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Antimilitarismo al estilo Surcoreano

Sección:Desobedece a las guerras
Martes 6 de noviembre de 2012 0 comentario(s) 1418 visita(s)

Javier Gárate

Durante las dos primeras semanas de octubre de 2012 visité Corea del Sur invitado por el grupo “Un mundo sin guerra” (World Without War en inglés) para impartir un taller de entrenamiento de dinamizadorxs en la acción noviolenta y visitar el pueblo de Gangjeong, en la Isla de Jeju, donde la gente se resiste a la construcción de una base naval.

Es de sobra conocido que Corea del Sur es un país militarizado, siendo el conflicto prolongado con Corea del Norte un recordatorio permanente de dicha militarización.

La IRG lleva más de una década cooperando con lxs antimilitaristas surcoreanxs. Esta colaboración comenzó en 2001 cuando los activistas surcoreanxs pidieron apoyo a la IRG en su labor sobre la objeción de conciencia. En esa época había cientos de objetores de conciencia testigos de Jehová encarcelados por su negativa a hacer el servicio militar. A principios de 2002, los objetores de conciencia políticos empezaron a organizarse y la IRG jugó un papel importante a la hora de apoyar su labor. En un principio su trabajo de objeción de conciencia procedía más desde la perspectiva de los Derechos Humanos, pero enseguida tomó un enfoque más antimilitarista, siendo la noviolencia una identidad importante para ellos. Según la noviolencia y el antimilitarismo iban ganando más importancia en su trabajo, empezaron a ampliar su labor más allá del apoyo a la objeción de conciencia. Así es como se creó “Un mundo sin guerras” en 2003, como un grupo que se resistía a la guerra de manera noviolenta.

Como consecuencia del conflicto con Corea del Norte y como legado de la Guerra Fría, Corea del Sur tiene unas 70 bases militares estadounidenses en su territorio. Las fuerzas estadounidenses están presentes desde 1950 en Corea del Sur. Históricamente su función principal era disuadir cualquier posible amenaza de guerra de Corea del Norte. Sin embargo, la Revisión de la Postura Global de Estados Unidos cambió el papel de las fuerzas estadounidenses en Corea de un ejército estacionado en la península Coreana a un centro regional para el despliegue rápido y capaz de ataques preventivos. El Plan de Ordenamiento Territorial de 2002, acordado entre Corea del Sur y los EEUU, ha reorganizado las fuerzas en menos bases, pero bases y zonas de entrenamiento más grandes. Las bases anteriormente situadas en la Línea de Demarcación se han cerrado, pero la expansión de bases hacia el sur aumenta la capacidad de enviar tropas de élite a otros “escenarios” asiáticos, con la base de Jeju jugando un papel crucial.

La resistencia a las bases militares cuenta con una larga historia en Corea del Sur, con un amplio abanico de grupos luchando en contra de estas bases. La bases son una manifestación del militarismo surcoreano que va mucho más allá de la presencia estadounidense en el país, y las bases no hacen más que intensificar este militarismo. “Un mundo sin guerras” se considera el flanco de acción noviolenta de la resistencia.

Entrenamiento en noviolencia

“Un mundo sin guerra” ha defendido y se ha involucrado en la acción noviolenta contra las bases militares y los distintos tipos de militarismo en su país. Esto incluye su trabajo contra la especulación de la guerra bajo su organización hermana, “Cero Armas” (Weapon Zero en inglés). Como parte de este trabajo, consideran el entrenamiento en la noviolencia como un elemento clave para fortalecer su compromiso con la noviolencia y ayudar a que sus acciones sean más efectivas. “Un mundo sin guerras” es uno de los principales grupos realizando y promoviendo acciones antimilitaristas noviolentas en Corea del Sur, llevando a cabo acciones contra bases militares, la especulación de la guerra, el servicio militar, etc. Sin embargo, la acción directa noviolenta sigue siendo un concepto relativamente nuevo entre los movimientos surcoreanos y recibe muchas críticas. Pero gracias al fuerte compromiso de “Un mundo sin guerras” y otrxs activistas simpatizantes, estas percepciones están empezando a cambiar; y el entrenamiento en la noviolencia ha contribuido a este cambio. Muchxs miembros de “Un mundo sin guerras” han participado en entrenamientos en la noviolencia y muchxs de ellxs también han llevado a cabo entrenamientos.

