En un océano de manipulación navegantes antimilitaristas se encuentran en una isla virtual de desobediencia, noviolencia y construcción de la Paz
Secciones
> Informativa
  Movimiento 15M
> Campañas
  Objeción Fiscal al Gasto Militar
  Desobedece a las guerras
  Contra la I+D Militar
  Comercio y producción de armas
  Juguete bélico
  Feminismo y antimilitarismo
  Locales
  Varios
  Banca
  Educación para la paz
  La guerra empieza aquí. Parémosla desde aquí
  Recortar lo militar
  Contrarreclutamiento
> Observatorio de conflictos
  Iraq
  Palestina
  Colombia
  EEUU
  Guerra y mujeres
  Infancia y guerra
  Varios
  Afganistán
  Libia
  Costa de Marfil
  Siria
  Mali
  Sáhara Occidental
  Ucrania
  Turquía
> Documental
  Talleres
  Historia del antimilitarismo
  Noviolencia
  Objeción de conciencia
  Recursos gráficos
  Recursos multimedia
  Teoría política
  Represión
  Medio Ambiente
  Mujeres y antimilitarismo
  Anticapitalismo
  Instituciones militares
  Varios
  Intervencionismo humanitario y misiones de paz
> Cajón de sastre
  Humor
  Creación
  Comentarios gráficos
  Contactos
  Varios
> Solidaridad entre los pueblos

Somalia: nos mienten sobre los piratas

Johann Hari

Sección:Varios
Lunes 31 de agosto de 2009 0 comentario(s) 1358 visita(s)

¿Quién podría imaginar que en 2009, los gobiernos del mundo declararían una nueva guerra a los Piratas? Mientras está leyendo esto, la Marina británica – apoyada por los buques de más de dos docenas de naciones,desde los Estados Unidos hasta China – se está internando en aguas deSomalia para perseguir a hombres que todavía vemos como villanos de circo con un loro en el hombro. Pronto estarán luchando contra buques somalíes y hasta persiguiendo a los piratas en tierras de Somalia, uno de los países más rotos de la tierra. Pero detrás de la extravagancia de este cuento, hay un escándalo por contar. La gente que nuestros gobiernos etiquetan como “una de las grandes amenazas de nuestros tiempos” tiene una historia extraordinaria que contar – y algo de justicia de su parte.

Los piratas nunca han sido exactamente lo que creemos que son. En la
“edad dorada de la piratería” – desde 1650 hasta 1730 – la idea
del pirata como el ladrón salvaje e insensato que perdura hasta nuestros
días fue creada por el gobierno británico en un gran esfuerzo
propagandístico. Mucha gente corriente creyó que esto era falso: con
frecuencia la muchedumbre les rescataba de la horca. ¿Por qué? ¿Qué
vieron entonces que nosotros no vemos ahora? En su libro Villains of all
nations (Villanos de todas las naciones), el historiador Marcus Rediker
escudriña las pruebas para averiguarlo. Entonces, si te alistabas en la
Marina Mercante o en la Marina británica – reclutado en los muelles de
Londres, joven y hambriento – terminabas en un infierno flotante de
madera. Trabajas a todas horas en un buque angosto y medio muerto de
hambre, y si remoloneabas algo, el todo poderoso capitán te azotaba. Si
remoloneabas constantemente, te podrían tirar por la borda. Y después de
meses o años soportando esto, a veces te timaban en la paga.

Los piratas fueron los primeros en rebelarse contra este mundo. Se
amotinaron contra sus capitanes tiránicos – y crearon un modo distinto
de trabajar en la mar. Una vez tomado un buque, los piratas elegían a su
capitán, y tomaban todas sus decisiones colectivamente. Compartían el
botín, lo que describe Rediker como “uno de los planes más igualitarios
del siglo dieciocho para aprovechar los recursos disponibles”. Hasta
acogían a esclavos africanos y convivían con ellos como iguales. Los
piratas demostraron “de forma bastante clara y subversiva – que no
hacía falta llevar el buque en la manera opresiva y brutal que lo hacían
la Marina Mercante y la Marina británica”. Es por esto que eran
populares, a pesar de ser ladrones improductivos.

Las palabras de un pirata de esa edad perdida – un joven británico
llamado William Scott – deberían tener eco en esta nueva edad de
piratería. Justo antes de que lo ahorcaran en Charleston, Carolina del
Sur, dijo: “Lo que hice fue para no perecer. Fui obligado a hacerme
pirata para sobrevivir”. En 1991, cayó el gobierno de Somalia, situado
en el Cuerno de África. Sus nueve millones de habitantes han estado al
borde de morirse de hambre desde entonces – y muchas de las fuerzas más
feas del mundo occidental han visto esto como una estupenda oportunidad
para robar las provisiones de comida del país y verter nuestros residuos
nucleares en sus mares.

