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La ley permite que los acuerdos entre universidades y Defensa sean secretos

Periódico Diagonal | Entrevista a Eduardo Melero, profesor de derecho en la UAM y miembro del Centre Delàs

Sección:Contra la I+D Militar
Sábado 19 de diciembre de 2009 0 comentario(s) 1721 visita(s)

DIAGONAL: ¿Qué tipo de relación hay entre las universidades y el sector de Defensa?

EDUARDO MELERO: Lo habitual es que sean colaboraciones puntuales de profesores o grupos de investigación que buscan dinero, prestigio o una mejora en los equipos que utilizan para desarrollar su labor. En casos excepcionales, las universidades desarrollan una estrategia de colaboración más amplia y sostenida en el tiempo. Es el caso de las universidades que tienen adscritos centros universitarios de Defensa o que trabajan con empresas de armas.

D.: ¿Cómo justifican las universidades su colaboración con la industria militar o con el ejército?

E.M.: La universidad tiene vocación de servir a los intereses de la sociedad, por lo que se utiliza el criterio del entorno geográfico para justificar esta colaboración. Si en este entorno están presentes industrias relacionadas con la defensa o instalaciones militares, se utilizará como argumento.

D.: ¿Cómo formalizan esta colaboración?

E.M.: El instrumento básico es el convenio. Es un contrato que se firma entre los profesores y el ministerio. Estos contratos no pasan por los órganos de gobierno de la universidad (ni por claustro ni por junta de facultad), ya que se celebran a través de las fundaciones y oficinas de transferencia de conocimiento de las universidades.

D.: ¿Pueden ser secretos los contenidos de estas investigaciones o los acuerdos?

E.M.: Así lo permite la ley de contratos del sector público, que posibilita que en el ámbito de defensa puedan ser secretos. Quien establece el carácter secreto de la investigación es el Ministerio de Defensa o el de Ciencia y Tecnología.

D.: ¿Qué se ha buscado con la ley 39/2007, conocida como Ley de la Carrera militar?

E.M.: Se ha buscado institucionalizar una colaboración que ya venía existiendo entre los centros de Defensa y algunas universidades. La Ley de la Carrera Militar establece la posibilidad de que los centros de Defensa dirijan líneas de investigación a largo plazo con las universidades. Esto puede dar lugar a que, con una planificación a largo plazo, la universidad ponga sus recursos al servicio de lo militar, lo que suponga una diferencia cualitativa. Pero tengo la impresión de que aún se están dando en este sentido los primeros pasos.

D.: ¿Qué obtienen los militares de la universidad?

E.M.: Su conexión con la universidad les otorga legitimación, no sólo a través de la investigación militar, sino a través de cursos o seminarios relacionados con Defensa. Por otra parte, el Ministerio de Defensa puede promover la investigación en armamento a través de las empresas privadas o recurrir a la infraestructura de investigación de la universidad. También se intenta hacer más atractiva la carrera militar, al permitir a los oficiales obtener una formación útil para la vida civil, ya que saldrán de los centros universitarios de la defensa con un título universitario que les podrá servir una vez pasen a la reserva activa.

D.: ¿Qué beneficios obtienen las universidades de esta colaboración?

E.M.: Las universidades que colaboran con las academias militares en principio no sacan rendimiento económico directo porque los militares no pagan tasas. Pero el profesorado puede tener algún tipo de remuneración indirecta. Habría que tener acceso a los convenios entre la universidad y el Ministerio de Defensa para saber qué recibe ésta a cambio.

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