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El caso de José Bretón, la punta de un iceberg de descontrol en las FFAA

De cómo un psicópata es condecorado por su

De cómo un psicópata es condecorado por su "labor humanitaria" en el ejército

El estado no explica nunca de forma convincente porqué no filtra la entrada de psicópatas en sus Fuerzas Armadas, y la causa de ello no es que no pueda controlar este hecho, que podría [1]
, sino que todo parece indicar que, en el fondo, no le interesa: antes, más bien, entrenándoles en la provocación de distintas formas de muerte y destrucción, buscaría potenciar, y luego aprovechar en su vertiente bélica, peligrosas estrategias de esas, digamos, "peculiares" psiques (hay que recordar que las psicopatías no son consideradas exactamente como un trastorno en el ámbito de la psiquiatria, aunque esto genera cuando se menciona un fuerte debate en el conjunto de la sociedad) sin el más mínimo control que no vaya más allá de lo que significa la obediencia a la cadena de mando. Finalmente es más que probable que, efectivamente, si se muestran obedientes, se les conceda alguna medalla al valor, a su servicio por la paz o incluso a su "humanitarismo" sin que ningún superior ponga reparos a ello. Y no lo decimos por decir: José Bretón Gómez, recientemente declarado culpable del asesinato de sus dos hijos, fue condecorado en dos ocasiones.

Psicópatas sin control

En ese detestable y oscuro camino, el ejército les proporciona acceso a cosas ya de por sí muy difícilmente útiles o tranquilizadoras para cualquier persona en su sano juicio, como por ejemplo entrenamiento en el uso de armamento y de diversos materiales explosivos, incendiarios, etc. Y, obviamente, en todo este tiempo, el estado no estructura la más mínima prevención o seguimiento ante esta desquiciada situación.

Una poderosa razón para todo esto que apuntamos, que algunos tardarán poco en calificar, como mínimo, de sesgada diatriba antimilitarista,la expone aún con más rotundidad el psiquiatra Alberto Fernández Liria:
“Yo he leído a psiquiatras militares decir que si no fuera por los psicópatas, no habría miembros en algunos cuerpos especiales del ejército”

José Bretón estuvo destinado como soldado en Bosnia, sin que en su expediente nadie hiciera constar nada especialmente significativo a modo de advertencia por su peligrosidad para la sociedad . Ingresó en el Ejército en 1994 como voluntario especial, una figura vigente cuando aún existía la tropa de reemplazo. Fue destinado a la Brigada Mecanizada X, con base en Cerro Muriano. Entre abril y octubre de ese mismo año, viajó a Bosnia-Herzegovina como miembro de la Agrupación Táctica española (SPAGT) «Córdoba», que fue la encargada de vigilar, según la versión del Misterio de Defensa, el cumplimiento del alto el fuego entre croatobosnios y bosniomusulmanes.

Ejército: parada y fonda

En 1993 había intentado ingresar en la Academia Militar General de Zaragoza para llegar a ser teniente. Pero no lo consiguió, al no superar las pruebas que, al igual que ahora, sin embargo, no incluyen en absoluto ningún estudio del perfil psicológico de los aspirantes que pueda detectar anomalías peligrosas para la sociedad en su comportamiento.

Pero medio año después alcanzaría finalmente su objetivo de cobrar un buen sueldo del ejército: sólo un par de meses de instrucción en Alicante le bastaron para ser alistado como militar profesional y ser enviado a Bosnia, donde acudió con un sentimiento contradictorio: contento por los fuertes pluses económicos que llevan añadidas ese tipo de misiones pero disgustado por su mala suerte.

Una vez más, sin la necesidad de superar el más mínimo filtro ni que nadie llevara a cabo ningún seguimiento de su estado de salud mental que pudiera haber alertado sobre la evolución de sus rasgos psicopáticos. Ni una triste entrevista con personal especialista en psicología: esa ha sido siempre la norma habitual en el ejército español hacia quienes no "exteriorizaran" problemas de comportamiento llamativos. El ejército español sólo utilizó "intensamente" a algunos psicólogos en tiempos del servicio militar obligatorio para "protegerse" de quien intentaba eludir sus "obligaciones" para con las fuerzas armadas.

