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Orinando sobre Afganistán

Por Margaret Kimberley

Sección:Afganistán
Viernes 20 de enero de 2012 0 comentario(s) 1570 visita(s)

Las tropas de los EE.UU. cometen interminables atrocidades contra los pueblos a los que se les envía a subyugar y ocupar. Entre sus víctimas hay mujeres, niños, ancianos, personas armadas y desarmadas, gente que huye de los estadounidenses y gente que se acerca a los soldados extranjeros. No importa la clase de habitantes que se encuentren en los pueblos ocupados: todos son asesinables. La guerra y la ocupación son los crímenes de base de donde surgen todas las atrocidades. “Las guerras y el terror seguirán estando a la orden del día a menos que el pueblo estadounidense se niegue a aceptar a un gobierno que tenga tropas desplegadas en tantos países del mundo”.

El vídeo publicado recientemente de unos marines estadounidenses orinando sobre afganos muertos identificados como guerrilleros talibanes ha generado mucho debate, pero por desgracia muy poco de ese debate posee algún valor. Los de siempre hacen los comentarios que cabía esperar. Los demócratas-liberales estadounidenses se retuercen las manos y declaran estar conmocionados, escandalizados de ver tan terrible comportamiento por parte de sus tropas. La derecha se encoge de hombros y, o bien resta importancia al hecho o expresa abiertamente su apoyo.

La Administración Obama ha tirado por la calle de en medio al expresar su indignación y prometer castigo para los culpables al tiempo que declara que es necesario mantener la ocupación en Afganistán. Pero lo que no tiene sentido es que los secretarios de Estado y de Defensa manifiesten su indignación y prometan castigar a los culpables cuando ellos mismos son los responsables de esa ocupación asesina por naturaleza.

La profanación de cadáveres de enemigos es una violación clara e inequívoca no sólo de la Convención de Ginebra, sino también de aquellos principios morales en los que la mayoría de los estadounidenses dice creer. Tampoco es un hecho que sorprenda lo más mínimo, ni se trata del primer caso de terror infligido sobre Afganistán.

A principios de 2011 salió a la luz pública la existencia de todo un “escuadrón de la muerte” de marines con fotografías de trofeos humanos. Dicho escuadrón asesinaba civiles mediante ataques premeditados, atrayendo a la gente hacia puestos de control para luego lanzarles granadas. Las fotografías desataron una indignación momentánea, pero la inercia de un sistema político y social dedicado a cometer atrocidades hizo que cualquier voz opositora acabara callando inevitablemente.

La corta vida de la historia del escuadrón de la muerte no ha sido el único ejemplo de asesinatos estadounidenses. La Convención de Ginebra establece con claridad que los prisioneros de guerra deben ser tratados humanamente. Cuando los EE.UU. masacraron a prisioneros capturados o los asfixiaron en contenedores de carga, estos relatos no llegaron a publicarse en los grandes medios. Por otra parte, aunque la Convención de Ginebra también prohíbe el castigo colectivo contra civiles, los asesinatos de civiles han sido constantes.

EE.UU. lleva meándose en Afganistán desde la invasión de 2001. Se ha vengado de los atentados del 11 de septiembre de 2001 asesinando a más afganos que estadounidenses mató Bin Laden. Miles de civiles han muerto a causa de las balas, de los bombardeos y de los ataques de aviones no tripulados desde que comenzó la llamada “guerra contra el terrorismo”. Pero cuando los demócratas-liberales se indignan ante el vídeo no reconocen en modo alguno este hecho criminal básico contra el pueblo afgano.

En vez de debatir acerca de los méritos de las acciones de los soldados, de si era conveniente o no desvelar ese vídeo o de cómo deberíamos reaccionar, el tema en torno al cual habría que abrir un debate público es la naturaleza de las intervenciones estadounidenses. Las atrocidades y profanaciones de todo tipo son moneda corriente en las guerras.

A los EE.UU. les encanta denunciar a otras naciones por cometer actos de “terrorismo auspiciado por el estado”. Sin embargo, esa expresión no tiene valor alguno, ya que sólo se utiliza para describir a estados a los que nuestro gobierno considera enemigos. A los países que poseen dinero, armas y soldados nunca se les difama con el calificativo que comienza por “t”. Pero los afganos que han sido mutilados mientras asistían a una boda o mientras trabajaban en el campo seguramente no tendrán ningún reparo en llamar terroristas a los presidentes estadounidenses.

La mayor parte de los demócratas-liberales estadounidenses se muestran airados con los marines del vídeo porque les avergüenza ese comportamiento bárbaro. Sin embargo, no se oponen realmente a que asesinen, siempre y cuando quien lo haga sea de su agrado. Creen que su país tiene derecho a conquistar y a matar, mientras la justificación provenga de un buen orador demócrata, en este caso Barack Obama.

La verdad es que no hay ningún marine ni soldado de tierra, mar o aire que se comporte bien cuando ataca a otros países. Todos están entrenados para matar, a veces en persona cuerpo a cuerpo y otras enviando aviones no tripulados para que hagan el trabajo por ellos. Tal vez cumplan con la Convención de Ginebra o tal vez no. La pregunta es por qué las fuerzas estadounidenses están en tantos lugares asesinando a tanta gente y cómo poner fin a esta matanza.

Estas cuestiones son más espinosas que una simple conversación de sobremesa acerca de un vídeo donde se muestra una falta de respeto hacia los muertos. Las guerras y el terror seguirán estando a la orden del día a menos que el pueblo estadounidense se niegue a aceptar a un gobierno que tenga tropas desplegadas en tantos países del mundo. Este país lleva en estado de guerra permanente desde 2001, y dos presidentes han declarado que esta guerra no terminará jamás.

Los estadounidenses se han acostumbrado cada vez más al asesinato y debaten en torno a muchos temas, excepto sobre si es justo o no algo que es terriblemente erróneo. El vídeo revela lo que ya deberíamos saber: que EE.UU. se está meando en el resto del mundo y que eso, al igual que a los soldados del vídeo, les resulta indiferente a demasiadas personas. Y ese crimen no sólo lo cometen los marines, sino los millones de estadounidenses a los que representan.


Fuente: Black Agenda Report

Fecha de publicación original: 18-1-12

Traducido por Rolando Gómez y editado por Ana Atienza.

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