reglas de juego: someternos, dejarnos comer por el miedo y aceptar la represión.

Y porque nuestra insumisión es precisamente contra todo esto, contra lo que encarna el ejército, contra los valores militaristas, por eso ahora hemos decidido hacer pública nuestra actitud de desobediencia . Sabemos que la eficacia de sus medidas depende de nuestro sometimiento voluntario. Sabemos también el riesgo que corremos.
Pero aspiramos a que se respeten nuestros derechos y los de todos los que se encuentran en las prisiones militares. Ni aceptamos nuestra situación aquí, ni aceptamos las pretensiones del ejército, ni podemos aceptar el trato que recibimos los presos.

Así, anunciamos que si de aquí al lunes no cambia radicalmente la situación: si no se deroga el Reglamento, si no se respetan los derechos humanos, si no salen de las celdas de aislamiento los que en ellas se encuentran, si no se permite a los reclusos vestir como quieran, si no se trata con respeto y dignidad a los presos, si no se admite el libre acceso a los medios de difusión, comunicación y cultura, si no cesan las escuchas telefónicas y vejaciones, si los familiares y amigos no son tratados como seres humanos, si no ocurre todo esto, el lunes iniciaremos una huelga total de desobediencia, desobedeciendo todas y cada una de las normas del reglamento de prisiones militares y no aceptando ni una sola de las órdenes que recibamos,
Con ello queremos mostrar a los presos que si nos unimos y no colaboramos, es posible acabar con esta situación.

Así mismo invitamos a los militares que se encuentran aquí a que se replanteen su actuación y a no seguir en la injusticia.
Invitamos a los soldados que están haciendo la mili a que abandonen esta situación y se unan a quienes aspiramos a un mundo sin ejércitos.
Invitamos a la gente de la calle y a los grupos a que se solidaricen y hagan eficaz nuestra desobediencia.

Durante la semana siguiente en Madrid, de nuevo fuimos al Defensor del Pueblo, me acompañó Mariano. Esperábamos la respuesta del Ministerio para la visita del fin de semana, pero nos dijeron en la oficina del Defensor que les ponían pegas porque luego yo hacía declaraciones a la prensa. A lo que respondí que nadie podía quitarme mi derecho de expresión. Nos concedieron dos horas el domingo y bajamos a Cartagena, Mariano y Carlos dos chavales del M.O.C que me acompañaron, aunque a ellos no les dejaron pasar. Pudimos enterarnos por lo que mi hijo Enrique nos contó que cuando le levantaron el arresto porque el juez había rebajado a 15 días la incomunicación solicitó antes de salir de la celda hacer una llamada a la prisión de Alcalá , para saber de los otros presos. Al negarle la llamada mi hijo Enrique se negó a salir. Se personó el Gobernador y los celadores y le sacaron a rastras y a patadas, para volver de nuevo a encerrarle . Por eso seguía incomunicado y así permaneció hasta el final. Llevaba ya casi un mes de encierro y varios días en huelga de hambre que ya se notaba en su delgadez, pero estaba mas crecido en su ánimo.

Enrique de Castro pudo entrar en dos ocasiones. La primera pudo estar cara a cara , pero la segunda ya no le dejaron , aún a pesar de que los curas tienen ese derecho con los presos, como castigo por hacer declaraciones a la prensa calificando de tortura el trato que mi hijo Enrique estaba recibiendo en la cárcel. Claramente se vio que las patadas del Gobernador , no eran sino la muestra de la “impotencia” del hombre “fuerte” frente al “hombre libre”. No fue este trato lo más grave, puesto que significaba la derrota de los carceleros. Lo peor era la incomunicación prolongada, el encierro feroz al que fue sometido.
La semana la pasé entera escribiendo y visitando a todas las instituciones. Presenté otro escrito ante la oficina del Defensor:

Madrid 24 de abril de i990

Sr, D. Álvaro Gil Robles
Defensor del Pueblo
Madrid

Muy Sr. Mio:

En la visita que efectué el día 22 de abril, domingo, a la prisión Santa Lucía de Cartagena, gracias a su intervención, quiero expresar lo siguiente:

1._ Enrique se encuentra incomunicado desde el día 2 de abril.

2._ La incomunicación se debía a una protesta de insumisión que comenzaron los tres insumisos presos en ese momento, dos en Alcalá de Henares y Enrique en Cartagena: incomunicación de un mes de duración por salir desnudo que fue rebajada a 15 días por el juez.

