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Sacudida al orden sexual establecido

La feminista Hoda Salah habla sobre el papel de las mujeres en la revolución egipcia

Sección:Varios
Miércoles 27 de abril de 2011 0 comentario(s) 1666 visita(s)

En la plaza Tahrir, en El Cairo, además de la protesta hay debate, celebración y se hace el ensayo de un nuevo Egipto. La revuelta no sólo pone en cuestión el poder político, sino también el orden sexual establecido. Ingo Stützle conversó con Hoda Salah, investigadora en Ciencias Políticas en la Universidad de Francfort del Meno, acerca de estas jornadas subversivas para la juventud egipcia, de la relevancia de la cuestión sexual y de un Egipto diferente.

En vista de los profundos cambios y los turbulentos tiempos que se están viviendo, ¿te quedan ganas de hablar sobre las relaciones entre los sexos en Egipto?

La cuestión de género es muy importante. La historia muestra que las mujeres siempre han tenido un papel activo en los movimientos sociales, en la resistencia y en las revoluciones. Así fue en la lucha contra el colonialismo, también en Egipto. Y también en el movimiento por la independencia de Argelia las mujeres jugaron un papel protagonista. Lo mismo puede decirse de las revueltas del 68 y de los revolucionarios cambios de 1989. Pero ¿dónde estuvieron después las mujeres? ¿Por qué se las excluye de los puestos relevantes?

Es lo que parece estar sucediendo ahora en Egipto. En estos momentos hay un clima de euforia. Hombres y mujeres luchan juntos contra un régimen despótico. Lo importante es qué sucederá después. ¿Asumirán las mujeres puestos de responsabilidad y seguirán luchando, o trabajarán sólo como sostén social del movimiento? Esto es justo lo que ha sucedido una y otra vez en la historia. Espero que las mujeres sean conscientes de esto y tras la revolución continúen interviniendo seguras de su valía y ofrezcan resistencia, también frente a sus actuales camaradas.

(…)

En los últimos años, la situación en Egipto ha sido complicada para las mujeres. La sociedad se ha vuelto muy conservadora y con un cultura marcada por el acoso masculino. Las calles pertenecían a los hombres, y las mujeres estaban expuestas a un hostigamiento sexual constante por parte de los hombres. Pero lo que ahora sucede en la plaza Tahrir es increíble. Allí pernoctan hombres y mujeres juntos en poco espacio. Se observa un profundo cambio en las relaciones entre los sexos. En un país en el que el “honor” y la “virtud” juegan un papel determinante, las mujeres no pueden tener amigos y la sexualidad es tabú, de repente los y las jóvenes pernoctan y discuten juntos en la plaza Tahrir, a la vista de sus padres, que incluso lo apoyan. Esto era inconcebible hace tan sólo unas semanas.

¿Hay una división sexual del trabajo en la revuelta actual, en las manifestaciones y en la plaza Tahrir?

En este asunto es llamativo que el peso que en muchos tienen las ideas preconcebidas. Las imágenes que la mayoría tiene grabadas en la mente no se corresponden con lo que ahora sucede en Egipto. Hace unos días recibí la llamada de una periodista suiza: había visto una foto en la que las mujeres limpiaban la calle. Para ella era una prueba de que de nuevo las mujeres se encargaban de las tareas básicas mientras los hombres se dedicaban a fanfarronear. Entonces le pedí que me mostrara la foto, ¿y qué podía verse allí? En la imagen aparecían más hombres que mujeres limpiando la calle. En la cabeza de la gente –también, y especialmente, en la izquierda– hay estereotipos que hacen ver a la mujer árabe como una víctima de la religión y la tradición. Por eso es importante reflexionar sobre la forma en que observamos. Los hombres limpian la calle y traen la comida. Esa la realidad actual en la plaza Tahrir. Es un momento maravilloso y espero que siga siendo así.

¿Es la juventud formada y de buena posición la base de las protestas?

Al principio la protesta estaba protagonizada por la clase media. Eran aquellos que disponen de conexión a internet y que pueden comunicarse en árabe y en inglés. Eran sobre todo estudiantes, algo parecido a mayo del 68. Entretanto la cosa ha cambiado. Todas las capas de la sociedad, hasta los egipcios más pobres, que no viven en casas sino en chozas, se han unido al movimiento juvenil. Se ha convertido en un movimiento de masas: trabajadores y trabajadoras amenazan con una huelga general. Es un movimiento de masas en el que participan todas las capas sociales.

A la juventud le corresponde sobre todo la tarea de establecer un Egipto laico. Están hartos de relaciones autoritarias, no sólo por parte del Estado sino también de la familia, y de la concepción tradicional de las relaciones ente hombres y mujeres.

¿Qué trascendencia tiene ahí el ansia de juventud de mayor libertad, su rechazo de la doble moral y su hartazgo de un discurso moral rígido? Esto no juega precisamente en favor de los Hermanos Musulmanes...

Hace veinte años el pañuelo que cubre la cabeza era un signo de “virtud”. Ya no es así. Lo lleva el 80% de las mujeres, incluso las prostitutas que hacen la calle. El pañuelo ha perdido su significado social. Bajo la superficie, en la sociedad ha habido mucho movimiento y se han producido muchos cambios.

Hace unos años, en el Mokattam, un monte de El Cairo, presencié una escena muy esclarecedora. Sobre los tejados de El Cairo había parejas haciéndose carantoñas, ellas llevaban el pañuelo sobre la cabeza. La rígida moral sexual se ido diluyendo sistemáticamente en los últimos años. La juventud ha ampliado su espacio de acción. Mis investigaciones académicas también lo confirman. Los jóvenes mantienen relaciones prematrimoniales, también relaciones de una sola noche. Lo interesante es que lo fundamentan en el islam. Si dos jóvenes quieren hacer el amor, se casan por dos horas o unos meses. Después se separan y nadie vuelve a saber de ello. La actual revuelta es también expresión del hartazgo de la juventud con relación a la doble moral de la sociedad y sus ideas sobre la mujer y la sexualidad.


Fuente: http://www.malmoe.org/artikel/alltag/2176

Fecha de publicación original: 18/04/2011

Traducido por Javier Fernández Retenaga para Tlaxcala

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