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¿Por qué está Gran Bretaña en Afganistán?

Gabriel Carlyle. Peace News nº 2514 | Traducido por COA-MOC

Sección:Afganistán
Sábado 10 de octubre de 2009 0 comentario(s) 1445 visita(s)

Artículo publicado en el último número de Peace News que, a pesar de centrarse en las decisiones del gobierno británico y norteamericano, aporta bastante luz en cuanto a las motivaciones y el sentido histórico de esta guerra para Occidente, incluida España.

“De verdad me está preguntando esta estúpida cuestión” Walt Rostow, asesor de Seguridad Nacional del presidente Lyndon Jonson

En el documental de Peter Davis “Corazones y mentes”,Walt Rostow, un hombre con las manos manchadas de sangre, perdió su famosa calma, cuando pidió que explicara cómo los Estados Unidos habían llegado a implicarse en Vietnam, pidiendo que la escena fuera retirada de la película… mientras se estaba grabando. Los enfados de Rostow son un punto culminante de la película y su respuesta final(“El problema empezó en su presente fase, después del Sputnik…”) increíble en el literal sentido de la palabra. Fue una buena pregunta y tengo que hablar sobre Afganistán cuando una pregunta similar sobre Afganistán-¿Porqué Gran Bretaña está en Afganistán?- todavía no ha surgido.

La respuesta simple.

La respuesta simple: estamos allí porque los Estados Unidos están- es indudablemente correcta, pero no satisface a la gente. La verdadera cuestión que debe ser respondida, por supuesto, es ¿porqué los Estados Unidos están en Afganistán?. El mejor tratamiento de la cuestión puede encontrarse en “Desangrando Afganistán", de Sonali Kolhatkar y James Ingalls (todavía el mejor libro sobre la actual guerra hasta el comienzo del 2006) sobre el que merece la pena incidir.

¿Todo por petróleo?

Hay que hacer notar que “cualquier intento por discernir los motivos de un gobierno o de otra institución compleja es necesariamente especulativo e impreciso”, empiezan por dibujar una necesaria distinción entre las razones por las que los Estados Unidos invadió Afganistán en primer lugar y porqué permanecen en el país. Volviendo a lo más antiguo, los autores examinan una explicación que ha sido ampliamente difundida en los círculos antiguerra (desde el 2001): “Todo es por petróleo”. De acuerdo con esta teoría, que vale para todo y que fue también aducida, de forma más bien incongruente, para justificar el ataque de la OTAN contra Yugoslavia, el gobierno Bush quería obtener beneficios del petróleo, gasoductos a través de Afganistán y el 11-S aportó el pretexto perfecto para invadir. Después del cuidadoso examen de Kolhatkar e Ingalls concluyen, correctamente en mi opinión, que “aunque el control de los recursos energéticos es ciertamente un objetivo a largo plazo de la política de Estados Unidos y sus grandes empresas, no hay pruebas de que Washington entrara en Afganistán principalmente para obtener petróleo y gas natural”. En particular, no hay pruebas para la repetida cuestión de que Hamid Karzai(que fue colocado por Estados Unidos como presidente, después de la invasión) era un antiguo empleado de Unocal, compañía norteamericana que había negociado con los taliban la construcción de un gasoducto.

El “pacificador disuasivo”.

En su lugar, resaltan dos factores más convincentes para explicar la invasión: mantener el prestigio imperial(lo que eufemísticamente se conocía como credibilidad) y crear un camino seguro hacia Iraq. El fracaso para responder militarmente habría enviado el mensaje equivocado al mundo y los taliban, que habían dado refugio a Bin Laden, fueron un útil apoderado para la amorfa red que está detrás de los ataques del 11-S y que podría no ser directamente atacada. A la vez, Charles Krauthammer, nombrado recientemente como “el comentarista más influyente de América” por el Financial Times, escribió: “Si los Estados Unidos no pueden triunfar en derrotar a unos habitantes de cuevas en el país más atrasado de la tierra, entonces, la estructura completa de la estabilidad mundial, que descansa finalmente en el efecto de pacificador disuasivo del poder americano, estará fatalmente amenazada”(énfasis añadido por el autor del artículo). “El éxito, añadía Krauthammer, requiere hacer un ejemplo de los taliban".

“Avanzar”.

Igualmente, después del 11-S, la administración Bush discutió sobre Irak durante cuatro días, antes de concluir que Afganistán sería un objetivo más aceptable públicamente, Bush dijo a su gabinete, “Empezar con Bin Laden, es lo que los americanos esperan. Y si triunfamos, atacaremos y podemos avanzar” hacia Irak.

Decisivamente, ni la captura de Bin Laden ni la prevención de futuros ataques terroristas fueron las prioridades centrales para los gobiernos norteamericano y británico. Ambos eligieron invadir a pesar de las ofertas de los taliban para extraditar a Bin Laden y consecuentemente invadieron Irak, sin vínculos con el 11-S, haciendo frente a los informes de la inteligencia británica(ampliamente difundidos desde entonces) de que esto aumentaría el riesgo de terrorismo en Gran Bretaña.

¿Porqué nos quedamos?

En cuanto a la ocupación, Kolhatkar e Ingalls analizan varios intereses a largo plazo que son atendidos con la continua presencia norteamericana: aportar racionalidad a la existencia de la OTAN, colocando a Estados Unidos en el corazón de Asia y, si, esos gasoductos. Como en Irak, hay también personas y corporaciones con significativa influencia sobre la política exterior que se benefician de la continuación de la guerra, financieramente o de otra manera y que perderían si se terminara.

En Gran Bretaña, BAE Systems está haciendo una fortuna suministrando vehículos blindados. Entretanto, los jefes militares, con un ojo puesto en los futuros presupuestos, están preocupados por si se quejan y el gobierno puede no enviarlos a la guerra otra vez.

Por último la perspectiva de los Estados Unidos siendo forzados a abandonar por los habitantes de las cuevas, resulta impensable.

Como con la invasión original, que tuvo lugar a pesar de los avisos de las organizaciones de ayuda que consideraban el probable impacto humanitario que puede haber generado más de 10.000 muertes y los bombardeos han interrumpido las ayudas vitales y los suministros, así como han forzado a miles de personas a huir de sus casas. Estas consecuencias para los afganos normales no son una gran preocupación para los que hacen las políticas.

En Londres, la coalición Stop The War está preparando una manifestación para el 24 de Octubre. www.stopwar.org.uk

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