3._ El lunes 16 se levantó la incomunicación, personándose en la celda el Gobernador de la prisión, el segundo y dos celadores. Mi hijo Enrique pidió hacer una llamada a la prisión de Alcalá Meco, para saber la situación de los otros presos. Se le negó y fue sacado de la celda a rastras y a patadas que le dio el propio Gobernador insultándole.

4._ Ante este echo sigue en huelga de desobediencia y es incomunicado de nuevo.

5._ Comienza una huelga de hambre el mismo día 16, en protesta por el trato dado en las prisiones y como último recurso.

6._ Pide ser reconocido por un médico civil y el Gobernador le manifiesta al abogado que debe firmar un escrito responsabilizándose del estado de Enrique. No le ha reconocido ningún médico.

7._El abogado ha recibido amenazas por parte del Gobernador y se le obstaculizan todas las visitas,

8._Hasta la fecha el juez no ha dado por escrito el por qué de esta nueva incomunicación y se le toma declaración a Enrique sin que el abogado esté presente.

9._ Al preguntar a la salida el domingo al oficial de guardia hasta cuando iba a durar la incomunicación y el por qué, se me contesta como siempre que no se sabe nada y manifiesta que es preferible que se muriera.

10._ La salud física de mi hijo es precaria. Ha sufrido dos desmayos, ha tenido un principio de deshidratación y hemorragias nasales y se le nota físicamente los casi dos meses de prisión, con ayunos esporádicos, la incomunicación casi absoluta y el ayuno que lleva desde el día 16.

Esta es la situación actual. Atentamente

Rosario Domínguez

En Cartagena los muchachos del Movimiento de Objeción de conciencia y todas las organizaciones pacifistas se volcaron en acciones de protesta .La prensa local a diario recogía las noticias: “El insumiso en su décimo día de huelga de hambre.”El Movimiento de Objeción de Conciencia teme por su salud . “ A Teresa Rosique, concejala de I.U. le niegan la entrada en la prisión”. “al insumiso le visita un médico civil, ante su negativa de ser reconocido por un médico militar. Su salud comienza a debilitarse”.” Enrique de Castro, el cura de Vallecas visita al insumiso”. Presionamos en todos los organismos oficiales. Buscamos apoyos en todas partes: Asociación de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, Jueces para la Democracia, Ministerio de Defensa, Ministerio de Justicia, Presidencia del Gobierno, Grupos Parlamentarios, Al Senado, A las Cortes .El Asesor de Defensa, Antonio Romero de I.U., presentó una moción de censura en el Parlamento sobre qué ocurría con los insumisos en las cárceles y con mi hijo en particular. En el Acta de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados del miércoles 6 de junio de 1990 el Diputado de I.U. D. Antonio Romero hace una pregunta relativa a la situación en que se encuentran los objetores de conciencia detenidos en prisiones militares y, en especial, la de D. Enrique Martínez de Juan, cuidados médicos que recibe y obstaculización de la actuación del abogado defensor. Respondiendo el Secretario de Estado de Administración Militar Sr. Suárez Pertierra, “que el trato que recibían los objetores en las cárceles militares era exquisito”.Ante esto los objetores de conciencia encarcelados en la prisión de Alcalá de Henares envían un escrito que entre otras cosas dice: Defensa miente, pues el trato especifico consiste en aplicarnos un régimen de incomunicación en secciones que únicamente están habilitadas para dormir y carecen de todo tipo de servicios e infraestructuras. Los objetores insumisos permanecemos encerrados en celdas diez horas diarias. El resto del tiempo tenemos las puertas abiertas, pero recluidos en un espacio que es el pasillo de la sección . Se nos mantiene completamente aislados del resto de los reclusos y se nos impide el acceso y uso del comedor, bar, sala de televisión-video, biblioteca, sala de estudio. Se nos restringe el uso del patio, gimnasio y ducha a dos horas diarias; horas que se ven interrumpidas y reducidas, pues se aprovecha ese momento para pasarnos la correspondencia(que a menudo llega con retraso), o llevarnos a taquilla para retirar ropa, útiles de aseo o vales de dinero.

La delicadeza de trato a los objetores presos consiste en obligarnos a comer, estudiar, leer o escribir de pie, en el suelo o en la litera, en negarnos continuamente una mesa y una silla, en no contestar o hacerlo tarde las instancias y peticiones, en negarnos llamadas de familiares de primer grado, en la violación de la correspondencia, en la pérdida de la intimidad con nuestras visitas por locutorio, en ser escuchados en las celdas, en negarnos visitas bis a bis....
En la prisión militar de Alcalá a los únicos que se les trata entre algodones es a los golpistas. Este trato de favor se amplia a los jueces militares que les reducen la pena o les amnistían. No así a los insumisos, pues algunos de ellos tienen la libertad firmada y siguen en prisión, o niegan esa libertad solicitada por el fiscal.