Como parte de la cooperación con la IRG tuvimos la idea de llevar a cabo un entrenamiento para dinamizadorxs, para que así los activistas pudiesen fortalecerse y salir a impartir sus propios entrenamientos. Y por fin este año (2012) se materializaron los planes, con un entrenamiento de dinamizadorxs realizado a principios de octubre. El entrenamiento de dinamizadorxs fue organizado por “Un mundo sin guerra” pero estaba abierto a activistas de otros grupos. Sobre todo a grupos involucrados en la lucha contra la base naval en Gangjeong, en la Isla de Jeju. Como parte del proceso de entrenamiento de dinamizadorxs, se celebraron cinco sesiones preparatorias antes del entrenamiento moderadas por representantes de “Un mundo sin guerras”. Estas sesiones se valieron del “Manual para campañas noviolentas” de la IRG como guía.

El taller fue dirigido por Denise Drake de la organización británica de entrenamiento en la noviolencia “Tuning the Tide” (“Cambiando el Curso” en castellano), y por mí mismo. El taller tuvo lugar en la Isla de Ganghwa. Es una isla que está muy próxima a la frontera con Corea del Norte, de hecho se podía ver Corea del Norte desde la isla. La isla está a dos horas de Seúl en autobús y recomiendo no quedarse dormido durante el viaje (como hice yo a pesar de la enorme pantalla de televisión que había en el autobús) para no perderse el momento en el que se llega a la isla, que está muy cerca del continente y unida a éste por un puente.

De Corea del Norte sólo pude ver unas montañas a lo lejos, pero el mero hecho de estar tan cerca de ese país tan inaccesible era un sentimiento muy especial. Ojalá hubiese tenido unos binoculares para ver mejor. Este sentimiento especial era compartido por todxs lxs participantes, lo que demuestra lo cerca y a la vez lo lejos que está Corea del Norte de lxs surcoreanxs. El entrenamiento tuvo lugar en un complejo precioso compuesto por unas cabañas muy acogedoras. Dormimos al estilo coreano, es decir, bueno para la espalda, sobre alfombras finas, demasiado expuestas a la calefacción del suelo (algo muy útil en invierno, pero estábamos en otoño). La comida nos la proporcionó un grupo de una cooperativa-café de Seúl Haebangchon llamada Bin-gagae. La comida estaba deliciosa, compuesta sobre todo de arroz con guarnición de todo tipo de verduras; y una noche comimos unos rollitos vietnamitas al estilo coreano. Todas las noches teníamos un Bar de la Paz con una buena selección de cervezas y mi bebida preferida: soju. El Bar de la Paz recaudó fondos para apoyar los casos judiciales de activistas en contra de la base de Gangjeong.

El entrenamiento se centró en el aspecto de la dinamización de los entrenamientos en la noviolencia. Al final de cada día manteníamos una sesión larga llamada “Los puntos de dinamización del día” en la que se analizaba los métodos de moderación y las herramientas que habíamos utilizado durante el día y cómo adaptarlas al contexto de Corea del Sur. Al término del primer día tuvimos que incorporar muchos más juegos para romper el hielo porque según muchxs de los participantes lxs surcoreanxs suelen ser, por lo general, bastante tímidxs a la hora de compartir información en grupos más grandes, y por lo tanto les es más fácil participar cuando se hace de una manera más lúdica. El baile es muy importante entre lxs activistas surcoreanxs así que también aprendimos algunos bailes activistas.

Durante el entrenamiento utilizamos la lucha en Gangjeon contra la base naval además de la acción en la sede de Samsung, donde un grupo de activistas vertieron pintura roja sobre sí mismos a la entrada de las oficinas – ya que se trata de uno de los contratistas principales de la base naval. Así que si aún tienes algún producto Samsung, ¡es el momento de deshacerse de él y unirse al boicot! Este marco nos ayudó a relacionar el entrenamiento a luchas reales. Un tema importante era el de cómo tratar con la gente que se une a la acción directa sin formar parte del proceso de preparación y analizar los pros y los contras.

Una sesión importante fue la que llamamos “práctica de la dinamización” en la cual parejas practicaban moderar una sesión. Una de las parejas se acercó a mi muy emocionada tras su sesión y me dijo “es difícil, pero divertido”.

El entrenamiento terminó con una sesión de “¿y ahora qué?”. La propuesta es formar una red surcoreana de dinamizadorxs en la noviolencia, y ya se han creado varias tareas para ayudar en este proceso. Como entrenador, vi mi presencia más que nada como una excusa para reunir a distintxs activistas para compartir sus experiencias y compartir con ellxs la experiencia limitada que poseo. Sin duda el conocimiento y la experiencia los tienen y existe un gran potencial para trabajar en el entrenamiento en la noviolencia en Corea del Sur.

No a la base naval al estilo de Gangjeong

Como parte de la labor de la IRG en contra de los especuladores de la guerra, y con la ayuda de “Un mundo sin guerras”, la IRG ha informado continuamente sobre la lucha contra la base naval en Gangjeong, en Jeju, centrándose sobre todo en el papel que juega Samsung en la construcción de la base. La amiga de la IRG, Angie Zelter, que estuvo un mes en Gangjeong a principios de este año, escribió un artículo sobre su experiencia para El Fusil Roto.

