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Escalada armamentística en América Latina (Humberto Decarli)

Escalada armamentística en América Latina (Humberto Decarli)

América Latina atraviesa una pulsión armamentista en momentos en los
cuales las metas del milenio contra la pobreza y el hambre no se han
cumplido. Una orientación perversa ha inclinado el gasto hacia instrumentos
ofensivos mientras la exclusión social se incrementa.

Adquirir armas es una iniciativa para ejercer disuasión frente los
enemigos. Puede ser un dispositivo para intimidar como lo hizo Mussolini
antes de la segunda guerra. Pero podría inclinarse hacia un mecanismo
aniquilador como el caso de Hitler en Alemania y el almirante Tojo en Japón.

Sin embargo, una variante de la guerra, la asimétrica, también se hace
tangible. La confrontación del fundamentalismo islámico sin emplear
territorio sino flujos financieros y redes sociales aparece como un rival
intangible globalizado, además de la guerrilla clásica. Luego de los
atentados a las Torres Gemelas, por iniciativa americana, irrumpió un estado
de guerra violándose los derechos humanos y regresando a estadios superados
por la humanidad.

En el mundo actual no hay una situación de belicismo tradicional con
la geopolítica como opción ni con criterios estratégicos verticales
(tecnología, profesionalismo militar, capacidad bélica) aunque sí la
estrategia horizontal como las alianzas y el dominio de los recursos
energéticos y diplomáticos.

No obstante, nuestra región se encuentra anclada en la guerra fría y
de allí la espiral militarista. Las democracias blindadas (Colombia, Chile y
Venezuela) son muestras del esquema. Colombia ha sido teatro de operaciones
de la fuerza armada americana en su combate a la guerrilla y al narcotráfico
con una vieja presencia en su espacio físico en el plano del Plan Colombia y
el Patriota, ahora legalizada la intervención con las sietes bases. Chile es
un país tradicionalmente agresivo como lo demostró en la guerra del Pacífico
del siglo diecinueve y la violencia del régimen pinochetista.

Venezuela, para no rezagarse, entra en el negocio de la guerra y ha
hecho adquisiciones espectaculares, primero a España y luego a Rusia.
Aviones, tanques, fusiles, misiles y equipos antimotines conforman la
panoplia de compras. Brasil recientemente ha acordado con Francia la
programación submarinos convencionales y nucleares además de aviones. Los
perros de la guerra tienen razones para estar felices.

Es importante destacar que las incorporaciones de armas son
esencialmente convencionales descartándose una guerra asimétrica. Es un
armamentismo * in crescendo *que evidencia la extrema debilidad
institucional y acicatea la mentalidad militar en cada país. Volvemos a la
sumisión disciplinaria de los primeros tiempos del capitalismo.

Es deprimente la fragilidad del nivel y calidad de vida de nuestra
gente. Venezuela con una inflación galopante y la economía informal como
alternativa frente al desempleo; Colombia en medio de una violencia
ancestral generadora de desplazados y secuestrados; Brasil con sus
espeluznantes favelas y Centro América y el Caribe con la inopia como
estandarte.

Ante tal drama social los Estados latinoamericanos planifican el
armamentismo como vector de amedrentamiento y represión sin expandir el
complejo militar industrial. La democracia representativa, modelo imperante
por ser el más conveniente para los centros mundiales de poder, es la
engendradora, corrupción mediante, de esta dramática coyuntura. La crisis
que la agobia solo se soslaya gracias a los intereses de dominio planetario.

HUMBERTO DECARLI R.

hachedester (arroba) gmail (punto) com

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