Insumisos presos en Alcalá:

- Xan Xosé Cordeiro Budiño
- Clemente Luis García Domínguez
- Markos Pérez Altuna
- Fabián Saiz Cobas
- Fermín Palomo Curiel
- Antonio Pérez Sicilia
- Carlos Alfonso Acero Fuentes.

Un año antes, el Defensor del Pueblo había ordenado una investigación en las cárceles militares. En el informe posterior: BOLETÍN OFICIAL DE LAS CORTES GENERALES. CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Nº 38 de 23 de abril de 1990 informe de 1989, el Defensor del Pueblo en la visita realizada a la prisión de Alcalá de Henares hace constar “ que un interno, que había presentado su solicitud de objeción de conciencia con posterioridad a su incorporación a filas y estaba por ello procesado, se encontraba cumpliendo reiteradas sanciones disciplinarias por negarse a usar el uniforme reglamentario .

Se comprobó que la sanción reiterada de aislamiento en celda impuesta a este interno por el director de la prisión, sin intervención del juez togado militar de vigilancia penitenciaria, era inadecuada y no acorde con los principios y garantías constitucionales.

Se trajo a colación en este caso y así se hizo saber a la autoridad penitenciaria , que el Convenio de Roma y la Comisión de Estransburgo ( Decisión AD. COM.AP: 8395/ 781, de 16 de diciembre de 1981) ha fijado el criterio de la existencia de un máximo legal para la imposición de este correctivo de aislamiento, de forma que una medida en principio justificada por razones de disciplina puede convertirse en infundada por su gravedad y desproporción.

Por otra parte, la Ley Orgánica General Penitenciaria prevé para esta sanción un máximo de 14 días , sin que se pueda rebasar el máximo de 42 días por acumulación de sanciones. Este máximo de 42 días ampliamente rebasado en el caso que nos ocupa, ha de ser también aplicado, por analogía y por una interpretación del ordenamiento jurídico conforme con la mayor efectividad de los derechos y libertades, en el caso de sanciones por aislamiento en cedas en las prisiones militares

En este caso concreto, se dispuso el levantamiento de la sanción disciplinaria impuesta a este objetor de conciencia y se le relevó de la necesidad de utilizar uniforme penitenciario.

En este informe se hace referencia a las deficiencias de muchas de las prisiones visitadas , sobre todo en lo referente a las dependencias y las instalaciones.

Las Autoridades militares fueron cerrando cárceles. En la actualidad no queda en funcionamiento más que la de Alcalá de Henares.
Algo se estaba moviendo por las alturas. Al menos conocían lo que estaba pasando.

El jueves de nuevo solicité permiso en la oficina del Defensor para la visita del fin de semana, pero no obtuve respuesta hasta que llamaron de Cartagena los muchachos para decirme que a Enrique le iban a poner en libertad que subían a la puerta de la cárcel con la prensa. No podía creerlo. Llamé a la prisión y por única y última vez se puso el Gobernador para decirme que iban a liberar a Enrique, después colgó.
Bajamos el sábado, Mariano de nuevo con Carlos y Juan. Estos dos últimos eran objetores que también fueron encarcelados más tarde. Mariano era reobjetor. Fue amnistiado y volvió a objetar, así que los tres estaban en busca y captura. Durante las horas que duró el viaje, hablamos de cantidad de cosas y pude comprender los motivos de estos jóvenes insumisos para hacer objeción de conciencia al servicio militar. Me parecieron auténticos y solidarios. Por su parte ellos estaban muy contentos de tener una persona adulta que les apoyara en su lucha. Hasta entonces no habían tenido apoyo tan cercano. Mariano particularmente tenía muchas ideas en la cabeza y hablaba y hablaba. Recuerdo un día que estaban en casa unos cuantos chavales y se quedaron charlando, con mi hijo Enrique y ya tarde me fui a la cama y cuando me levanté a la mañana me los encuentro a todos dormidos en el salón y Mariano seguía hablando, sin saber con quién. Era terrible cuando cogía cuerda. Así entre charlas llegamos a Cartagena.

