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El cuerpo de la mujer y la patria

Sección:Mujeres y antimilitarismo
Martes 12 de abril de 2011 3 comentario(s) 2873 visita(s)

Desde hace años es vox populi el que ETA, o su entorno, proporciona mujeres de su ámbito a los presos etarras para mantener relaciones sexuales. Pensábamos que por tratarse de comentarios orales no podrían tener mayor alcance y además permitían esquivar el debate.

El 20/12/2009, en El País, encontramos una entrevista al sociólogo vasco Javier Elzo, donde decía: «Hay que humanizar el trato a los presos… [de ETA] ...porque los presos siguen siendo hombres y ETA les proporciona visitadoras para sus relaciones sexuales...». También, en El País del 10 de octubre de 2010, se nombraron los mismos hechos, en un reportaje (ETA se rompe en las cárceles) de José Luis Barbería, en el que hablaba de "...jóvenes simpatizantes de la causa se [ennovian] con presos a los que solo conocen por los periódicos para servir de soporte anímico e ideológico y de alivio sexual del guerrero en los vis a vis carcelarios”.

Es decir, no se trata de mujeres que hubieran tenido una relación personal previa con los presos, ni de prostitutas (no vamos a entrar aquí en el debate sobre la prostitución), sino de simpatizantes de la causa etarra, que se ofrecen, como señala Barbería, para el desahogo sexual de determinados presos. El artículo especifica que son “jóvenes”. Dudamos de que ese dato sea irrelevante, nos hace pensar en posibles criterios de selección, y no resulta difícil imaginar cuáles puedan ser.

En las dos ocasiones enviamos sendas cartas con nuestras valoraciones a la sección “Cartas al Director” de El País, y ambas veces el periódico no consideró oportuno su publicación. Tampoco conseguimos que se tratara el tema desde otras secciones. Una vez más en dicho medio se repite la actitud que hemos ido encontrado en la sociedad respecto a esta cuestión.

A una exparlamentaria nacionalista vasca le preguntamos por las declaraciones de Elzo. Respondió que en Euskadi es algo que todo el mundo sabe, pero nadie dice nada.

Tras la citada entrevista de El País al J. Elzo, recurrimos a personas que en su actividad o trabajo son claras impulsoras de los derechos de las mujeres, defensoras de Derechos Humanos, o denuncian toda violencia patriarcal en la sociedad o en las guerras. Sin embargo una vez más no hubo respuesta.

Este silencio que legitima la utilización del cuerpo de la mujer como reposo del guerrero es una clara constancia de la valoración que se hace de las mujeres en el entorno etarra, en determinados sectores de la izquierda y en gran parte de la sociedad. Se ve normal que haya mujeres para esas actividades, o se considera un asunto menor. Pensamos que además existen otros elementos que influyen en ese silencio y esa valoración, entre los que nombraríamos: el miedo a ETA, la supeditación a la opinión del entorno social o político (léase el miedo a disentir). Y la condescendencia social ante esta utilización de la sexualidad de la mujer conlleva que toda denuncia o reivindicación quede relegada, para que no condicione ni interfiera (o ni siquiera moleste) en los procesos políticos del conflicto.

Las alusiones de Elzo al tema que tratamos generaron en la web “Kaosenlared”, por parte de los internautas, unas durísimas críticas llenas de insultos y descalificaciones personales. Primera estrategia: atacar a la persona que difunde la información, para desacreditar ambas. El segundo recurso es negar sin más los hechos. Y por último, encontramos que proporcionar a los reclusos “visitadoras” de su misma ideología es aplaudido y valorado como una manifestación de la libertad sexual de la mujer, y de paso se acusa de “reprimido” al J. Elzo. Y esto en un espacio, Kaosenlared, que habitualmente es claro defensor de los derechos de las mujeres, y denuncia contundentemente las violaciones y el uso de nuestros cuerpos por los militares de la OTAN, o por los ejércitos en general.

No diferenciar entre libertad sexual (libertad como la facultad de actuar de una determinada manera) y una auténtica liberación sexual, (liberación que sea un verdadero logro y avance para las mujeres de todo aquello que nos ha atado durante siglos a las imposiciones masculinas): ahí está el problema. Dudamos de que servir de desahogo sexual y apoyo anímico e ideológico al guerrero, repitiendo así los más que conocidos esquemas patriarcales sea liberador, por muy voluntaria que sea esa elección. Acusar de “puritanismo” o “represión sexual” a quien cuestiona este u otros hechos semejantes es de nuevo una vieja estrategia: las mujeres deberíamos saber que es lo que siempre nos han dicho los hombres cuando no accedemos a sus deseos.

