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El papel del acompañamiento de protección (Christine Schweitzer)

El Fusil Roto (Internacional de Resistentes a la Guerra), nº 94

Sección:Represión
Miércoles 9 de enero de 2013 0 comentario(s) 1589 visita(s)

Saber que no se está solo es un factor psicológico básico que ayuda a enfrentarse al miedo. Esto se convierte en un instrumento efectivo cuando las personas que son acompañadas tienen la capacidad de reducir el riesgo al que estamos expuestos. Aunque las cifras también son una clara fortaleza –es menos probable que se detenga a 1000 manifestantes que a 50, ya que 1000 manifestantes podrían sobrepasar las capacidades de los que llevan a cabo las detenciones, y podrían provocar un mayor escándalo social- el acompañamiento proporciona habitualmente algo más que un simple aumento de las cifras.

Definición

“Acompañamiento” tiene un significado estricto y otro amplio. En sentido estricto describe la presencia física de una persona acompañante como “guardaespaldas” desarmado, presencia en oficinas de activistas, observación de manifestaciones y otras protestas, o una presencia activa en localidades amenazadas con la intención de evitar de esa manera agresiones violentas o acoso policial, ya que la persona acompañante podría ser testigo de los hechos y reaccionar.

En sentido amplio, el concepto “acompañamiento” se usa casi como sinónimo de lo que se conoce en otros lugares como “trabajo de solidaridad”.

Contrariamente a la definición habitual de “acompañamiento”, tal y como se usa por ejemplo en el clásico estudio de Mahony y Eguren en el sentido de “escolta desarmada” [2], aquí desde el principio haremos énfasis en que no sólo son internacionales quienes ofrecen acompañamiento, sino que a menudo –y probablemente más habitualmente- son los conciudadanos quienes ofrecen este tipo de protección.

Cómo funciona el acompañamiento

Desde el punto de vista de la persona activista sometida a una amenaza, el acompañamiento aparecía en el término “Capacidad” en la fórmula para calcular el Riesgo que puede encontrarse en muchos manuales y cursos sobre seguridad.

Amenaza x Vulnerabilidad Riesgo = ------------------------------------ Capacidad

Si el acompañamiento comparte el riesgo en la misma medida que la persona acompañada, entonces aquel únicamente aumenta el resultado de la fórmula cuando ocurre el ataque. Pero las personas acompañantes serán más efectivas si consiguen influir en el comportamiento de aquellos de los que procede la amenaza (por ejemplo, policía, paramilitares, mafias, escuadrones de la muerte, etc.) Algunas fuentes de esta influencia o poder pueden ser las siguientes:

1. Ser una persona respetada por razón de trabajo, edad, pertenencia a un grupo determinado (por ejemplo, una orden religiosa o el partido político gobernante), tener la confianza de la comunidad, desempeñar un rol político o religioso prominente, etc. Estos son algunos de los instrumentos que las personas acompañantes locales pueden utilizar más a menudo. Por ejemplo, en Sri Lanka fueron los obispos católicos los que a menudo ayudaban a proteger los defensores de los derechos humanos. En muchos países, especialmente en áreas rurales, son los ancianos quienes desempeñan ese papel.

2. Ser respetado por ser una persona extranjera privilegiada. Esto funciona en aquellos países en que las personas extranjeras –o determinadas categorías de extranjeros, especialmente los de piel más blanca– gozan de mayor prestigio que la media de las personas nacionales. Ésta es la idea en que se basa la mayoría de los equipos y organizaciones de paz. Pero a menudo este principio del poder-por-privilegio es fruto de la época colonial o resultado de la antigua política mundial, y por ello tiene la problemática connotación de la utilización del racismo y la dominación, un hecho del que son dolorosamente conscientes la mayoría de los equipos y organizaciones de paz.

3. Influencia mediante la confianza ganada mediante el trabajo en la comunidad o la región, por ejemplo siendo miembro de una organización humanitaria conocida o una misión civil de mantenimiento de la paz. La ONG “Nonviolent Peaceforce” ha descubierto que esto es uno de los factores principales de la efectividad de la protección de población civil. “Nonviolent Peaceforce” despliega exactamente el mismo personal del sur global que del norte, y por eso tiene que construir su influencia sobre elementos diferentes a los de los mencionados equipos de paz. Ha descubierto que es la construcción de la confianza en la comunidad lo que marca la diferencia.

4. Ser temido por disponer de los instrumentos para hacer frente a un ataque inmediatamente. La categoría más evidente en este caso son los guardaespaldas armados, la policía o el ejército. Pero también el personal civil sin armas puede disponer de tales instrumentos:

a) Lo mejor conocido es la capacidad de elevar el coste de un ataque mediante la organización de la presión internacional. Se trata del “poder de la disuasión”, como lo denominan las personas analistas de Brigadas Internacionales de Paz. Herramientas para ese fin son las redes de alarma de personas listas para escribir cartas de protesta a un gobierno, movilizar a embajadores y personas influyentes del mundo de la política, y naturalmente el despliegue de medios de comunicación internacionales.

b) “Culpar y avergonzar” a los potenciales autores en su entorno personal. Esto es lo que hace por ejemplo la organización bielorrusa “Nuestra Casa”, que escribe cartas a vecinos y compañeros de trabajo de los agentes que han permitido ataques a las personas activistas. Esto ha demostrado ser muy efectivo para modificar el comportamiento de los agentes. (Ver el artículo de Sarah Roßa en este mismo boletín).