Medalla «a la labor humanitaria»

Medalla de la ONU

Su no renovación tras dos años teorícamente destinado en Bosnia tuvo simplemente que ver con un fraude con motivo de una operación de rodilla al intentar usarla como argucia para prolongar su inactividad alejado de esa zona de guerra, lo que despertó los recelos de sus superiores. Ese fue su único y definitivo informe negativo. "La excusa de la recuperación de la rodilla dió mucho el cante", ha contado un soldado que coincidió con él al periodista Antonio Texeira, que aprovecha para tildarlo insistentemente a Bretón de cobarde y exaltar por comparación la supuesta valentía de sus compañeros de misión en un artículo de la separata "Crónica"de "El Mundo" de este fin de semana.

Recordando su experiencia en Bosnia durante sus conversaciones con la policía, Bretón confiesa literalmente: «No sé cómo me dieron varias medallas porque me consideraba el más cobarde de todos». Esas dos «medallas» son dos distinciones sin compensación económica. Una es de la ONU, por su «labor humanitaria» (fué conductor de una ambulancia cinco de los veinticuatro meses que permaneció formalmente en la misión, de un total cinco años alistado como militar profesional - alcanzando el grado de cabo- en el ejército) «en servicio de paz». La otra, una «chapa de permanencia» a UNPROFOR, las Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas, cuerpo creado por el Consejo de Seguridad de la ONU para «el mantenimiento de la paz» en zonas de conflicto.

Esta distinción se la impusieron en un
acto oficial donde éstaban todos los mandos de los cascos azules, los españoles incluidos, para quienes la personalidad de sus subordinados es, visto lo visto, un tema menor, siempre que no estorbe en la actividad castrense. Y cuando abandonan sus filas, que la sociedad civil se apañe con ellos.

El lunes 22 de julio, recordamos, José Bretón Gómez fue condenado a 40 años de prisión por el asesinato de sus dos hijos, tras ser hallado culpable por un jurado popular.

Pero, ¿es el único culpable o deberíamos juzgar también a la institución que, pudiéndolo haber controlado en su momento, no le parece trascendente hacerlo, y no consigue, por tanto, evitar así daños predecibles a la sociedad que dice defender?


El verdicto y la condena contados por dos empresas de comunicación:

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/07/10/andalucia/1373447617.html

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/22/andalucia/1374486881_716798.html


Ver otros casos recientes de ex-militares con desequilibrios mentales implicados en crímenes, incluyendo un jefe de gabinete de psquiatría militar, en los comentarios.


[1La psicología forense ha avanzado mucho. Cuenta con herramientas cada vez más precisas para detectar a un psicópata. Una de las más utilizadas por los profesionales es la PCL-R o Escala Hare. Para muestra un botón:
http://www.sapientialibreria.com/files/PCLR_Modo_de_compatibilidad_.pdf
La expresión "este caso es de libro", cobra aquí especial significado cuando se vé hacia qué "targets" dirigen las editoriales este tipo de manuales: la población reclusa. Es curioso que las editoriales vean negocio en orientar sus ventas hacia las profesiones que se encargan de "manejar" a esta población y no a otros estratos de la sociedad como el que nos ocupa. No es precisamente culpa principal de ellas, ni mucho menos de quienes elaboran y revisan la edición de estos manuales, si el estado no dá la más mínima muestra de interes, por ejemplo, en aplicar estos métodos de filtrado a sus propias Fuerzas Armadas. Es muy probable que este herramental de la psicología sea usado aún por las instituciones cuando llegue el momento de decidir la concesión del tercer grado a José Bretón. Demasiado tarde para Ruth y José, los hijos de este ex-militar, a quien la institución que le pagó un sueldo durante cinco años, no se preocupó en analizarlo antes de ponerlo en nómina.

