En un océano de manipulación navegantes antimilitaristas se encuentran en una isla virtual de desobediencia, noviolencia y construcción de la Paz
Secciones
> Documental
  Talleres
  Historia del antimilitarismo
  Noviolencia
  Objeción de conciencia
  Recursos gráficos
  Recursos multimedia
  Teoría política
  Represión
  Medio Ambiente
  Mujeres y antimilitarismo
  Anticapitalismo
  Instituciones militares
  Varios
  Intervencionismo humanitario y misiones de paz
> Informativa
  Movimiento 15M
> Campañas
  Objeción Fiscal al Gasto Militar
  Desobedece a las guerras
  Contra la I+D Militar
  Comercio y producción de armas
  Juguete bélico
  Feminismo y antimilitarismo
  Locales
  Varios
  Banca
  Educación para la paz
  La guerra empieza aquí. Parémosla desde aquí
  Recortar lo militar
  Contrarreclutamiento
> Observatorio de conflictos
  Iraq
  Palestina
  Colombia
  EEUU
  Guerra y mujeres
  Infancia y guerra
  Varios
  Afganistán
  Libia
  Costa de Marfil
  Siria
  Mali
  Sáhara Occidental
  Ucrania
  Turquía
> Cajón de sastre
  Humor
  Creación
  Comentarios gráficos
  Contactos
  Varios
> Solidaridad entre los pueblos

Siguen muriendo soldados españoles en una guerra que ahora algunos medios, y hasta el propio Obama, reconocen que fue innecesaria

Como siempre en las guerras, demasiado tarde ese descubrimiento para las decenas de miles de víctimas civiles afganas...

Sección:Afganistán
Domingo 26 de junio de 2011 0 comentario(s) 1844 visita(s)

Mueren dos militares españoles al explotar una bomba al paso de su convoy en Afganistán

Los fallecidos son el sargento Manuel Argudin Perrino y la soldado Niyireth Pineda Marín.-Otros tres soldados han resultado heridos pero su vida no corre peligro

EL PAÍS / EFE | Madrid 26/06/2011

Dos militares españoles han muerto y otros tres han resultado heridos al explosionar un artefacto explosivo improvisado (IED) al paso del vehículo blindado en el que viajaban a 20 kilómetros al norte de la localidad afgana de Qala-i-Naw, donde tienen su base las tropas españolas, ha informado el Ministerio de Defensa.

Los fallecidos son el sargento Manuel Argudin Perrino y la soldado Niyireth Pineda Marín. Los heridos, que han sido evacuados en helicóptero al hospital Role 2 de Bala Murghab, son el soldado Rubén Velazquez Herrera, que ha recibido diversas contusiones; el soldado Jhony Alirio Herrera Trejos, que ha sufrido fracturas en piernas y probable factura en un brazo; y el soldado Roi Villa Souto, con fracturas en las dos piernas.

Los militares pertenecen al Regimiento de Infantería Soria nº 9, que tiene su sede en Fuerteventura. Los familiares de los fallecidos y heridos ya han sido informados por Defensa de lo sucedido. La ministra Carme Chacón comparecerá esta tarde a las siete para dar más detalles sobre el ataque. Posteriormente, se desplazará a Afganistán para visitar a los heridos y ultimar los detalles del traslado a España de los restos mortales de los fallecidos.

El pasado 18 de julio otro atentado contra las tropas españolas dejó malheridos a cinco militares en la provincia de Badghis. Dos de los soldados perdieron una pierna al estallar un explosivo al paso de su blindado.

El anterior atentado con víctimas mortales españolas se produjo el 26 de agosto de 2010. Entonces un talibán mató a dos oficiales y a un intérprete en la antigua base de las tropas españolas en Qala-i-Naw. El terrorista abrió fuego en el patio de la base, donde nueve guardias civiles instruían a 47 aspirantes a policías afganos, y mató a dos guardias civiles españoles: el capitán José María Galera Córdoba y el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo, ambos de 33 años, y a su traductor, Ataollah Taefik Alili, de 54.

Retirada parcial para 2012

El atentado de hoy coincide con el anuncio realizado el pasado miércoles por el presidente de EE UU, Barack Obama, de que 10.000 soldados norteamericanos saldrán de Afganistán antes de final de año y de que el francés Nicolas Sarkozy dijera que su país también replegará «algunos centenares». José Luis Rodríguez Zapatero detalló también la pasada semana en Bruselas el plan de retirada español. El presidente aseguró que «en torno a un 10% de los efectivos» regresará en el primer semestre de 2012 y «hasta un 40%» en el primer semestre de 2013. La «retirada completa» se producirá en 2014, coincidiendo con el fin de la misión de la OTAN en el país asiático.

España cuenta con alrededor de 1.550 soldados desplegados en Afganistán, por lo que el plan esbozado por Zapatero supone que unos 155 militares regresarán a casa antes del verano que viene, hasta 620 un año más tarde y el resto en tres años y medio.