Obviamente estas cualidades no son excluyentes entre sí, si no que a menudo se combinan dos, tres, o incluso las cuatro en una persona o grupo.

Algunos ejemplos

1. Protección por nacionales

Un ejemplo es la ya mencionada ONG bielorrusa “Nuestra Casa”. Otros son algunas pequeñas ONGs locales y federaciones de organizaciones (por ejemplo Bantay/Ceasefire) en Mindanao / Filipinas, la misión civil de mantenimiento de la paz durante la supervisión del alto el fuego entre el gobierno filipino y el frente moro en la isla, mucho antes de que “Nonviolent Peaceforce” comenzara a trabajar en esto.

2. Presencia protectora de larga duración mediante equipos de paz nacionales o internacionales, u organizaciones de mantenimiento de la paz, para proteger a las comunidades.

La mencionada “Nonviolent Peaceforce” hace esto entre otros lugares en Filipinas y Sudán meridional. Para ello introduce equipos mixtos nacionales-internacionales en la comunidades afectadas. NP consigue proteger a los civiles de los lugares donde trabaja por medio de una amplia gama de actividades, que van desde la presencia física y la observación hasta “buenos servicios” para el diálogo, la formación de sistemas de alerta temprana, e intervenciones rápidas cuando hay amenaza de violencia.

3. “Guardaespaldas” sin armas

Sin duda el ejemplo clásico es el acompañamiento de protección de activistas por los derechos humanos, en ocasiones organizado para estar presente las 24 horas del día. Este acompañamiento protege a personas amenazadas por escuadrones de la muerte o la policía mediante personas voluntarias de Brigadas Internacionales de Paz en una serie de países, sobre todo en América Latina. Todavía no ha muerto ningún activista que se encontrara bajo la protección de BIP, a menudo en entornos donde estos asesinatos suceden frecuentemente, lo cual demuestra la efectividad de las (cuidadosamente planificadas y llevadas a cabo) actividades de BIP.

4. Visitas de corta duración de delegaciones internacionales Publicado en El Fusil Roto, diciembre de 2012, nº 94

Algunas organizaciones de EEUU han desarrollado, especialmente en Latinoamérica, lo que casi se ha convertido en una tradición de enviar delegaciones a los lugares donde hay personas defensoras de los derechos humanos en peligro. Los equipos de “Witness for Peace” y “Christian Peacemaker” son dos ejemplos.

5. Acompañamiento a distancia por organizaciones internacionales

Una organización miembro de la Internacional de Resistentes a la Guerra, el grupo de gays y lesbianas GALZ de Zimbabwe, ha sido víctima de repetidos ataques policiales y detenciones de importantes activistas. La oficina de la IRG está regularmente en contacto con esta organización y pide cuando es necesario a su red de organizaciones miembros que envíen cartas de protesta o solidaridad, etc. Otro conocido ejemplo de esta clase de trabajo es naturalmente Amnistía Internacional con sus campañas de presos de conciencia.

Capacidades y límites del acompañamiento de protección

El acompañamiento de protección sin duda ha salvado la vida de muchas personas activistas y les ha dado la posibilidad de continuar con su trabajo. Aunque, como en todas las actividades noviolentas, no podemos dar por sentado que el acompañamiento de protección es todopoderoso. También puede fracasar y lo ha hecho a veces. Un conocido ejemplo es el de la comunidad de paz de San José de Apartadó, en Colombia, que sufrió ataques y asesinatos a pesar de la presencia constante de internacionales de más de una organización. Las detenciones ilegales, torturas y asesinatos ocurren en muchos países a pesar de los intentos de “acompañamiento a distancia”. Por ello siempre es necesario implementar una detallada valoración de riesgos antes de considerar cualquier tipo de acompañamiento. Una estrategia que funciona bien en un determinado contexto, puede fracasar o incluso ser contraproducente en otro contexto, porque las personas acompañantes no disponen de la misma fuente de influencia y poder. O, simplemente, porque los intereses de los agresores en sus actividades ilegales son tan poderosos que están dispuestos a pagar el precio.

Después de decir esto, quiero terminar el artículo igual que lo he empezado: incluso en los casos en que las personas acompañantes no tiene ninguna influencia o poder, el simple conocimiento de que hay gente a la que el suceso no deja indiferente, que no olvidan, y que los familiares no quedarán desprotegidos, es un factor importante para la superación del miedo.

Christine Schweitzer

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