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Represión dentro de los grupos activistas (Owen Everett)

El Fusil Roto (Internacional de Resistentes a la Guerra), nº 94

Sección:Represión
Lunes 7 de enero de 2013 0 comentario(s) 1376 visita(s)

Publicado en El Fusil Roto, diciembre de 2012, nº 94

Normalmente cuando pensamos en la represión y activismo nos centramos en la que ejerce el Estado mediante cuerpos como la policía. Este artículo explora la represión dentro de los grupos activistas. Me refiero a la anulación de los puntos de vista y las contribuciones de determinados miembros de un grupo por parte de otros miembros del grupo.

En un texto del número anterior de El Fusil Roto, Tomato, la activista del movimiento surcoreano por los derechos humanos de la gente LGTB, describía la hostilidad que sintió por parte de muchos habitantes de Gangjeong, en la isla de Jeju, por ser lesbiana. Ella fue una de las muchas activistas de toda Corea del Sur que había ido a Jeju para apoyar a la población local en su resistencia a la construcción de una nueva base naval militar.i Sin embargo, ella experimentó la represión dentro de un movimiento, un colectivo que reúne a gente con una mayor diversidad de puntos de vista que la que podemos encontrar en un pequeño grupo activista, que no comparte los mismos valores y enfoques, a pesar de tener un objetivo común. Voy examinar la represión ejercida por otros miembros de un mismo grupo, la represión interna a escala micro.

Usando puntos de la crítica de la resistencia noviolenta de Peter Gelderloos (una respuesta a su afirmación de que la adhesión a la noviolencia es en sí misma represiva para los grupos minoritarios requeriría un artículo extenso o diferente), me centraré en el problema del patriarcado, aunque también trataré las desigualdades de poder derivadas del proceso que están presentes en la toma de decisiones por consenso, que examina Howard Ryan.ii No tengo espacio suficiente para explorar otras manifestaciones de la represión intragrupal, como las de las minorías étnicas. Gelderloos señala que durante un debate de un grupo antimilitarista estadounidense sobre la opresión solamente los miembros no blancos y no de clase media hablaron de represión interna. Es importante reconocer que nuestra toma de conciencia sobre los privilegios individuales y las dinámicas de desigualdad de poder nos permiten hacer frente a la represión dentro de nuestros grupos activistas, fortaleciendo así nuestra afinidad y nuestro trabajo.

Patriarcado

Como afirma Gelderloos, “el patriarcado es una forma de organización social [que define] roles definidos (económicos, sociales, emocionales, políticos) para hombres y mujeres, y […] afirma (falsamente) que estos roles son naturales. […] Haciendo honor a su nombre, coloca a los hombres en una posición dominante”. El patriarcado “no está sostenido por una elite poderosa […] sino por todo el mundo”; su “distribución del poder” es muy difusa. Su forma visible más habitual es el sexismo (discriminación sexual).

En julio de 2012 tuvo lugar en el Reino Unido un pequeño encuentro llamado “Sexismo en el activismo”, organizado por Angry Women de Liverpool (casualmente estoy escribiendo en un autobús en dirección a esa ciudad). Uno de los asistentes, Adam Ford, expresó que el encuentro fue especialmente oportuno ya que seguía a “una serie de incidentes misóginos dentro y alrededor de la escena activista de Liverpool”.iii También señaló la triste paradoja de que "el sexismo es endémico en grupos que declaran abiertamente estar a favor de la igualdad para todo el mundo". Las personas presentes en el encuentro de Liverpool evaluaron la ratio de género en sus propios grupos, y se vio que casi todos estaban compuestos por una mayoría masculina. Las razones sugeridas para ello incluyeron "cuestiones prácticas como la organización del cuidado de los niños y las niñas" (dos mujeres expresaron que niños y niñas no son bienvenidos en las reuniones activistas), pero hubo una fuerte impresión de que existe una cultura de la discriminación sexual en los grupos que desanimaba "fuertemente" la participación de las mujeres. Hablaron de diferentes maneras de contrarrestar esto, citando la importancia de habilitar espacios seguros y adecuados para ninos y niñas, pero Ford admite que "cuando el encuentro acabó, la atmósfera era pesada... ¿y la gente que no estuvo allí?