Desde el momento en el que supe que iba a ir a Corea del Sur tuve en mente que tenía que ir a la Isla de Jeju. He de admitir que antes de ir a Gangjeong sabía muy poco sobre la Isla de Jeju, lo que sí sabía es que es una isla preciosa con muchos maravillas naturales, incluyendo la montaña más alta de Corea del Sur, la montaña Halla, y que es el lugar donde se está construyendo la base naval. Al hacer la reserva de mi vuelo a Jeju me sorprendió ver que hay vuelos desde Seúl a Jeju cada 15 minutos, ¡lo que es más seguido que mi autobús! Esto demuestra que es un destino muy popular sobre todo para los turistas Coreanxs, aunque cada vez hay más visitantes extranjerxs.

Al llegar al aeropuerto de Jeju hay que tomar el autobús número 600 que pasa por el centro de la ciudad de Jeju. Al salir de la ciudad se cruza la isla, lo cual proporciona una imagen increíble de la misma. 15 minutos antes de llegar al pueblo de Gangjeong se pasa por varios grandes centros turísticos lo cual sorprende bastante. Al acercarnos al pueblo de Gangjeong, lxs otrxs pasajeros me dijeron “la próxima parada es Gangjeong, donde la gente protesta”, supongo que sabían que me iba a bajar ahí. El autobús te deja casi delante del Centro de la Paz de Gangjeong, donde siempre hay alguien que te ayuda con información y donde se celebran muchas reuniones.

Gangjeong es un pueblo de unos 2.000 habitantes que viven de la pesca y la agricultura, principalmente de la cosecha de riquísimas mandarinas. El agua es un recurso vital tanto para la pesca como para la agricultura, y la base naval va a afectar a ambas actividades. La construcción de la base ya está afectando al coral blando y la biodiversidad marina, así como la destrucción del Gureombi, una piedra preciosa. Esta piedra no es sólo medio-ambientalmente sensible, sino que se trata además de un antiguo lugar de oración – es la única piedra volcánica suave de agua dulce en Corea. Se cree que los manantiales de agua dulce bajo la roca son la fuente del Arroyo de Gangjeong que proporciona el 70% del agua potable a la mitad sur de la isla, y es también el agua que se utiliza en agricultura.

La base naval será una base surcoreana a disposición del ejército estadounidense de manera ilimitada para estacionar sobre todo portaaviones, submarinos nucleares y otras plataformas de armas letales. Como dice Angie en su artículo, el anuncio de la intención de construir la base supuso un gran conmoción para los habitantes de Ganjeong puesto que “la última vez que hubo una base militar en la Isla de Jeju, en 1948, más de 30.000 personas (es decir una novena parte de la población) murieron en un genocidio conocido como Sasam. Fueron asesinadxs por el gobierno surcoreano bajo dominio militar estadounidense, cuando 84 pueblos fueron arrasados y una política de tierra quemada dejó miles de refugiados. A la gente no se le permitía hablar de este trauma hasta 2006 cuando el fallecido Presidente Roh Moo-Hyun pidió disculpas de manera oficial por la masacre y nombró a Jeju la “Isla de la Paz Mundial”. Uno puede imaginarse la terrible sensación de traición cuando dos años después acordó construir la base naval en Jeju.”

La mayoría de mis anfitriones en Gangjeong pertenecían a la organización “Las Fronteras” (“The Frontiers” en inglés), una organización comprometida con la consolidación de la paz en zonas de conflicto. En Gangjeong llevan a cabo la mayor parte del trabajo internacional de la resistencia a la base, además de las acciones directas que tienen lugar en el mar. El fundador de “The Frontiers” es el Dr. Kang Ho Song, quien había sido puesto en libertad unos pocos días antes de mi llegada tras haber pasado seis meses en prisión por sus acciones contra la base naval. Los miembros de “The Frontiers” comparten una casa que un habitante de Gangjeong les deja usar gratuitamente como señal de apoyo y en agradecimiento por lo que hacen. Si por casualidad has visto la página “No Naval Base on Jeju” (no a la base naval de Jeju) en Facebook o en Twitter, o el boletín informativo en inglés, lxs miembros de esta organización son los encargadxs.