Sí: residuos nucleares. En cuanto desapareció el gobierno, llegaban
misteriosamente buques europeos a la costa de Somalia, vertiendo enormes
barriles en el océano. La población de la costa empezaba a enfermar. Al
principio, padecieron extrañas erupciones, nausea, y nacieron niños
malformados. Entonces, después del tsunami de 2005, cientos de estos
barriles vertidos y con fugas terminaron en la orilla. La gente empezó a
enfermar de la radiación, y más de 300 personas murieron. Ahmedou
Ould-Abdallah, el enviado de Naciones Unidas a Somalia, declara: “Alguien
está vertiendo material nuclear aquí. También hay plomo, y materiales
pesados, tales como cadmio y mercurio – o sea, de todo.” Se puede
seguir su rastro hasta los hospitales y las fábricas europeos, y se
entrega a la mafia italiana para que ésta se deshaga de ello de la manera
menos costosa. Cuando pregunté a Ould-Abdallah qué hacían los gobiernos
italianos para combatir esto, dijo con un suspiro: “Nada. Ni se ha
limpiado, ni ha habido compensación ni prevención.”

Al mismo tiempo, otros buques europeos han estado saqueando los mares de
Somalia de su mayor recurso: el marisco. Hemos destruido nuestras propias
existencias de pesca por sobreexplotación – y ahora queremos las suyas.
Enormes palangreros roban cada año más de 300 millones de dólares en
atún, gambas, langosta, etc. al internarse ilegalmente en los mares no
protegidos de Somalia. Los pescadores locales han perdido de buenas a
primeras su sustento, y se están muriendo de hambre. Mohammed Hussein, un
pescador de la ciudad de Marka, a 100 kilómetros de Mogadishu, declaró a
Reuters: “Si no se hace nada, pronto no quedará pesca en las aguas de
nuestra costa”.

Éste es el contexto en el que han surgido los hombres que nosotros
llamamos “piratas”. Todo el mundo está de acuerdo en que eran
pescadores corrientes somalíes que primero intentaron disuadir con lanchas
veloces a los que vertían residuos desde los palangreros o por lo menos
cobrarles un tributo. Se llaman a si mismos los Guardacostas Voluntarios de
Somalia – y no es difícil entender por qué. En el transcurso de una
entrevista telefónica surrealista, uno de los dirigentes piratas, Sugule
Ali, dijo que su propósito era “parar la pesca ilegal y vertidos en
nuestras aguas... No nos consideramos bandidos de los mares. Los bandidos
son aquellos que pescan, vierten residuos y llevan armas en nuestros
mares.” William Scott habría entendido estas palabras.

No, esto no justifica la toma de rehenes, y sí, algunos son evidentemente
gángsteres – especialmente aquellos que han retenido los suministros del
Programa Mundial de Alimentos. Pero los “piratas” tienen el apoyo
abrumador de la población local por algo. El sitio web de noticias
independiente somalí WardherNews encuestó a la población local sobre su
opinión del tema – un 70 por ciento “apoyó la piratería como forma
de defensa nacional de las aguas territoriales del país”. Durante la
Guerra de Independencia de Estados Unidos, George Washington y los padres
fundadores pagaron a piratas para proteger las aguas territoriales de su
país porque no tenían marina ni guardacostas propios. La mayoría de los
estadounidenses los apoyaron. ¿Es esto tan diferente?

¿Esperábamos que los somalíes hambrientos nos mirasen pasivamente desde
sus playas o mares en medio de nuestros residuos nucleares mientras
robábamos sus peces para comerlos en los restaurantes de Londres, París y
Roma? No actuamos cuando se cometían estos crímenes - pero cuando algunos
pescadores respondieron interrumpiendo el pasillo de tránsito del 20 por
ciento del suministro de petróleo mundial, empezamos a gritar sobre la
“maldad”. Si de verdad queremos ocuparnos de la piratería, necesitamos
erradicar su causa – nuestros crímenes – antes de mandar los
cañoneros para erradicar a los criminales somalíes.

La guerra contra la piratería, también ésta de 2009, fue resumida por
otro pirata que vivió y murió en el cuarto siglo antes de Cristo. Se le
capturó y llevó ante Alejandro Magno, que quiso saber “qué quería
decir con guardar el mar”. El pirata sonrió y respondió: “Lo que
quiere decir Vd. con apoderarse de toda la tierra; pero como yo lo hago con
un barco insignificante, soy un ladrón, mientras que a Vd., que lo hace
con una gran flota, lo llaman emperador.” Una vez más, nuestras grandes
flotas imperiales navegan hoy - ¿pero quién es el ladrón?

Comenta este artículo   Volver arriba

Nota: los comentarios ofensivos podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación

   
Volver a la página Principal
Ver comentarios
Spip Sitio desarrollado con SPIP v1.9.2 , un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Licencia de Creative Commons Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons, mientras no se indique otra cosa.