Mi hijo Enrique estaba en casa de Pablo y Ana, y con él los muchachos del M.O.C , Luciano , Juanjo. Pudimos abrazarnos después de dos meses de encierro y pude notar su extrema delgadez tras más de 20 días en huelga de hambre, pero estaba muy contento y todavía con fuerzas y con ganas de bromas. Nos contó que de la cárcel no salió por su pie , porque les dijo a los militares que si ellos le habían metido ellos le sacaban. Le sacaron de la prisión a empujones y le metieron en una furgoneta , hasta la estación, donde le dejaron depositado. Y yo me estaba preguntando ¿qué como se puede tener un hijo al que no aguantan ni los militares?.Fue nuestra pequeña victoria, ver como los carceleros se fueron desmoronando. Al principio se les veía muy seguros amenazando “Si no te cortas el pelo te pegamos una paliza que te acuerdas”. Luego fue quitarle todo y dejarle tirado en la celda sin nada. Tampoco les valió. Así que mi hijo decía que era mejor desobedecer. Te rebajan la pena y terminan por soltarte. Era una observación cierta: a los rebeldes se les considera o se les mata a los dóciles se les doblega. Esto claro en una democracia, aunque sea tan imperfecta como la nuestra convertida en estos momentos en una lucha de partidos políticos por alcanzar el poder. Si esto sucede en la dictadura ya estaría mi hijo Enrique fusilado, como nos dijo el Gobernador de la prisión, entre otras lindezas.

Por la tarde fuimos al hospital a un reconocimiento médico, pero se negaron a atendernos por urgencias, nos mandaban al hospital militar, sabían que mi hijo era el insumiso salido de la prisión. Con un volante del ambulatorio no tuvieron mas remedio que pasarnos a la consulta. Los resultados de los análisis nos los dieron a las doce de la noche. Parecía que todo estaba bien Por lo visto los hospitales también están militarizados.

Al día siguiente domingo nos despedimos de toda la gente. Volveríamos para la marcha antimilitarista y para la fiesta.

Habíamos ganado una primera batalla. Los militares empezaban a comprender que estos chavales insumisos no eran niños bonitos, sino que eran ciudadanos libres que no querían ser militarizados, ni prepararse para ninguna lucha armada Todavía nos quedaba un largo camino que recorrer. Sabíamos de antemano que la última batalla la teníamos perdida, porque nuestros deseos de terminar con todas las guerras eran imposibles de cumplirse, pero si todos los hombres y mujeres de la tierra hicieran lo que estos muchachos insumisos, negarse a coger las armas, a estas horas habrían terminado las luchas armadas. “Que pasaría si se convoca una guerra y no va nadie”.Hoy por hoy una hermosa utopía.

De todas maneras celebramos esta pequeña victoria, que sumada a otras que vinieron mas tarde, hicieron que al menos algo se fuera moviendo en las cabezas de esta sociedad militarizada.
La cárcel, es algo terrible que no le deseo a nadie, en dos meses de encierro, mi hijo Enrique no veía más allá de unos metros. El ojo había perdido la visión de la distancia. Fuimos a los montes de León, vino también mi hija Espe, invitados a casa de los padres de Miguel, unos amigos leoneses. Era a principios de mayo, pero todavía se conservaba la nieve en las cumbres. Hermoso paisaje para recuperarse de los males de la prisión.

Volvimos a bajar a Cartagena, el día de la marcha antimilitarista a Tentegorras y para la fiesta. Había que celebrar estas alegrías que a veces te da la vida con toda la gente , y recuperarnos de los malos ratos que nos hicieron pasar los militares desde sus cárceles. Muchas otras veces estuvimos en esta ciudad, dejamos allí muchos amigos y compañeros. Entonces conocimos a Aurelia de I.U. y su marido, que formaron parte de la Asociación de madres y padres de Insumisos, tenían 4 hijos, todos objetores de conciencia. Uno de ellos Antonio fue uno de los primeros encarcelados por negarse a realizar la P.S.S., juzgado y condenado a dos años , cuatro meses y un día y enviado al penal de San Antón donde cumplió condena. También fue condenado “Frasco” en Sevilla, al que conocimos en las Asambleas que se celebraban en la Parroquia de Entrevías de Enrique de Castro. Allí se preparaban los insumisos para entrar en la cárcel, escuchando testimonios de otros presos, cosa que nunca llegué a comprender muy bien. Siempre pensé que de la prisión lo que hay que hacer es huir, si puedes, cosa bastante difícil, pero está visto que si los insumisos no hubieran sido juzgados y encarcelados, nadie les habría escuchado en esta sociedad. También fueron condenados en Valencia . Joseph Aínsa, Hugo Vila y Eric Blasco. Más tarde también encarcelaron a “Dani” en Albacete. Estos fueron los primeros insumisos que fueron juzgados por lo civil al negarse a realizar la Prestación Sustitutoria del servicio militar , y enviados a las prisiones del Estado. Así se daba la paradoja que había insumisos encarcelados en prisiones militares y objetores de conciencia insumisos en las prisiones civiles, de las que luego hablaremos.

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