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Strauss-Kahn: una metáfora de las prácticas del FMI

La mentalidad de la colonización....

Sección:Anticapitalismo
Miércoles 8 de junio de 2011 2 comentario(s) 2040 visita(s)

Por Leonardo Boff

El lector o la lectora pensará que es una tragedia que el Director-gerente del FMI, Strauss-Kahn, diera alas a su vicio, la obsesiva búsqueda de sexo perverso, corriendo desnudo detrás de una camarera negra en la suite 2806 del hotel Sofitel de Nueva York, hasta sujetarla y forzarla a practicar sexo, con detalles que la Fiscalía de Nueva York describe minuciosamente y que, por decencia, no voy a decir. Para él no era una tragedia, sino una víctima más entre otras que ha hecho en este mundo. Se vistió y se fue directo al aeropuerto. Lo cómico fue que olvidó el móvil en la suite y así pudo ser detenido por la policía cuando estaba dentro del avión.

La tragedia no ha sido lo que le pasó a él, sino a la víctima, que a nadie le interesa conocer. Su nombre es Nifissatou Diallo, de Guinea, africana, musulmana, viuda y madre de una hija de 15 años. La policía la encontró escondida detrás de un armario, llorando y vomitando, traumatizada a causa de la violencia sufrida por parte del huésped de la suite, cuyo nombre ni siquiera conocía.

La mayor parte de la prensa francesa, con cinismo e indisimulable machismo, trató de esconder el hecho, alegando hasta una posible trampa contra el futuro candidato socialista a la Presidencia de la República. El ex-ministro de cultura y educación, Jacques Lang, de quien se podría esperar algún esprit de finesse, afirmó con desprecio: «a fin de cuentas, no murió nadie». Que una mujer quede psicológicamente destruida por la brutalidad de Mr. Strauss-Kahn no importa mucho. Para esa gente se trata solamente de una mujer, y africana. ¿Es que en esa mentalidad atrasada la mujer cuenta para algo salvo para ser mero «objeto de cama y mesa»?

Para ser justos, tenemos que ver el hecho desde la mirada de la víctima. Ahí podemos captar la dimensión de su sufrimiento y la humillación de tantas mujeres en el mundo que son secuestradas, violadas y vendidas como esclavas del sexo. Sólo una sociedad que ha perdido todo sentido de la dignidad y se ha brutalizado por el predominio de una concepción materialista de la vida, que todo lo convierte en objeto y mercancía, pudo hacer posible esta práctica.

Hoy todo se ha vuelto mercancía y ocasión de ganancia, desde los bienes comunes de la humanidad, privatizados (commons como el agua, los suelos, las semillas), hasta órganos humanos en comercio, niños y mujeres prostituidas. Si Marx viese esta situación seguramente se escandalizaría, pues para él el capital vive de la explotación de la fuerza de trabajo pero no de la venta de vidas. Sin embargo, ya en 1847 en la Miseria de Filosofía intuía: «Ha llegado, por último, un tiempo en que todo lo que los hombres habían considerado inalienable se ha vuelto objeto de cambio, de tráfico, y podría alienarse. Un tiempo en el que las cosas que hasta entonces eran comunicadas, pero jamás intercambiadas; dadas, pero nunca vendidas; adquiridas pero jamás compradas, como la virtud, el amor, la opinión, la ciencia y la conciencia, han pasado a ser comercio. Reina el tiempo de la corrupción general y de la venalidad universal... en el que todo se lleva al mercado».

Strauss-Kahn es una metáfora del actual sistema neoliberal. Chupa la sangre de los países en crisis como Islandia, Irlanda, Grecia, Portugal, y ahora España, como antes lo hiciera con Brasil y con los países de América Latina y de Asia. Para salvar a los bancos y obligar a saldar las deudas, arrasan la sociedad, desemplean, privatizan bienes públicos, disminuyen los salarios, retrasan la edad de jubilación, hacen trabajar más horas. Sólo por causa del capital. El articulador de estas políticas mundiales es, entre otros, el FMI, del cual Strauss-Kahn era la figura central.

Lo que él hizo con Nafissatou Diallo es una metáfora de lo que estaba haciendo con los países con dificultades financieras. Merecería la cárcel no sólo por la violencia sexual contra la camarera sino mucho más por el estupro económico al pueblo, que él articulaba a partir del FMI. Estamos desolados.

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Comentarios


  • Strauss-Kahn: una metáfora de las prácticas del FMI

    8 de junio de 2011, por  yahoo.es">Paula

    Companheiras /os:

    Os propongo o, mejor dicho, propongo al autor del artículo cambiar la expresión «violencia sexual contra la camarera» por «violación», que se ajusta más a la realidad de los hechos.

    «Violencia sexual» no es que sea un eufemismo absoluto, dado que incluye el término «violencia»; pero es una especie de eufemismo relativo en comparación al término «violación».

    Alguien podría ejercer «violencia sexual» contra mí y no violarme... Pensemos en casos de acoso sexual (es violencia simbólica y violencia real psicológica) o en mujeres prostituidas (o menores prostituidos) que sufren una situación calificable de «violencia sexual», obligadas por las circunstancias (la violencia de sus circunstancias) aunque tal vez no «violadas».

    Lo del caso de Strauss-Kahn: no ejerció «sólo» violencia sexual contra esa africana, sino que la violó, con todas las letras.

    En las noticias referidas a este criminal, en los medios de masas, a veces parece que se oculta la palabra «violación» por otras expresiones que pudiesen dañar menos los oídos de las masas. No cometamos nosotros/as el mismo error, que en el caso de los medios de comunicación tradicionales no creo que sea «un error», sino una estrategia.

    Saludos desde Galiza



  • Strauss-Kahn: una metáfora de las prácticas del FMI

    19 de febrero de 2012, por  gmail.com">fbano

    Como norma general, no deberían sacarse conclusiones sino hasta conocer los hechos probados; y aún entonces es fácil que no se ajusten por completo a lo sucedido y aún menos a lo que es justo o injusto. De lo contrario, ocurrirá lo que le ha sucedido al autor del artículo que encabeza esta página: que la obstinada realidad casi siempre se impone a la estupidez y a los bocazas que la preceden.


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