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  • 30 de julio de 2013 11:03, por Asombrado

    Cualquiera que conozca a un candidato a soldado que haya pasado las pruebas que incluyen algunos "test de inteligencia" a las que se les someten, se dará cuenta de que no sirven absoutamente para nada en la prevención de posibles caracteres psicopáticos de quienes puedan pasar a absorber conocimientos militares en el manejo de armas y explosivos, como bien dice el artículo. ¿Hasta cuando tanto absurdo?¿Cuántos niños más tienen que morir para que alguien reacciones?

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    • 30 de julio de 2013 18:35, por confirmado

      Les importa un bledo, prefieren las "ventajas" de los psicópatas para lo bélico a estos "efectos colaterales". Si no representara coste alguno o complicaión organizativa (sin la consiguiente raletización de la incorporaciones) no te digo que tal vez se lo plantearan, pero hoy por hoy pasan mil. Recientemente se han incorporado filtros psicológicos en la admisión en lo que se refiere a los oficiales. En lo relativo a tropa y marinería, es sólo eso, los famosos "test de inteligencia" y nada más.

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    • 9 de agosto de 2013 09:22

      En los foros militares debaten entre ellos hasta qué punto son psicópatas:
      http://www.militar.org.ua/foro/eres-psicopata-t19615.html

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  • 3 de agosto de 2013 00:01, por Otra vez lo mismo

    Un nuevo crimen: ahora no ha matado a un niño ese militar que le ha disparado, sino que le ha dejado un perdigón alojado en el pecho a tan escasos milímetros de una arteria que los médicos han decidido dejárselo ahí de por vida. De nuevo un ex-militar a quien a nadie le ha preocupado lo más mínimo controlar su esestabilidad mental y que tiene aterrorizado a todo un barrio.

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  • 4 de agosto de 2013 23:27, por Jesús

    Una sociedad que deja su defensa en manos de un sistema enfermo que, entre otras cosas, ni se inmuta por tener entre sus integrantes a psicópatas, en realidad no se defiende. Simplemente se está engañando.

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  • 6 de agosto de 2013 00:29

    Una cuadrilla de asesinos variopintos formados a cargo del ejército. Lo llaman efecto colateral y seguro que nos dan una explicación la mar de convincente.

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  • 7 de agosto de 2013 19:35, por insumissia

    El caso José Bretón ¿la punta de un iceberg?...

    Ex-tirador selecto del ejército dispara a un niño de 11 años "porque no le dejaba dormir":
    http://www.20minutos.es/noticia/1886139/0/detenido-disparo/nino/no-dejaba-dormir/#xtor=AD-15&xts=467263

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  • 8 de agosto de 2013 16:54, por Paisano

    «...Muchos de sus compañeros de armas se integraron luego en la Guardia Civil, menos él, que no medía la talla mínima. No sería su única frustración. Siendo todavía soldado, su novia le abandonó y Breton intentó suicidarse con pastillas. Tras aquel episodio acudió un par de veces al psiquiatra, aunque abandonó todo tratamiento y nunca regresó.

    Bretón se licenció y pasó por varios empleos, casi siempre de conductor de camiones o furgonetas.»

    El acudió a un psiquiatra, él abandonó el tratamiento antes de licenciarse, pero todo ello siempre sin la más mínima intervención del ejército para controlar su estado. Como diría un ministro del ramo "Manda hue...":

    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/06/15/andalucia/1371297245_699461.html

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  • 9 de agosto de 2013 19:17, por Jesús

    Después de dos años sin convocatoria de plazas, nada parece indicar que vaya a cambiar en algo el proceso de selección psicológica de reclutas de tropa y marinería, más allá de una mera orientación profesional "hacia aquéllas plazas ofertadas que mejor se adecuen a sus capacidades personales y preferencias":
    Requisitos para el «recluta»: estudios de Secundaria y no tener tatuajes visibles

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  • 29 de agosto de 2013 09:52, por insumissia

    Como para fiarse de que se tenga controlada a la tropa si ni se puede confiar en que se tenga controlada la salud mental de los jefes de gabinete de psquiatría militar. Parecería un monólogo de Gila, pero, por desgracia, no lo es...¿quién vigila al vigilante?:

    El psicólogo militar que mató a su hija sufría un trastorno mental

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