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Veteranos de Iraq y Afganistán serán tratados con el principio activo de la droga del amor para combatir el trastorno postraumático

Éxtasis para los desastres de la guerra

Éxtasis para los desastres de la guerra

Alberto Gayo

Soldados estadounidenses destinados en Iraq y Afganistán iniciarán este mes una psicoterapia con ‘éxtasis’ para aliviar el trastorno postraumático con el que regresaron del frente. Más del 20 por ciento de los militares que vuelven de la guerra sufren este desorden que la medicina tradicional apenas puede paliar. Hace siete años, un equipo de psicólogos españoles fue pionero en el mundo en ensayar un tratamiento con esta droga. La burocracia y la escasa voluntad política acabaron con la investigación.

Han transcurrido justo 25 años. A mediados de 1985, la DEA (Agencia Federal Antidroga de Estados Unidos) colocó el éxtasis –la conocida como droga del amor– en la lista de sustancias prohibidas y peligrosas. En ese momento, la metilendioximetanfetamina (MDMA), el principio activo de este estimulante, quedó proscrita y al mismo tiempo comenzó a circular en forma de pastilla de colores por medio planeta como una droga ilegal más de las noches de fiesta. Un cuarto de siglo después –en enero de 2011–, dos soldados estadounidenses, veteranos de Iraq y Afganistán, que regresaron del frente con un trastorno de estrés postraumático –PTSD, en sus siglas en inglés; antes conocido como neurosis de guerra–, serán los primeros en someterse a una psicoterapia con éxtasis. El objetivo: que desaparezcan los flashbacks (esa sensación de que lo más horrible del campo de batalla se repite), las pesadillas, la depresión, las expresiones de ira incontroladas, la soledad… En total, serán 16 los excombatientes del Ejército estadounidense reclutados para el ensayo.

Y es que alrededor de un 20 por ciento de los militares que han vuelto de los frentes iraquí y afgano lo hacen con el mismo desorden mental que sufren muchas víctimas de delitos sexuales. “Cuando el suceso viene motivado por otros seres humanos, cuando se ha puesto en riesgo su integridad física y psicológica con un miedo extremo, se pierde la confianza en las personas. Por eso, entre un 40 y un 60 por ciento de aquellos que han sufrido situaciones límite en conflictos bélicos o agresiones sexuales desarrollan este trastorno”, explica José Carlos Bouso, psicólogo del Hospital de Sant Pau (Barcelona) y experto en shock postraumático. Bouso fue el primer investigador en conseguir todos los permisos –en 1999– para usar el principio activo del éxtasis como herramienta para tratar a mujeres víctimas de violación.

Más información en la revista interviú.

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