En el momento de mi visita la construcción de la base estaba al 13% así que ¡aún cabe la posibilidad de detenerla! Durante mi estancia en Gangjeong estaba teniendo lugar una marcha de un mes contra la base en la península y que cubría gran parte del país y que terminará con un gran mitin en la Plaza Seúl el 3 de noviembre. Por ello muchxs de lxs activistas de Gangjeon no estaban, pero aún así seguía habiendo bastante presencia de activistas en el pueblo. La resistencia contra la base naval la forman sobre todo la gente local junto a gente que ellos llaman simpatizantes (Gikimi), su mayoría provenientes de la península. Me gustaría utilizar las palabras de Angie para decir que “la resistencia de lxs habitantes y sus simpatizantes ha sido extraordinaria a pesar de ser sometidxs a arrestos, encarcelamientos y duras multas continuamente. La afirmación del ejército surcoreano asegurando que el proceso de acuerdo para la construcción de la base fue aprobado a través de una votación democrática es mentira. Sólo 87 personas, algunxs de lxs cuales fueron sobornadxs (de un total de 1800 residentes) pudieron votar, y sólo con aplausos. Cuando el pueblo eligió a un nuevo alcalde y se volvió a llevar a cabo otra votación que incluía a toda la comunidad, y a través de un votación correcta, el 94 por ciento de lxs habitantes se opusieron a la base militar – pero aún así tanto el gobierno como el ejército se negaron a reconocer estos resultados.”

De lo poco que yo alcanzaba a ver de la protesta diaria ante las puertas de entrada al lugar de construcción de la base, ésta parece tener algo de rutina. Empieza a las 7 de la mañana, con la gente haciendo 100 reverencias delante de la puerta de la base, después las personas que bloquean el acceso hacia la base toman posición delante de las dos puertas de acceso para impedir la entrada y salida a los camiones y coches de la obra. Cada pocas horas llegan cientos de policías que mueven a las activistas sin arrestarles. En cuanto se marcha la policía, lxs bloqueadores vuelven a sus sitios. A las 11 de la mañana hay una misa católica delante de la puerta. Cuando hace unos meses se prohibió todo tipo de protesta, el único tipo de acción permitida era la misa y simbolizaba la continuación de la protesta. Después de la misa es el momento de la comida, suministrada por el restaurante activista que apoya la resistencia (Samgeori). De manera no oficial la policía ha acordado no interrumpir la misa y no apartar a lxs activistas durante la hora de la comida. Por la tarde continúa el bloqueo y la intervención de la policía que les aparta, y lxs activistas siempre se acercan a la cafetería de la resistencia (Halmangmul) para tomar algo. El día termina a las 8 de la tarde con una vigilia con velas delante de las puertas, un momento que se aprovecha para hablar y compartir información y experiencias. La vigilia termina casi siempre con uno o más bailes que se han convertido en el lema de la resistencia a la base. El baile es una forma de protesta muy importante en Corea del Sur, y esto no podía ser más cierto en Gangjeong donde el úlitmo éxito, el Estilo Gangjeong , pronto estará de número uno en las clasificaciones músicales. Estando allí intenté aprender algunos bailes y continúo practicando con los vídeos. ¡Échales un vistazo!

Durante los cinco años de resistencia en contra de la construcción de la base, lxs habitantes y sus simpatizantes nos han inspirado con su resistencia y coraje para continuar con su lucha. Éste es uno de los mejores ejemplos de la importancia de la resistencia continuada, ya que la gente está allí todos los días luchando en contra de la base. Muchxs activistas han renunciado a su vida en la península para unirse a esta lucha; tal y como dijo Arundhati Roy “las manifestaciones de fin de semana no paran guerras”. Una duda es con qué eficacia pueden combinar su protesta local con presiones a Seúl. La marcha de un mes que termina en Seúl es un paso en esa dirección. Tal vez las elecciones presidenciales en Corea del Sur en diciembre traigan consigo algún tipo de re-negociación de la relación con los EEUU, y los obispos católicos han pedido que esto incluya la cancelación de las obras en Jeju. Una de las luchas antimilitaristas más famosas – la resistencia de una década a un campo de tiro en Larzac en Francia – acabó en 1981 con la elección del nuevo presidente francés François Mitterrand que mantuvo su promesa de cancelar dicho proyecto. Sin embargo nada de esto parece probable en Jeju hasta que el movimiento se haga más fuerte. Por lo tanto el movimiento necesita una perspectiva a más largo plazo, y sin duda podría beneficiarse del apoyo internacional. Boicotea a Samsung – comparte información sobre lo que está pasando en Gangjeong – escribe o haz piquetes en la embajada de Corea del Sur que tengas más cerca. Únete a la cause en Facebook si esa es tu manera de actuar. Encontremos todxs una manera de decir “¡No a la base naval en la Isla de Jeju!”.

Para ver más fotos ir a: http://wri-irg.org/node/20503

Versión original en http://wri-irg.org/node/20578

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