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Los gobernantes españoles también, si bien no lo dicen con tanta alegría.

La mayoría de los candidatos republicanos a la Casa Blanca apoya públicamente la tortura

La mayoría de los candidatos republicanos a la Casa Blanca apoya públicamente la tortura

Yolanda Monge

Washington

“Si yo fuera presidenta”, arrancó la reina del Tea Party, Michele Bachmann, “no tendría ningún problema en usar el waterboarding (técnica de tortura de ahogamiento simulado). “Lo encuentro muy efectivo”, certificó. “La verdad, es como si hubieramos decidido perder expresamente la guerra contra el terrorismo bajo la presidencia de Obama”, manifestó la representante de Minesota en referencia a la prohibición levantada por el presidente de EE UU cuando llegó al poder de cualquier método de tortura durante los interrogatorios, como los instaurados durante la guerra contra el terror de George W. Bush.
Solo dos candidatos de los ocho que integran el paquete que se disputa la nominación republicana a la Casa Blanca se mostraron en contra de la tortura en el debate realizado anoche. Tanto Ron Paul -representante de Tejas- como Jon Huntsman –ex Gobernador de Utah y antiguo embajador en China bajo el mandato de Obama- expresaron su repulsa hacia el waterboarding diciendo que es, simple y llanamente, tortura. “No debemos torturar, y el waterboarding es tortura”, dijo Hutsman.

Herman Cain, sumido en una serie de escándalos por acoso sexual pero que no parecen afectarle en las encuestas y ante la imposibilidad en el debate de Carolina del Sur de abogar por su plan de reforma fiscal conocido como 9-9-9, entró en la conversación para aportar que dejaría en manos de los líderes militares, en lugar de sus superiores civiles, decidir qué formas de interrogación contaban como tortura.
Los ocho contendientes cerraron filas en Spartanburg (Carolina del Sur) en torno a su enemigo común, Barack Obama, al que acusaron de haber ejercido una política exterior desastrosa que ha permitido que Irán esté a punto de conseguir el arma nuclear. “Si reelegimos a Barack Obama, Irán tendrá un arma nuclear. Y si usted opta por Mitt Romney, Irán no tendrá un arma nuclear”, prometió el exgobernador de Massachusetts. “Hay muchas maneras de ser inteligentes acerca de Irán, y pocas maneras de ser estúpido. La administración ha esquivado todas las formas de ser inteligente”, intervino el ex presidente de la Cámara, Newt Gingrich.

En cuanto a qué hacer con el régimen de los ayatolás, Romney tuvo claro que un ataque militar sería la mejor respuesta, con lo que estuvo de acuerdo Gingrich. Cain pareció optar, por el momento, por las sanciones económicas y porque la oposición iraní presione a sus líderes. Paul se desmarcó totalmente: “Me temo que lo que está pasando ahora es similar a la guerra de propaganda que ocurrió contra Irak y nos llevó a la guerra”.

A menos de dos meses del inicio del caucus de Iowa que se inicia el 3 de enero y da el pistoletazo de salida a la elección de delegados de cara a la Convención Nacional, las encuestas siguen favoreciendo a Romney, aunque una serie de rivales que compite con él han ascendido o descendido, según se han desarrollado lo acontecimientos en las últimas semanas.

A día de hoy, Cain lidera los sondeos. Aunque Gingrich ha emergido sorprendentemente en los últimos días. El exlíder de la Cámara de Representantes no quiso desviarse del guión establecido en la noche del sábado –todos contra Obama- y cuando el moderador del debate le invitó a repetir sus críticas contra Romney ejercidas un día antes –por no considerarle a la altura de poder cambiar Washington-, Gingrich se limitó a decir que todos estaban allí para hablar al pueblo americano y mostrarle por qué cada uno de ellos era “mejor que Barack Obama” para ocupar la Casa Blanca.

Como quedó probado, la política exterior no es el plato fuerte de ninguno de los candidatos. El más versado es Hunstman y permaneció en silencio bastante tiempo. Así, una de las propuestas más innovadoras con las que arrancaron los hombres que pretenden el reino de Obama fue la de reducir a cero la ayuda a terceros países, incluido Israel. “Todos los países debería de empezar de cero”, dijo el olvidadizo Gobernador de Tejas, Rick Perry, que ha pasado toda la semana haciendo contención de daños tras el error garrafal del debate del pasado miércoles -contención que por cierto no le ha lucido nada en las encuestas ni parece que vaya a hacerlo-. Habrá que esperar ahora la reacción de los poderosos lobbies judíos.

El País

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