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Godzilla en Madrid 9. La Marañosa: España y la guerra química

Godzilla en Madrid 9. La Marañosa: España y la guerra química

GODZILLA EN MADRID

PROGRAMA 9

AUDIO DEL PROGRAMA:

La Marañosa: España y la guerra química

La Fábrica Nacional de La Marañosa se encuentra situada en el km. 10,500 de la carretera de Madrid a San Martín de la Vega dentro de la Finca ocupada por la Comandancia Militar de La Marañosa cuya extensión total es de 706 Ha y su perímetro de 16,80 km. Este Complejo Químico-Militar (Fábrica de Productos Químicos, Laboratorio Químico Central de Armamentos, un Polígono de Tiro y una Galería de Experiencias) se localiza dentro del Parque Regional del Sureste, en la zona declarada de máxima protección de este espacio protegido (Zona de Reserva Integral, o “tipo A”).

Los efectos de sus actividades y de las maniobras militares afectan de forma especial a las últimas parejas de halcón peregrino que quedan en Madrid, a la colonia más importante de cernícalo primilla de la región y a otras aves como azores, milanos negros, ratoneros... Durante las maniobras militares, el permanente tránsito de vehículos pesados y las prácticas de tiro provocan deforestación, procesos erosivos del suelo y pérdida de fertilidad, multitud de residuos y una alta contaminación acústica que se deja sentir en kilómetros a la redonda. Además, los “errores” que se producen de vez en cuando, han provocado importantes incendios en la zona.

Por supuesto, el Gobierno minimiza todos estos efectos, que no está interesado en investigar:

“Las maniobras que se realizan en La Marañosa, fundamentalmente por unidades del Ejército de Tierra, son ejercicios Alfa, de tipo compañía o menor, que incluyen marchas, acampadas, orientación en el terreno y ejercicio de tiro con armas ligeras en una galería específica para ello. Los vehículos que utilizan para el transporte hasta el lugar de acampada son camiones o vehículos todo terreno convencionales. Dada la pequeña dimensión de las unidades y la actividad que realizan, no se estima necesario hacer un estudio de impacto ambiental, que, en todo caso, no sería obligatorio ya que por ley está exento. Por otra parte, la Fábrica Nacional de La Marañosa promovió y subvencionó un estudio ecológico de la zona, que incluye: fauna, flora, hidrología, geología, etc.”

A pesar de la altísima concentración de actividades de alta peligrosidad, según el Gobierno, “no existe ningún plan de emergencia ciudadana”, pese a que el mismo Gobierno nos informa de que se trata de una “instalación radiactiva de 2ª clase”. La razón esgrimida es que en el complejo “no se producen ensayos industriales y los ensayos a escala de laboratorio están perfectamente controlados y de ninguna manera, por las cantidades que se manejan, se justifica un plan de emergencia”. Sin embargo, es bien sabido que algunas sustancias tales como “el agente VX o el gas mostaza, cuya presencia en La Marañosa está confirmada, precisan unas cantidades ínfimas para provocar enormes daños”.

¿Qué ocurriría si un día hubiera un accidente? Algunos estudios de las NN.UU, de la OMS y el SIPRI (Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo), aseguran que en una población de 80.000 personas —Getafe tiene unos 170.000 habitantes—, un escape de gas neurotóxico podría ocasionar más de 40.000 víctimas, de las cuales, más de la mitad morirían. Dosis de 0.1 miligramo bastan para causar la muerte por vía respiratoria de forma inmediata.

Los militares justifican la investigación de estos productos porque “hay que conocer todas las armas que podría utilizar contra nosotros un hipotético enemigo”. La Marañosa fabrica equipos de protección para ataques químicos (careta, detectora o descontaminante), uniformes NBQ y “no sabemos si son eficaces si no tenemos gases tóxicos para probarlos.” Expertos en la materia subrayan, sin embargo, que continuar la investigación sobre este tipo de armas equivale a mantener la capacidad para producirlas en cualquier momento. Las plantas químicas civiles pueden reconvertirse, en apenas unas semanas, en fábricas de armamento químico si se tiene la tecnología necesaria. Salvo excepciones, resulta más rentable esta opción, que la de producir armas químicas, costosas y peligrosas de almacenar en tiempo de paz.” Por ello, el Ministerio de Defensa aún calificaba en 1993, sin eufemismos, a la fábrica de La Marañosa, como “planta productora de armas químicas”.

Por otra parte, la investigación sobre armamento químico no supone ninguna garantía de protección para la población:

“Es de sobra conocido que si hubiese un ataque masivo con estas armas ningún país del mundo podría sobrevivir. Los proyectos de defensa ante ataques biológicos trabajan contra infinitos enemigos potenciales: las armas biológicas son infinitas.

Más información sobre el tema en:

http://www.nodo50.org/maranosa/

Alternativa Antimilitarista - Moc
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