En un océano de manipulación navegantes antimilitaristas se encuentran en una isla virtual de desobediencia, noviolencia y construcción de la Paz
Secciones
> Campañas
  Objeción Fiscal al Gasto Militar
  Desobedece a las guerras
  Contra la I+D Militar
  Comercio y producción de armas
  Juguete bélico
  Feminismo y antimilitarismo
  Locales
  Varios
  Banca
  Educación para la paz
  La guerra empieza aquí. Parémosla desde aquí
  Recortar lo militar
  Contrarreclutamiento
> Observatorio de conflictos
  Iraq
  Palestina
  Colombia
  EEUU
  Guerra y mujeres
  Infancia y guerra
  Varios
  Afganistán
  Libia
  Costa de Marfil
  Siria
  Mali
  Sáhara Occidental
  Ucrania
  Turquía
> Informativa
  Movimiento 15M
> Documental
  Talleres
  Historia del antimilitarismo
  Noviolencia
  Objeción de conciencia
  Recursos gráficos
  Recursos multimedia
  Teoría política
  Represión
  Medio Ambiente
  Mujeres y antimilitarismo
  Anticapitalismo
  Instituciones militares
  Varios
  Intervencionismo humanitario y misiones de paz
> Cajón de sastre
  Humor
  Creación
  Comentarios gráficos
  Contactos
  Varios
> Solidaridad entre los pueblos

TecnoParanoids nº23: Tecnología y guerras

Sección:Recursos multimedia
Martes 6 de enero de 2015 0 comentario(s) 2587 visita(s)

TecnoParanoids nº23: Tecnología y guerras

Con la Asamblea Antimilitarista de Madrid

Descárgate el audio en formato ogg pinchando aquí


En el mundo moderno, o mejor dicho en el mundo occidental actual, hay millares de nuevos aparatos electrónicos. Este boom de nueva tecnología está basado en varios materiales, algunos más conocidos que otros. El oro es uno de los más conocidos, y al igual que los diamantes es bastante conocido su origen y la polémica que despierta.

Sin embargo uno de los más importantes, que ha pasado desapercibido, es el óxido de tantalio. Se necesita muy poco pero es esencial en la fabricación de los transistores más modernos. Este óxido se extrae de una piedra llamada Coltán o Niobio. Actualmente se cree que entorno al 80% de las reservas mundiales se encuentran en La República Democrática del Congo. Aunque también se está extrayendo en Australia, Brasil y Canadá. Rusia y Venezuela también tienen reservas pero se desconoce su alcance.

El uso del coltán congoleño no está exento de polémica, debido a las condiciones en las que este se extrae. Tanto por la explotación laboral de los trabajadores como de la situación general de la población, que en parte es a causa de la existencia de este y otros materiales.

Para entender el conflicto hay que tener en cuenta el hecho de que en la zona (Ruanda, Burundi, Congo...) conviven tres etnias, o más bien tres castas ya que apenas hay diferencias raciales entre ellos (ninguna aparte de la altura media). Por un lado están los Batwa (o Twa), que son pigmeos cazadores que se establecieron en las montañas. Y por otro los Hutus (granjeros) y los Tutsi (ganaderos) cuyas diferencias entre ellos radican en el estrato social. Entre los siglos XIV y XVI la convivencia fue principalmente pacífica, sin embargo los Tutsi acabaron por imponerse en la región mediante diversas guerras, a pesar de representar solo el 14% de la población.

En el siglo XIX con la llegada de los Alemanes, y más tarde los Belgas, Franceses y Norteamericanos de mano de la sociedad de naciones al término de la primera guerra mundial, las diferencias “raciales” se incrementaron. Al dividirse la región en zonas de influencia de los distintos colonizadores estos apoyaron a una u otra facción en función de sus propios intereses, aumentando las tensiones entre los distintos grupos locales e instaurando un conjunto de ideas que los llevaría incluso a considerarse distintas razas.

En 1990 la violencia estalla en Ruanda debido al intento de retomar el poder para los Tutsis, por el Frente Patriótico Ruandés con el apoyo de Uganda. Esta guerra dará lugar al genocidio ruandés (oficialmente 800.000 Tutsis muertos) lo que obliga a miles de Tutsis a huir a los países vecinos. Pero tras la victoria del FPR serán los Hutus los que huyan en masa, principalmente hacia Zaire (Congo), dado que el dictador Mobutu había apoyado a las fuerzas gubernamentales en Ruanda.