Los consejos de Sisters of Resistance a los activistas masculinos (pero también importantes para las mujeres) para hacer frente al sexismo incluyen: asumir las tareas "típicamente desarrolladas todavía por mujeres", como por ejemplo la limpieza, cuidar de niños y niñas y la administración; asegurarse de que "la fracción de palabras de hombres y mujeres, así como de facilitadores, participantes y coordinadores es siempre del 50/50"; y (puede que lo más importante) incorporar "una conciencia de género y feminista en la vida cotidiana, porque si se quiere provocar un cambio revolucionario hay que empezar por uno mismo"’iv Este último punto está relacionado con necesidad de poder recriminarnos mutuamente los comportamientos sexistas, de una manera no acusatoria, cosa que fue recalcada durante un debate al que asistí en la Semana de las Mujeres de la Universidad de Warwick a principios de este año. El formador en noviolencia George Lakey observó recientemente que a la gente no le gusta que la recriminen, en parte porque no lo ven útil, pero quizás principalmente porque considera que se trata de una práctica clasista.v A pesar de todo, me he dado cuenta de que los momentos de incomodidad son a menudo cuando aprendemos la mayoría de las cosas, siempre que lo hagamos con sensibilidad -quizás en privado- y dejando claro que también nosotros mismos necesitamos que nos saquen de nuestra propia represión, y que no se trata de nada personal. Esto está relacionado con la petición de Lakey de que reenfoquemos los grupos o sesiones “antiopresión” como (mucho más positivos) talleres de “liberación”.

Toma de decisiones por consenso

La toma de decisiones por consenso se usa frecuentemente en los grupos activistas, pero Ryan señala tres problemas importantes en ello. Primero, “todos los miembros del grupo tienen el poder de bloquear la decisión.” Esta capacidad desproporcionada de influir en el resultado a menudo lleva a cesiones insatisfactorias, puesto que la alternativa sería la “inmovilidad” total. Aún más, la sola amenaza de un bloqueo puedo tener este efecto. Segundo, el consenso favorece la voz de las personas activistas más experimentadas y seguras de sí mismas. Yo mismo he podido presenciar esto, que las personas mejor informadas y más asertivas dominan el debate, y por tanto tienen una influencia desproporcionada en la decisión final. Tercero, el consenso puede ser un proceso muy extenso, y las reuniones largas a menudo no son accesibles para quienes trabajan muchas horas y tienen que cuidar a menores. Esto privilegia a quienes trabajan menos y no tienen nadie a su cargo.

Ryan aboga por la incorporación del voto, porque como “no requiere unidad total, hace más fácil a la gente expresar el desacuerdo”, y a la vez permite a los miembros más tímidos expresar sus preferencias individuales simplemente levantando la mano, y tiende a consumir menos tiempo y ser menos fatigante. Sin embargo, como él mismo reconoce, votar es coercitivo en sí mismo porque “impera la voluntad de la mayoría”. Ryan olvida mencionar que, a menos que se habilite una votación secreta, las personas que votan pueden sentirse presionadas por el resto de lo miembros del grupo para que voten diferente de lo que consideran mejor. Hay varias maneras de mantener el uso del consenso a la vez que nos ocupamos de algunos de sus problemas. Una es aprender las mejores prácticas para evitar sesiones innecesariamente largas en las que el debate da vueltas alrededor de las mismas cuestiones. La formación en estos temas es posible tanto mediante sesiones prácticas y cursos, como a distancia. Deberíamos asegurarnos de que las personas mejor informadas sobre el tema o temas relacionados con la decisión comparten con el resto de la gente toda la información posible antes de que empiece la reunión. Otra respuesta positiva es habilitar un espacio adecuado para niños y niñas de manera que padres y madres se vean incentivados a participar completamente.

Conclusión

Tomato señaló que los habitantes de Gangjeong “no son tan diferentes de mí: una minoría.” Las personas activistas en general son una minoría. Es crucial que nos ocupemos de la represión dentro de nuestros grupos, y para hacer esto hace falta empezar por identificarla colectivamente en sus diferentes formas. Entonces, usando acciones positivas -como las que propone Lakey- podremos dirigirnos hacia la liberación.

Owen Everett

Trabajador por la paz de Quaker Peace & Social Witness en la Internacional de Resistentes a la Guerra y Forces Watch.

Notas

I. Tomato, ’Haciendo frente a la discriminación dentro de nuestra lucha’, Agosto de 2012, nº 93.

II. Peter Gelderloos, ’Cómo la noviolencia protege al Estado’ (2007); Howard Ryan, ’Crítica de la Política Noviolenta: Desde Mahatma Gandhi al Movimiento Antinuclear’ (2002).

III. Adam Ford, http://thecommune.co.uk/2012/07/25/sexism-in-activism-meeting-held-in-li... (consulted 11/10/12).

IV. Sisters of Resistance, http://sistersofresistance.wordpress.com/2011/03/19/a-letter-to-male-act... (consultado el 11/10/12).

V. George Lackey, http://wagingnonviolence.org/2012/10/break-out-of-your-class-bubble-get-... (consultado el 25/10/12).

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