Insumissia
El pasado mes de febrero el ministerio español de defensa firmó su adhesión al programa FCAS (Future Combat Air System) que ya vienen desarrollando los estados francés y alemán. Con este programa se trata de crear una aeronave de combate tripulada y «de altas prestaciones» de sexta generación.
Con este proyecto, cuyo desarrollo de diseño comienza justamente ahora y que no ofrecerá su «capacidad operativa completa» hasta, al menos 2040, se pretende apoyar el pulso que la industria aeronáutica militar europea mantiene con su homóloga norteamericana. Eso y los buenos negocios de las empresas, los políticos adjudicatarios de la obscena cantidad de dinero que va a movilizar el proyecto durante años, y de los comisionistas.
Por su parte, el ejército español del aire, en la persona del general del aire Javier Salto Martínez-Avial, por delegación de la ministra de defensa, anunció el pasado viernes la firma del «Documento de Requisitos Operacionales de Alto Nivel» por el que dicho ejército participará en el FCAS con la intención de reemplazar su actual flota de Eurofhigthers por el futuro avión de combate europeo hacia 2040.
Como puede apreciarse, la industria militar de aviación es un pozo sin fondo de dinero para programas de aeronaves que se quedan obsoletas apenas han sido entregadas y requieren nuevos modelos y proyectos en un círculo vicioso sin fin.