Dado que Mobutu había perdido el apoyo norteamericano tras el fin de la guerra fría, sus enemigos se unieron para acabar con él. Los congoleños partidarios de Kabila (un conocido guerrillero que había participado en la fallida revolución del Ché) junto con Uganda y Ruanda dieron comienzo a la primera guerra del Congo, terminada en 9 meses, fue una guerra más o menos convencional con todas las atrocidades que esto implica (unos 200.000 muertos).

Sin embargo el conflicto no terminó ahí debido a que las fuerzas Ruandesas no abandonaron el país, en parte para vengarse de los Hutus a los que acusaban de perpetrar el genocidio de Ruanda, y en parte para controlar los recursos naturales de la zona. (Oro, diamantes, caucho, coltán…). Esto hacía que Kabila fuera visto como un títere lo que lo empujó a romper con sus antiguos aliados.

En 1998 estalla de nuevo el conflicto, esta vez se trata de un conflicto nada convencional en el que combaten principalmente fuerzas irregulares. El uso de niños soldado, las violaciones, mutilaciones y asesinato de civiles muy extendido y generalizado. Además no se trata de dos bandos definidos sino de 4 grupos, por un lado distintas milicias radicales Hutu contra sus equivalentes Tutsis, intentando aniquilarse mutuamente mientras las fuerzas regulares Congoleñas intentan expulsar a las fuerzas Ruandesas y Ugandesas.

En 2003, tras hacerse visible la división entre Ruanda y Uganda, (llegaron a combatir directamente entre ellos) se llega a un débil acuerdo de paz con un nuevo gobierno de transición. Las consecuencias de esta guerra son las más desastrosas sufridas en la zona desde la independencia de los países coloniales. Más de 3.800.000 personas muertas, violaciones masivas perpetradas por ambos bandos, los observadores no se ponen de acuerdo en el número (probablemente más de 1 millón) pero es muy probable que todas las mujeres supervivientes hayan sido violadas al menos una vez. Y los refugiados rondan los 4 millones. También ha sufrido la fauna y la flora, de hecho la población de hipopótamos ha bajado de 29.000 a 900.

Además el conflicto ha sido resuelto solo sobre el papel, y en las grandes ciudades. En el campo, sobre todo en las regiones mineras, las distintas facciones siguen peleando por el control de los recursos naturales. La respuesta de la comunidad internacional ha sido tibia, se enviaron algunos cascos azules, pero se han encargado de mantener la paz en las ciudades. También se han iniciado algunas campañas para bloquear la importación de Coltán del Congo, sin embargo alguno de los patrocinadores de estas campañas no son otros que la competencia. A lo que hay que añadir el hecho de que como parte de las minas están en propiedad de milicias Ruandesas y Ugandesas, pasan el metal por la frontera y lo venden como coltán no congoleño.

Por suerte, las necesidades de coltán para producir un móvil o un ordenador no son muy grandes, y es reciclable, luego puede reducirse la demanda de ese material sin tener que recurrir a un bloqueo. También es importante recuperar el concepto de la reparación y reutilización.

******

Cualquier duda, sugerencia, crítica o propuesta puedes dirigirla a tecnoparanoids[arroga]radioela[punto]org. Escríbenos también si quieres recibir los programas por email cuando los publiquemos.

Nos puedes seguir en las redes sociales libres:

Pump

Diaspora

GNU Social

Puedes escuchar también el programa a través de Radio Topo en el 101.8 FM de Zaragoza (Martes 14h), en Radio Almaina en el 107.1 FM de Granada (Miércoles 9h y Domingos 15h), Agora Sol Radio (Martes 11h) y también en Radio Bronka en el 104.5 del FM de Barcelona (Lunes 19:30h y Miércoles 11h). ¡Gracias por la difusión!

Comenta este artículo   Volver arriba

Nota: los comentarios ofensivos podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación

   
Volver a la página Principal
Ver comentarios
Spip Sitio desarrollado con SPIP v1.9.2 , un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Licencia de Creative Commons Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons, mientras no se indique otra cosa.