EE UU pasa la página de la guerra afgana

El inicio de la retirada ha puesto también en duda la necesidad del conflicto bélico, que ha costado un billón de dólares y la vida de más de 1.600 norteamericanos

ANTONIO CAÑO - Washington - 26/06/2011

El atentado de ayer en Afganistán pone en evidencia las dificultades gigantescas que ese país afronta con el comienzo de la retirada de las tropas extranjeras. Pero ni ese atentado ni otros de mayor importancia van a obligar a Barack Obama a reconsiderar un plan de repliegue que esta semana presentó sin condiciones y sin vuelta atrás. La decisión de poner fin a la guerra de Afganistán y reinvertir esos recursos en casa está tomada. Aunque quedarán aún cerca de 70.000 soldados hasta 2014, su misión será ahora únicamente la de acabar dignamente lo que probablemente nunca debió haber comenzado.

El propio Obama puso en duda en su discurso del miércoles pasado la necesidad de una guerra como la de Afganistán, al menos tal y como fue planificada. «Tenemos que ser tan pragmáticos como apasionados», dijo, «tan estratégicos como decididos; cuando nos amenacen, tenemos que responder con fuerza, pero cuando esa fuerza puede ser limitada, no es necesario enviar grandes ejércitos al exterior».

El uso de la fuerza en Afganistán probablemente siempre debió ser limitado. Estados Unidos invadió a ese país para capturar a los responsables del atentado del 11-S. No lo consiguió. Osama bin Laden logró huir a Pakistán y los norteamericanos se quedaron en Afganistán y, casi sin quererlo, acabaron en guerra contra los talibanes y reconstruyendo un país para un desagradecido Hamid Karzai que a la primera oportunidad mostraba su desprecio hacia los invasores. Cuando el vicepresidente Joe Biden visitó Afganistán en 2009 observó que los soldados de la OTAN se dedicaban a abrir pozos que nadie utilizaba.

Con Bin Laden muerto y asumida la realidad de que era imposible construir una democracia estable en Afganistán o lograr una victoria militar definitiva contra los talibanes, Obama se decantó por la retirada. Gradual, ordenada, pero definitiva: 10.000 soldados saldrán este año, 23.000 más antes del próximo verano y los otros 68.000 progresivamente en los dos años siguientes. Después pueden quedar unas pocas unidades -las que entonces se pacten con las autoridades afganas- dedicadas únicamente a operaciones antiterroristas específicas.

Seguramente se podía haber llegado a lo mismo mucho antes, evitando un gasto de cerca de un billón de dólares y más de 1.600 norteamericanos y decenas de miles de afganos muertos. Cuando George W. Bush anunció la invasión de Afganistán en 2001 advirtió a sus compatriotas que serían necesarios «varios meses de paciencia». Han transcurrido ya 120 meses y la paciencia se ha agotado. En todo ese tiempo no se ha conseguido mucho más de lo que se logró en las primeras semanas: la eliminación del santuario de Al Qaeda. La guerra se ha hecho impopular y, debido a la crisis económica, exageradamente costosa.

Un presidente de EE UU no va a admitir en público que esta guerra ha sido un error. Ha habido y hay demasiadas vidas en juego como para reducir todo lo ocurrido en Afganistán a un lamentable fallo estratégico. Pero es innegable que todo el mundo en Washington mira ya al pos-Afganistán. También al pos-Irak. EE UU mira ya a la posguerra contra el terrorismo.

Oficialmente, el máximo jefe militar, el almirante Michael Mullen, se ha quejado de que la retirada se hace «de forma más agresiva e incluye más riesgos de los que nosotros estábamos en principio listos para aceptar». Pero también ha admitido que «ese no debe de ser el único factor a tener en cuenta». El Pentágono, en el fondo, está ansioso de poner fin a unas guerras que han ocasionado mucho desgaste y poca gloria. Aunque al menos 20.000 de sus militares de fuerzas de élite permanecerán en Afganistán hasta 2014, el jefe de los Marines, general James Amos, ha expuesto ya felizmente su proyecto de desplegar en bases del Pacífico, donde está el futuro, las tropas que queden liberadas de Irak y Afganistán.

Políticamente, el alivio es aún mayor. Si una catástrofe mayúscula no lo impide, Obama podrá presentarse a la reelección como el presidente que deshizo el embrollo en el que Bush metió a la nación. Los republicanos, como se demuestra estos días, tampoco quieren hablar de Afganistán ni reivindicar la obra de Bush. El atentado de ayer, por tanto, es uno de esos riesgos de los que hablaba Mullen, pero riesgo asumido, al fin y al cabo. Como ha manifestado Ben Rhodes, uno de los asesores de seguridad de Obama: «No vislumbramos una situación que pueda afectar a la dirección fundamental que hemos fijado, que es la de reducir nuestra presencia».

Comenta este artículo   Volver arriba

Nota: los comentarios ofensivos podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación

   
Volver a la página Principal
Ver comentarios
Spip Sitio desarrollado con SPIP v1.9.2 , un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Licencia de Creative Commons Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons, mientras no se indique otra cosa.