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Campaña del mes: Don’t Bank on the Bomb

Boletín Noticias de los especuladores de la guerra No 33

Sección:Recortar lo militar
Miércoles 23 de mayo de 2012 0 comentario(s) 1040 visita(s)

Tim Wright

Todos los años, los nueve estados con armas nucleares gastan un total conjunto de más de 100.000 millones de dólares en sus fuerzas nucleares, montando nuevas cabezas nucleares, modernizando las antiguas y construyendo misiles balísticos, bombarderos y submarinos para lanzarlas. Gran parte de ese trabajo es llevado a cabo por empresas privadas, que son financiadas por una vasta red de instituciones financieras por todo el mundo.

En marzo, la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) publicó un informe de 180 páginas, Don’t Bank the Bomb, que identificaba más de 300 bancos, fondos de pensiones, compañías aseguradoras y gestores de activos en 30 países con inversiones sustanciales en los productores de armas nucleares contratados por los gobiernos de EEUU, RU, Francia y la India.

Invirtiendo en estas compañías, las instituciones financieras están en efecto facilitando la construcción de fuerzas nucleares, socavando los esfuerzos para lograr un mundo sin armas nucleares y aumentando el riesgo de que algún día estas armas de destrucción masiva definitivas sean usadas de nuevo. Cualquier utilización de armas nucleares tendría consecuencias humanitarias catastróficas y quebrantaría la ley internacional.

De las más o menos 300 instituciones financieras identificadas, alrededor de la mitad están localizadas en EEUU, y un tercio en Europa. Las instituciones de Asia, Australia y Oriente Medio también están en la lista. Entre las instituciones más fuertemente implicadas en la financiación de los fabricantes de armas nucleares se incluyen Bank of America y JP Morgan Chase en EEUU; BNP Paribas en Francia; Allianz y Deutsche Bank en Alemania; Mitsubishi UJF Financial en Japón; BBVA y Banco Santander en España; Credit Suisse y UBS en Suiza; y Barclays, HSBC, y RBS en RU.

Productores de Armas Nucleares

El informe examina las inversiones en las siguientes empresas:

Alliant Techsystems, que produce sistemas de propulsión de cohetes para los misiles balísticos lanzados desde submarinos Trident II y y los misiles balísticos intercontinentales Minuteman III para EEUU

Babcock International, implicada en el desarrollo de un nuevo tipo de submarino con armamento nuclear para el Reino Unido y el mantenimiento de su flota de submarinos actual.

Babcock & Wilcox, que suministra componentes nucleares al gobierno de EEUU para sus programas de defensa y opera la planta Pantex de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, donde moderniza cabezas nucleares.

BAE Systems, que es parte de una empresa conjunta que produce misiles nucleares para la fuerza aérea francesa, y también está implicada en el desarrollo para el Reino Unido de los nuevos submarinos con armamento nuclear propuestos.

Bechtel, que gestiona los laboratorios nacionales de Los Alamos y Lawrence Livermore, donde se investigan, diseñan y desarrollan armas nucleares, y se comprueba la «seguridad y fiabilidad» del actual arsenal nuclear de EEUU.

Boeing, que mantiene los misiles balísticos intercontinentales Minuteman III del arsenal nuclear de EEUU, siendo responsable de la guía, controles de vuelo, y las pruebas y desarrollo de los sistemas de armas.

EADS, una empresa holandesa que produce y mantiene misiles lanzados desde submarinos para la marina francesa, y es parte de una empresa conjunta para construir nuevos misiles nucleares para la fuerza aérea francesa.

Finmeccanica, una empresa italiana que posee un cuarto del accionariado de MBDA, la empresa conjunta que fabrica misiles nucleares para la fuerza aérea francesa.

GenCorp, implicada en el diseño, desarrollo y producción de sistemas de misiles balísticos con base en tierra y en mar.

General Dynamics, que proporciona mantenimiento, ingeniería y soporte técnico para los submarinos Ohio-class de EEUU, equipados con misiles nucleares Trident.

Honeywell International, que produce alrededor del 85% de los componentes no nucleares de las armas nucleares de EEUU, y está implicada en el programa de simulaciones nucleares y prolongación de vida para los misiles nucleares Trident II de marina de EEUU.

Jacobs Engineering, que posee un tercio de las acciones en el Establecimiento de Armas Nucleares (AWE), donde se construyen y modernizan las cabezas nucleares británicas.

Larsen & Toubro, una empresa india implicada en el diseño y fabricación de submarinos con armas nucleares para la marina india.

Lockheed Martin, implicada en la producción y mantenimiento de armas nucleares tanto para los EEUU como para el Reino Unido, y responsable de la construcción de los misiles nucleares Trident II D5 lanzados desde submarino.

Northrop Grumman, que lidera una empresa conjunta responsable de la producción y mantenimiento de los misiles nucleares Minuteman III.

Redhall Group, que lleva a cabo varios contratos ingeniería mecánica y eléctrica en el Establecimiento de Armas Nucleares en el Reino Unido.

Rolls‑Royce, que es parte de una empresa conjunta para desarrollar un nuevo tipo de submarinos dotados de armamento nuclear, y también mantiene la actual flota de submarinos.

Safran, una empresa francesa que es parte de una empresa conjunta para fabricar nuevos misiles M51 lanzados desde submarinos para la marina francesa, que pueden lanzar cada uno múltiples cabezas nucleares.

Serco Group, que posee un tercio de las acciones del Establecimiento de Armas Nucleares, donde se construyen y modernizan las cabezas nucleares británicas.

Thales, una empresa francesa implicada en el contrato para construir los misiles M51 para los nuevos submarinos franceses, por un valor estimado de 3.000 millones de euros.

Razones para retirar las inversiones

El objetivo último de la retirada de las inversiones es obligar a las empresas a retirarse de la industria de las arms nucleares. Aunque no es muy probable que la retirada de las inversiones por parte de una única institución financiera cree presión suficiente sobre una empresa para que esto suceda, la retirada de las inversiones por parte de muchas instituciones basándose en la misma objeción ética podría tener un impacto significativo en la dirección estratégica de la empresa.

Existen muchas formas al alcance de los activistas para presionar a las instituciones financieras para que retiren sus inversiones. Por ejemplo, repartir folletos a los clientes de los bancos cuando entran a las oficinas o usan los cajeros automáticos los pondrá alerta de la forma antiética en que son usados sus ahorros, y los animará a considerar una transferencia hacia un banco con mayor responsabilidad social.

Es importante hacer que los bancos y otras instituciones financieras sean conscientes de que tanto el público general como sus propios clientes desaprueban que inviertan en productores de armas nucleares. Escribir cartas al director ejecutivo, al director financiero o al presidente puede ayudar a lograr este objetivo. Recoger firmas en el exteriores de las oficinas bancarias también puede ser efectivo.

Si los bancos expresan una clara falta de disponiblidad para retirar inversiones en los fabricantes de armas nucleares, los clientes deberían llevar su dinero a cualquier otro lugar, y animar a otros a hacer lo mismo. Si un número suficiente de personas boicotean una determinada institución financiera, ésta podría reconsiderar su apoyo a la industria de las armas nucleares. Hacer campaña por la retirada de las inversiones tiene el potencial de contribuir significativamente a la lucha por un mundo libre de armas nucleares.

Para más ideas de acción y descargar el informe, visite www.dontbankonthebomb.com. Tim Wright es a co-autor del informe y director para Australia de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares.

Traducción: Carlos Barranco

Publicado en Noticias de los Especuladores de la Guerra

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