Nosotras pensamos que este hecho, y el silencio, la negación o las respuestas condescendientes o justificativas, no son sino una manifestación más de cómo la sociedad nos ha considerado a las mujeres a lo largo de la historia: es parte del engranaje patriarcal de la violencia de género.

Las mujeres hemos sido una pertenencia prioritaria para los hombres, en el patriarcado. A través de los siglos se nos ha utilizado en el ámbito privado de la casa. En las guerras, hemos acompañado a los ejércitos como cantineras, mesoneras y más tarde en los prostíbulos que se establecían cerca de los cuarteles o asentamientos militares: prostitución forzada por circunstancias personales, sociales o económicas, o por el chantaje, el secuestro y la extorsión. Además en las guerras, y en todos los tiempos, el cuerpo de las mujeres ha sido continuación del campo de batalla, territorio enemigo a conquistar, destruir, humillar con violaciones masivas; los vencidos han pagado con mujeres vírgenes al vencedor como impuesto durante años ¿Y no es otra modalidad más, dentro sin duda de una gradación (por otra parte lamentablemente muy amplia) el hecho que tratamos, proporcionar mujeres para humanizar la vida de presos por delitos terroristas cometidos por la patria?

El cuerpo de la mujer se pone al servicio de la nación, del patriarcado, del militarismo (satisfaciendo la sexualidad del guerrero, militarizando la sexualidad). Y aquí una vez más se prioriza el conflicto sobre el género, esa fue la razón que dio la exparlamentaria nacionalista vasca, citada más arriba, al silencio que generan en Euskadi esos hechos.

Sabemos que ha habido grupos que se han opuesto de forma clara a la violencia de ETA. Pero la priorización del conflicto vasco ha condicionado o limitado el desarrollo de otras reivindicaciones y debates, por ejemplo sobre el nacionalismo o sobre la utilización interesada de la Historia.

Nos oponemos a la utilización sexual de las mujeres por todos los ejércitos y guerreros del mundo, a toda violencia como herramienta de poder sobre ellas. Nos parece muy importante que la ONU, en su declaración 1325, afirme la necesidad de la protección y defensa de la mujer, y de su participación en los procesos de paz (creemos que tendrían que ser mujeres expertas en el tema, en derechos humanos, paz y género). Pero esto no se hará realidad hasta que, por un lado, los gobiernos y líderes lo crean y potencien y, por otro, las mujeres pongamos nuestros derechos de género por delante de los intereses patriarcales, de la nación o de la patria. El cuerpo de las mujeres y su sexualidad tienen que quedar fuera de toda patria.

En todo contencioso en que está implicada la violencia, hay temas y valores que se sacrifican, y nos tememos que este es uno de los asuntos que hay que dejar enterrados. Consideramos sin embargo que empezar a romper el silencio es otra de las tareas a realizar para ir dando pasos hacia el proceso que ponga fin al conflicto; para ir desterrando esta otra forma de la militarización que también ha generado ETA en la sociedad.

Valorando todo lo conseguido hasta ahora por las mujeres, hechos como el comentado nos muestran que aún nos queda mucho camino por recorrer.

A 8 de marzo de 2011.

Lola Robles

Idoia Romano

Yolanda Rouiller

Concha Martín

De Mujeres de Negro contra la Guerra

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Comentarios


  • El cuerpo de la mujer y la patria

    19 de abril de 2011, por  planalfa.es">Isabel Fessera3f

    acabo de escribir pero...se me ha ido... antes de tiempo Decía que sería interesante enviar el artículo a la «Defensora del lector» de «El País» incluso telefonearle repito mi nombre Isabel Fesser ifesserg planalfa.es


    • El cuerpo de la mujer y la patria

      22 de abril de 2011

      Sí, hemos contactado con la Defensora del lector. Nos ha dicho que la decisión sobre los contenidos que se publican en el diario es competencia exclusiva del director y por extensión, de los diferentes responsables, por delegación suya. Añadió que si la sección de Opinión ha considerado que no debía publicar esas cartas, es una decisión en la cual ella no puede intervenir. Tampoco puede sugerir que se publique como artículo, pues sería una injerencia en las competencias de los responsables. Ni puede interferir en las decisiones de contenidos que se toman en el día a día, porque si lo hiciera sería juez y parte a la vez y no podría atender correctamente las quejas que se presentaran con posterioridad, puesto que habría intervenido en el proceso previo. Cree que nuestra denuncia merece tener eco. Gracias. Las autoras


  • Comentario de un agujero

    27 de abril de 2011, por italiana

    ¡Qué vergüenza tener que seguir luchando para que dejen de considerarnos un simple agujero!


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